La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, quiere que los
profesores tengan condición de "autoridad pública" y la apliquen en las clases de acuerdo a la "importantísima labor" que desempeñan en la educación de los alumnos.
Para ello ha anunciado durante el debate del Estado de la Región, que comenzó hoy a mediodía, que en las próximas semanas
llevará a la Asamblea la Ley de Autoridad del Profesor, que concederá a todos los funcionarios docentes la condición de autoridad pública.
¿Qué significa esto en la práctica? Pues
dar más poder al profesor en todos los sentidos.
Al convertirse en una autoridad pública, las acciones contra el funcionamiento de la actividad docente, por ejemplo, se pueden
perseguir de oficio desde la fiscalía, se refuerza la figura del profesor y las faltas que se realizan contra ellos tendrán una consideración más graves.
Aguirre ya dio un primer paso en este sentido con la aprobación del denominado "Decreto de Convivencia", que fijaba las normas generales por las que debía regirse el comportamiento de los alumnos en los centros educativos, y en donde se prohibía, entre otras cosas, el uso del teléfono móvil en las clase, y se incluían normas tan elementales como el ciudado de las instalaciones escolares.
Los colegios, según ese decreto, tenían que desarrollar su propio reglamento de comportamiento.
FIRMA DE LOS PADRES Pues bien, la presidenta autonómica quiere ahora que las familias se impliquen más en el cumplimiento de esas normas, y para ello revelará también ante los diputados que durante este mes de septiembre la Consejería de Educación va a pedir a los directores que las envíen a los padres, "que deberán mostrar su conocimiento y aceptación devolviéndolas firmadas", pero si no se devuelven firmadas, no implicaría que el profesor no sea "autoridad pública".
Aguirre también anunciará la
mejora de las retribuciones de los jefes de estudio y de los secretarios "como reconocimiento a su dedicación y a la importancia de su tarea".
Esta medida vendrá a completar el aumento de sueldo que ya se aplica a los directores de centros públicos desde el pasado 1 de enero, que de media han visto mejorar sus retribuciones en unos 320 euros al mes.
VALORACIONES DE LOS SINDICATOSPara CC.OO, la
Ley de Autoridad del Profesor que
hoy se presenta en la Comunidad de Madrid "es una
medida correctora, a posteriori, pero
no una solución"
para arreglar la convivencia entre alumnos y docentes.
"
No tendrá incidencia en las aulas.
No cambia nada,
desde el punto de vista práctico, en la relación entre profesorado y
alumnado", afirman desde Enseñanza de la Federación de Madrid del
sindicato Comisiones Obreras acerca de la Ley de Autoridad del Profesor
que hoy
presenta la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, en el Debate sobre el Estado de la Región.
"Se trata de una
medida correctora, a posteriori, no una solución", añaden.
"El
alumno consciente y responsable de sus actos sabe las consecuencias de
los mismos y sabe lo que significa esta ley. Lo que pasa es que este
alumno no da problemas", explican desde el sindicato, donde recuerdan
que esta ley tiene su origen en una Iniciativa Legislativa Popular
sobre la regulación de la convivencia en la educación, que el Gobierno
regional ya rechazó.
El sindicato ANPE ha
valorado positivamente la iniciativa presentada por Esperanza Aguirre.
"La iniciativa de Aguirre es un
logro. Darle el rango de autoridad pública a un profesor no es darle un garrote,
es dotarlo de autoridad, que no es lo mismo que autoritarismo. De esta manera se
manda un mensaje a la sociedad: quien agreda a un profesor en un centro
educativo cometerá un delito", han declarado desde ANPE.
"RECUPERAR UN PASADO QUE NO FUE MEJOR"
"Nos da la sensación de que se intenta
recuperar un pasado que no fue mejor",
afirma Pedro Rascón, presidente de la Confederación Española de Asociaciones de
Padres y Madres de Alumnos (CEAPA).
"Parece que queremos volver al respeto inducido por el miedo, como cuando
antes íbamos al colegio con miedo. El respeto hay que ganárselo, nadie tiene que
regalarlo".
"Esto no puede ser la escuela del siglo XXI. El colegio tiene que basarse en
el respeto y en la convivencia que se están perdiendo en la sociedad. La escuela
es un reflejo de la sociedad. En ella se han perdido valores y hay que
trabajarlos con diálogo, no con porra. Pero en todos los ámbitos, no sólo en la
escuela. Las agresiones
no son lo común, no son comportamientos mayoritarios en los
jóvenes. Esto
matar moscas a cañonazos".