Ya han pasado 37 años desde que abriera sus puertas a la enseñanza de conductores la 'Autoescuela Las Palmas'

Ha sido un camino prolífico en lo que respecta al número de conductores que obtuvieron su tan ansiado permiso de conducir, recorrido que ha tenido sus malos momentos, pero también los ha habido buenos.

Pepe Rodríguez 5 de agosto de 2017

Ya han pasado 37 años desde que abriera sus puertas a la enseñanza de conductores la 'Autoescuela Las Palmas'
Victor Sosa Santana
Tras esta historia empresarial, está la personal e inconfundible figura de Víctor Sosa Santana, cuya presencia en el mundo de la enseñanza a conductores va más allá de este periplo que le ha tocado capitanear.

Víctor, hombre afable, respetuoso, trabajador, ... pero estricto y exigente en su labor, es la imagen más visible de la empresa, pero esta cuenta con la apreciada participación en su mayoría de miembros de la familia y de otros profesionales, que han sabido trazar el recorrido conocido mayoritariamente de este centro de enseñanza vial.

Trabajador que ha sabido adaptarse a las necesidades del cliente, hasta el punto de llegar a impartir clases prácticas en plena madrugada, para que el alumno pudiera luego seguir de camino al sur a su trabajo y pudiera llegar a tiempo, siendo su centro de enseñanza pionero en adaptar los horarios de clases teóricas, impartiéndose a primerísima hora, en plena sobremesa o bien entrada la noche.

Desde hace unos años tras el cambio de marca comercial de 'Autoescuela Las Palmas' a "Centro de Formación Vial Las Palmas" y trasladados a las nuevas instalaciones que ocupan en la actualidad en la calle Valencia esquina Barcelona, manteniéndose siempre en ese enclave céntrico de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, junto al emblemático Mercado Central de la urbe. Cierto es que, dada las necesidades del servicio este centro de enseñanza ha ampliado sus dependencias con sucursales activas en la actualidad en Arucas, Firgas y Teror.

Cuenta con un equipo profesional encargado de la administración, la enseñanza teórica y práctica, adaptado a sus necesidades del servicio que ofrece.
Víctor Sosa, inició su carrera profesional en la enseñanza a conductores unos 11 años antes, trabajando entonces para la Autoescuela Morán, también de la capital grancanaria, tomando la decisión con iniciativa compartida de abrir su propio centro de enseñanza en 1980. Acabábamos prácticamente de iniciar nuestro recorrido democrático en España y se nos habría con sus certezas e incertidumbres, todo un mundo por delante.

Eran años difíciles para todos y los nuevos negocios e iniciativas contaban con el hándicap de lo que estaba por llegar, pero como hemos podido comprobar entre todos hemos hecho de nuestro país un lugar prospero y digno, aunque con sus lagunas.

Por entonces un utilitario podía costar "de paquete", unos 608.572 pesetas (3.657,591 €) de la época costaba un SEAT Ritmo y que podría rondar los 10.000 € en la actualidad. Obtener el permiso de conducir entonces, podía, si lo sacabas a la primera costarte entre 40.000 y 60.000 pesetas ( 240 y 360 €).

Aun habrá guien recuerde las denominaciones de los carnet de 1ª, 2ª, 3ª o Especial, que cambiaron de nombre allá por 1966-67, pasando a ser B-1, B-2,, C-1, C-2, C, D, D-1 Y E. Cambios posteriores hicieron aparecer y desaparecer en este período el denominado BTP que habilitaba para la conducción de determinados vehículos, otra autorización como el B-96 permitía la conducción del conjunto de vehículos que sobrepasaran los 3.500 kg. La Licencia de Conducción de ciclomotores se obtenía con rapidez en los años setenta, formando ahora parte de los permisos a obtener por centros homologados y se denomina AM. En la actualidad una 'retrahila' de títulos que no todos terminamos de entender, llenan el dorso de nuestro permiso.

Volviendo a la historia que nos cita en este articulo, el "Centro de Formación Vial Las Palmas", cuenta con la homologación correspondiente para impartir clases de todos los permisos, con flota propia de vehículos necesarios para dar las correspondientes prácticas.

El "Centro de Formación Vial Las Palmas", es Centro Homologado del CAP. El acrónimo CAP corresponde a un Certificado de Aptitud Profesional con validez en todo el territorio de la Unión Europea, que sirve para acreditar que un conductor ha superado los cursos y exámenes exigidos para la obtención de la cualificación inicial como conductor profesional. Existen dos versiones, uno para transporte de viajeros y otro para mercancías.

Guagua, Camión, Automóviles y Motos actualizados con todo lo necesario para su servicio, forman parte de la amplia flota propia con que cuenta "Centro de Formación Vial Las Palmas".

Su historia está llena de reiterados éxitos de sus alumnos que acuden a los exámenes preparados para su aprobado, nos recordaba Víctor que llegó en una ocasión, en la que contaba con cuatro profesores, a presentar los cuatro alumnos que se permitía a cada uno de ellos y aprobar los 16, momentos de satisfacción que no se olvidan fácilmente.

Bien es cierto que en esta larga trayectoria han venido malos momentos, hemos en estas casi cuatro décadas atravesado varias crisis, siendo la última la que más ha afectado a todos los sectores la más demoledora y el de las autoescuelas no ha quedado al margen de ello, sabiéndose adaptar al momento para poder continuar adelante.

Ahora se encuentra el sector en un callejón difícil, por la huelga nacional de los Examinadores de la DGT, que les está suponiendo en torno al 60 % menos de facturación del negocio, con lo que ello supone, en canarias ya hay Autoescuelas que han anunciado el cierre.

El "Centro de Formación Vial Las Palmas", ha dado el nombre de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria con su denominación, promoción, con sus rótulos, su flota y su prestigio, raro es no cruzarse en las calles del municipio o fuera del, algún vehículo de esta Autoescuela.

Víctor Sosa Santana, continua activo en la actualidad y piensa que mientras su cuerpo y mente le de esa posibilidad, continuará trabajando, porque disfruta de lo que hace desde hace casi 50 años y porque no sabría estar parado sin hacer nada. Aun con tanta tarea como tiene diariamente, siempre encuentra un hueco para tomar un café y charlar con uno de esos miles de alumnos (si no cientos de miles), que nos sacamos el carnet en su Autoescuela.