Las previsiones más optimistas de los expertos, incluida la de la
ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez, auguran que
los casos de gripe A se dispararán a finales de noviembre y primeros
de diciembre, superando los 400 enfermos por 100.000 habitantes.
La tasa estimada de incidencia de la pandemia, en la semana del 1
al 7 de noviembre, fue de 327,92 afectados por 100.000 habitantes, y
el nuevo virus, que se ha cobrado en España 88 vidas, representa ya
el 99% de los casos de gripe clínica.
Entre los grupos prioritarios de vacunación figuran los
trabajadores sociosanitarios: tanto de atención primaria como
hospitalaria, pública y privada, así como el personal de residencias
de la tercera edad y centros de atención a enfermos crónicos.
Podrán inmunizarse también los trabajadores de servicios públicos
esenciales: Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, bomberos,
servicios de Protección Civil, emergencias sanitarias, Instituciones
Penitenciarias y Centros de Atención al Refugiado e Inmigrantes.
Otro colectivo en situación de vulnerabilidad son las mujeres
embarazadas, aunque la vacuna específica destinada a ellas -sin
adyuvantes- no estará disponible hasta dentro de tres o cuatro días
por estar pendiente de aprobación en las agencias nacionales del
medicamento de algunos países europeos como España, Francia y
Alemania.
Serán vacunadas además las personas mayores de 6 meses con
determinadas patologías crónicas, entre ellas las enfermedades
cardiovasculares y las respiratorias; diabetes tipo I y tipo II con
tratamiento farmacológico; insuficiencia renal; hemoglobinopatías y
anemias moderadas o graves; asplenia (ausencia de bazo); enfermedad
hepática crónica avanzada y patologías neuromusculares graves.
Podrán recibir este fármaco los pacientes con inmunosupresión
-incluida la originada por VIH o por fármacos o en los receptores de
trasplantes-, y con obesidad mórbida -índice de masa corporal igual
o superior a 40-.
Finalmente, figuran los niños y adolescentes, menores de 18 años,
que reciben tratamiento prolongado con ácido acetilsalicílico, por
la posibilidad de desarrollar un síndrome de Reye.
La ministra de Sanidad ha recomendado insistentemente a todas
estas personas la vacunación y ha hecho un llamamiento especial a la
responsabilidad de los profesionales sanitarios, no sólo por su
propia salud sino también por la de sus pacientes, que pueden sufrir
complicaciones en caso de contagio.
Jiménez ha ratificado en numerosas ocasiones que la vacuna es
"segura", "eficaz" y ha reiterado que no tiene efectos secundarios
relevantes.
Para respaldar este último aspecto ha recurrido a la experiencia
de otros países, como Suecia, donde se han administrado un millón y
medio de dosis con los mismos efectos adversos que provoca la vacuna
de la gripe estacional: casos de enrojecimiento en el lugar de la
inyección y síntomas leves gripales.
Los médicos y enfermeras del conjunto del Estado resolverán
cualquier duda sobre la vacuna, de la que se inoculará una sola
dosis, por lo que se espera que con unos diez millones de
tratamientos, de los 37 millones adquiridos por Sanidad, sea
suficiente para inmunizar a los grupos de riesgo.
Los 27 millones restantes se adquirieron en previsión de que
hubiera que suministrar dos dosis y por si, ante nuevas evidencias
científicas, se determinaba ampliar a los colectivos susceptibles de
vacunación. De hecho, la reserva del Estado permitiría inocular
hasta al 60 % de la población.
El departamento que dirige Jiménez ha comprado 22 millones de
dosis de 'Focetria', de Novartis; 14,7 de 'Pandemrix', de
GlaxoSmithKline (GSK), y 400.000 de 'Panenza', de Sanofi Pasteur.