El actor José Luis López Vázquez era parco
en palabras -"De todos los animales de la creación, el hombre es el
único que bebe sin tener sed, come sin tener hambre y habla sin
tener nada que decir"- pero cuando hablaba mostraba claves de una
personalidad más compleja de lo que sus personajes dejaron entrever.
López Vázquez dio prueba de una clara conciencia de lo que era,
lejos de lo que representaba y, en sus últimos años, mostró una
resignación forzada ante el inevitable proceso de envejecimiento. Y
todo ello a través de frases lapidarias.
- "Si el precio de la sabiduría es la vejez, prefiero ser
imbécil".
- "Uno, como tiene poco palmito, se adorna de algo aparente. Yo
sé que soy un ser un poco insignificante, vulgar, ni siquiera de
joven me daban papeles de galán".
- "Puede ser que mi aspecto facilite que los espectadores se
identifiquen conmigo. Pero es lo que constaba en el guión. Yo nunca
he sido así: nunca he tenido nada que ver con ese personaje que iba
detrás de las señoras como un loco. Simplemente, sabía hacerlo".
- "'Qué serio es usted, no parece tan gracioso como en el cine'.
Pues sí: soy una persona grave, tímida e inhibida de muchas cosas.
No me gusta el jaleo ni la masificación; nunca me verá en El Corte
Inglés. Prefiero el sosiego, la tranquilidad, el orden, la
independencia".
- "Me saca de quicio la falta de educación, la desconsideración y
el oportunismo. Los actores asumimos estas pequeñas agresiones, pero
a alguien sensible como yo le perturban mucho".
- "Me cuido porque en esta profesión hay que tener una salud de
hierro, pero no hay que abusar, hay que tener una disciplina. A mí,
en señor y bajito, me pasa lo mismo que a las actrices que no
quieren engordar".
- "Fui un niño muy desarraigado. Mi padre se largó de casa cuando
yo apenas tenía uso de razón. Me crié con mi madre, que ganaba tres
pesetas al día, con mi abuela y con un tío soltero que hizo de
padre. Vivíamos en una indigencia espantosa, pero nunca conocí la
envidia ni el resentimiento".
- "Nunca he tenido que pedir nada, ni que me dieran un puesto o
un personaje; siempre han venido a mí".
- "A la fuerza ahorcan, a mí no me gusta nada volver al hotel a
las tres de la mañana, pero es un trabajo que hay que hacer porque
para eso somos actores".
- "No hay que andar con la rémora del pasado. A mí España cada
vez me parece un país más caótico y deshumanizado. Estamos
fiscalizados por el gobierno, controlados por internet, no hay
intimidad, no hay respeto por los mayores... somos más europeos,
pero seguimos con la boina puesta".
- "Yo creo que, cuando se depende de un sueldo, no se hace uno
rico. Me gustaría jubilarme, pero no me queda más remedio que
trabajar para comer. Encima la AISG (Artistas e Intérpretes Sociedad
de Gestión) me parece a mí que no está al día. Si le digo la verdad,
cobro poquísimo por derechos de imagen. Por la tele echan
prácticamente una película mía al día, y por un pase me pagan mil y
pico pesetas. Me dan ganas de decirles: ¿esto cómo se cobra?, ¿cojo
un taxi y me gasto lo que me dais en la carrera?".
- "El artista es un ser muy difícil de acomodarse a una
dependencia. Cuando se quiere pintar, escribir o crear algo no hay
nada como la soledad. A mí me gusta pensar, reflexionar, y cuando me
emociono me gusta compartirlo, pero he echado en falta esa
sensibilidad en la pareja".
- "Realmente soy muy desconfiado, quizá por autodefensa. Procuro
estar a cubierto de las eventualidades y de las decepciones para no
disgustarme, para no hundirme".
- "He hecho mucho humor porque es lo que me gusta. Pero nunca me
he sentido encasillado, aunque estarlo no me parece un defecto.
Encasillado estaba Chaplin, los hermanos Marx, Woody Allen...".