El 'hanami' español

ENCARNI HINOJOSA 17 de marzo de 2013

En el Japón de la era Meiji, los samuráis debían partir a la guerra durante largo tiempo. Muchos de ellos no volvían jamás. Dice la leyenda que sus viudas, presas del dolor, se suicidaban mediante el 'seppuku' -que aquí conocemos como 'harakiri'- en la base de un tronco de cerezo. La sangre emanada era absorbida por el árbol y los preciosos brotes blancos de las ramas adquirían así un color rosáceo. Esta historia de la tradición nipona pretende explicar el origen de las dos variantes de esta flor: blanca o ligeramente rosa.

El culto japonés a la floración de los cerezos es todo un símbolo nacional. Durante la Segunda Guerra Mundial, los pilotos nipones, conocidos como kamikazes, pintaban en sus aviones las ramas coloreadas de este árbol antes de su última misión. El pueblo nipón de aquella época incluso daba fiabilidad a la creencia de que las almas de estos soldados se reencarnaban en alguno de los pétalos, que, desprendidos de su rama, volaban en el aire.

La mayor representación de esta pasión floral está en la fiesta del 'hanami', que literalmente significa 'ver flores'. Esta tradición se celebra desde hace más de 500 años al inicio de la primavera y consiste en algo simple pero esencial para los nipones: observar la belleza de la naturaleza. La floración de la 'sakura' -que además de ser la denominación nipona de la flor de cerezo, es un nombre de mujer muy popular en el país- se festeja primero en el sur del archipiélago (Okinawa) a finales de marzo y se culmina en el norte (Hokkaido) a principios de abril. Desde la explosión de los capullos hasta la desaparición por completo de las flores, transcurren solo unos diez días.

El paraíso de los cerezos

Afortunadamente, España también tiene 'sakura', incluso más que eso. En la península existe un cielo terrenal para el 'hanami': el extremeño Valle del Jerte. Situado al norte de Cáceres, esta comarca de once municipios está practicamente invadida por más de un millón y medio de cerezos que comenzarán a florecer al inicio de la próxima Semana Santa. Al igual que las flores japonesas, las extremeñas solo perduran diez días. La Fiesta de Interés Turístico Nacional del Cerezo en Flor, que se celebra desde los 70 en esta comarca, tendrá este año sus actos centrales en los pueblos de Tornavacas -del 22 al 24 de marzo- y Casas del Castañar -el 5 y 6 de abril-.

Aunque éste es el enclave predilecto para celebrar el 'hanami' en nuestro país, también florecen los cerezos en otras ciudades como Madrid -Casa de Campo, Retiro, río Manzanares o Quinta de los Molinos-; Burgos -Valle de las Calderechas-; Alicante -valles de Gallinera, de Alcalá y del Ebro-; o Málaga -Alfarnate, en la comarca de la Axarquía-.

Los escenarios para celebrar el 'hanami' en España son diversos y los fundamentos de la tradición nipona son sencillos: un 'picnic' con 'bento' ('tupper' japonés) provisto de sushi, 'onigiri' (bolas de arroz), 'edamame' (vainas de soja) o tortilla japonesa, y té, cerveza o 'sake'; la familia o los amigos como compañía; leer algún 'haiku'; y, sobre todo, dejarse abrumar por la naturaleza.


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