Tras más de 10 años de carrera, Antony and the Johnsons cuenta con tres discos a sus espaldas y, de frente, con un público entregado que llenó ayer el madrileño Palacio de Congresos para deleitarse con el viaje de la oscuridad a la luz que parece haber emprendido el grupo neoyorquino en ese tiempo.
Ayer, Hegarty (voz y piano), Julia Kent
(violonchelo), Todd Cohen (batería), Jeff Langston (bajo), Joan
Wasser (violín, voz y percusión), Maxim Moston (violín) y Rob Moose
(guitarra y violín) demostraron, durante más de dos horas, por qué sus fans acuden tan fielmente a esta especie de liturgia del dolor que escenifican en cada concierto.
El de anoche comenzó con una 'performance', ambientada con inquietantes sonidos y lúgubre iluminación, en la que una bailarina aparecía primero como una especie de ninfa, luego como algo que recordaba a un ave o un insecto, batiendo sus alas, y más tarde como un caballo.
Tras esa sombría 'intro', el grupo, impecablemente trajeado, subió al escenario. La luz recayó sobre el conjunto, mientras el cantante, escondido en la oscuridad detrás de su piano, comenzó, con 'Where is my power', a desgranar sus nuevos temas primero y luego los viejos, los himnos.
'Her eyes are underneath the ground', 'Epilepsy is
dancing', 'One dove the crying light' o 'Aeon' fueron algunos de los temas de su último trabajo que sonaron para deleite de sus correligionarios.
Tímido al principio en sus intervenciones entre canción y canción, Antony Hegarty se fue creciendo y, hacia el final del concierto, soltó una larga parrafada en la que habló del mundo en general, de su mundo, y de él mismo, que se ha definido muchas veces como 'artista transgénero' (una mujer atrapada en el cuerpo de un hombre enorme), con ironía y, por qué no, con un punto delirante, que hizo reír generosamente a un público que a esas alturas estaba ya entregadísimo.
Tanto, que no importó que se le olvidara la letra de una canción, que interrumpió a medias, previas disculpas. La mayor ovación fue para 'Fistfull of love' y también las hubo para 'You are my sister', 'Twilight', 'Cripple & the Starfish'.
Antony and the Johnsons cerró los bises con el que es, probablemente, el tema más popular del grupo, 'Hope there's someone', tan lejos ya de sus inicios 'underground' en el East Village, que se ha convertido en la música de una reciente campaña publicitaria.