Así fue la boda de Ana Boyer y Fernando Verdasco

La hija de Isabel Preysler y el tenista ya se han dado el "sí, quiero" en una isla paradisíaca del Caribe. 

Qué! 12 de diciembre de 2017

Así fue la boda de Ana Boyer y Fernando Verdasco
Foto: Archivo

Después de varias semanas de rumores sobre cómo sería la boda de Ana Boyer y Fernando Verdasco, la revista Hola! ha publicado en exclusiva todos los detalles del esperado "Sí, quiero" entre la hija de Isabel Preysler y el tenista español que tuvo lugar el pasado 7 de diciembre en una de las paradisíacas islas de Mustique, en el mar Caribe.

Muchas han sido las informaciones sobre la esperada boda de Fernando y Ana, pero la revista Hola! ha aclarado muchas de ellas. Días antes del enlace, se decía que la pareja habría contraído matrimonio antes de la fecha prevista por miedo a las condiciones climatológicas, pero según la revista, la fecha nunca cambió y el enlace se celebró el día y a la hora previstos.

También se habló de si acudiría o no Mario Vargas Llosa, asegurando que la propia novia no quería que estuviese en la ceremonia o que incluso, se le había prohibido que cenara en su mesa. Según la revista mencionada, estas informaciones eran totalmente falsas, ya que el novio de Isabel Preysler estuvo muy presente y hasta posó en varias fotografías. Además, Mario formó parte de la mesa nupcial junto con su pareja y los novios.


Quien no pudo estar presente fue Enrique Iglesias. Según la propia Isabel, el hijo de Julio Iglesias no acudió al enlace porque tenía un compromiso con una televisión de EEUU y le había resultado imposible acudir.

Según la publicación, los novios eligieron una villa con siete suites y piscina infinity, donde se alojaron y se celebró el enlace. Los invitados llegaron en avionetas y fueron los novios quienes los fueron a recoger según iban llegando.

Uno de los enigmas más esperados de la que calificaban como boda del año, era cómo iba a ser el vestido de la novia. Ana del brazo de su hermano Julio Iglesias Jr, llegó al altar con un vestido de Pronovias diseñado por el director creativo de la firma, Hervé Moreau; de estilo romántico y de corte palabra de honor de escote corazón.

A este marcado vestido de encaje, Boyer lo quiso acompañar con unos manguitos desmontables de los que colgaba un tul de tres metros. Así, rompía con la tradición de llevar el velo sobre la cabeza. También, quiso acompañar a su fabuloso vestido, un brazalete, un colgante y unos pendientes elaborados de oro blanco y 217 diamantes, fruto de una colaboración entre la joyería Suárez y ella misma.

Además, por lo que publica la revista, los recién casados se encuentran felices y esperan estar unidos por el resto de sus vidas. "Esperamos ser una pareja superfeliz y unida para el resto de nuestras vidas" ¡Esperamos que así lo sean!