Úrsula Corberó cuenta la dura vida de su madre y su hermana en Instagram

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, Úrsula Corberó ha querido dedicar unas emotivas palabras a las mujeres de su vida, su madre y su hermana, de quien asegura que ha heredado su garra y que es quien es gracias a ellas. 

Que.es 9 de marzo de 2017

Con motivo del Día Internacional de la Mujer, Úrsula Corberó ha querido dedicar unas emotivas palabras a las mujeres más importantes de su vida, su madre Esther y su hermana, en las redes sociales. 

Corberó explica lo difícil que ha sido la vida de su madre, desde que a los 17 años se quedara embarazada de su primera hija, la hermana mayor de la actriz.

"Mi madre se quedó embarazada de mi hermana con 17 años. Cuando le empezó a asomar la barriguita pasó a ser la peste del barrio, se quedó sin amigas y aún siendo una estudiante brillante la echaron del colegio porque era un mal ejemplo para las demás niñas", comienza.

A pesar de todo, Úrsula cuenta que su madre "siempre estaba contenta". "Los sábados por la tarde se iba a la discoteca sola y se subía al podium a bailar sin parar con su bombo, a las dos horas se volvía para casa", explica.

Con el fin de sacar a sus hijas adelante, Esther "ha trabajado de corsetera, de floristera, de pescatera, ha limpiado casas, ha sido auxiliar de clínica dental, ha vendido colchones...Y cuando le dije con 6 años que quería ser actriz le suplicaba a su jefe que le diera la tarde libre y le decía que se lo descontara del sueldo para llevarme a los castings".

Aunque al principio fue difícil, el esfuerzo trajo sus frutos. "Vivíamos a 62km de Barcelona y mi madre no tenía coche ni carné, hacíamos autoestop en el pueblo para que nos llevaran al pueblo de al lado y allí cogíamos un tren que nos dejaba en Barcelona. Después metro. Las colas de los castings de publicidad eran infernales y durante un año no me cogieron para ningún anuncio, pero quien la sigue la consigue", relata.

También tiene palabras para su hermana, de quien asegura que "tampoco se queda corta". "Ha trabajado sin parar toda su vida, pasando por momentos muy críticos con un hijo al que alimentar, desesperada por conseguir un empleo reunió dinero de donde pudo y se formó para ser tanatopractora, pero resulta que ahí las mujeres no estaban bien vistas y le ponían pegas para todo. Nunca le dieron trabajo aunque terminó sus prácticas con notas sobresalientes", lamenta.

Para finalizar, la actriz reivindica que "las mujeres no se merecen un día, se merecen una vida digna con igualdad".

Y agradece el esfuerzo y el trabajo de su madre y hermana, ya que es quien es gracias a ellas. "Soy quien soy y he llegado donde estoy gracias a la garra que he heredado de ellas. Unas JEFAZAS que han podido con todo y más", añade.