'Blue Jeans': "Todavía no me considero escritor"

Blue Jeans es el alter ego de Francisco de Paula, un periodista deportivo sevillano ajeno ya la profesión que buscó fortuna hace seis años en el mundo de la literatura para adolescentes. Y sí, la encontró. Es ídolo entre estos lectores y su nombre es conocido también en Latinoamerica gracias a 'Canciones para Paula', su primera obra convertida en trilogía y fundamentalmente a la serie 'El Club de los incomprendidos', con cinco volúmenes que ya estuvo en los cines. ¿Qué esconde este futbolero del Betis, un cuarentón que se mueve como un mago del marketing digital? Conviene saberlo. Conoce el alma de nuestros hijos aunque jura que nunca será una mala influencia para ellos

José J. Alonso/Qué.es 3 de mayo de 2016

El suyo es un fenómeno asociado a la modernidad. A las redes sociales y a las ganas de los jóvenes u adolescentes españoles por ser escuchados y tomados en serio. 'Blue Jeans' es el nombre de este novelista al que le jode, le da pudor que le llamen escritor, "no creo merecerlo, aún he hecho poco en este oficio", dice. Y a los mayores, a los ajenos, ese nombre, nos huele a truco, más bien a 'nickname' de guerra para estar cerca de quien más le interesa y donde le interesa. En las procelosas aguas de internet. El caso es que tiene más de un millón de lectores y una red de fans en la redes sociales de más de 300.000 seguidores. Es decir, habrá pocos adultos que conozcan mejor a los llamados 'millenials' o sepa qué factores hacen posible el fenómeno 'ni-ni'. Dice que no es ídolo, pero los hechos son tozudos.

Lo demuestra su gira veraniega de 2015 por diversas capitales españolas como si de un 'justin bieber' de las letras se tratase. Cuando se lo digo se remueve en su butaca de la Residencia de Estudiantes de la calle Serrano de Madrid en la que charlamos. "No soy una estrella en ese formato", dice aunque su perenne gorra de autopromoción no parece decir los mismo. Es un escritor famoso al que apoyan la crítica, las ventas y también los premios. Acumula ya cinco, pero el más sobresaliente es el Premio Cervantes Chico, recibido en la ciudad de Alcalá de Henares. 

Dice que no es cierto que los jóvenes no lean, sino que, en verdad, leen lo que les gusta, y echa mano de las estadísticas oficiales para desterrar ese mito. Los lectores crecen en España en el tramo de edad en el que están sus clientes. Porque maneja las claves para conectar con ese particular público: amor, familia, sexualidad, drogas, amistad, violencia, racismo, desengaño o trastornos alimentarios pueblan sus páginas.

- Su vida es una vorágine de escritura: Ha escrito cuatro novelas en dos años, o si lo prefiere 10 obras en siete años, y está casi de manera perenne de promoción y presente en las redes sociales con decenas de cuentas activas... ¡Qué locura! 

Bueno, ha sido todo muy rápido y, a la vez, dando siempre el pasito adecuado. Empieza todo en internet, con fotolog, la red social que se pudo de moda en 2008. Varias editoriales me rechazaron una novela de misterio. Ya sabes, de asesinatos... No hubo fortuna. Estaba viendo pasar la vida... Había terminado periodismo, pero no tenía trabajo y había pasado ya mucho tiempo. Estaba solo en Madrid, mis amigos se habían ido yendo a sus ciudades. Mis padres estaban preocupados y comencé a publicar capítulos en las redes sociales.

- ¡Qué presión! Parece la historia del último tren 

Sí, un poco desesperado ya estaba. Por eso resultaba un poco invasivo y desde mis cuentas en internet mandaba mis textos. Ahora bien, todo con mucho respeto, ¿eh? en plan: 'hola ¿Qué tal? Soy un chico que escribe historias. Tengo esto para ti, y tal. Va cogiendo todo vuelo con más gente que se une a la causa y se hace viral. Después hay mucha gente que me ayuda a hacer promoción en internet sin conocermne de nada y a través de Tuenti, fundamentalmente. ¡Es que llegué a tener 140 cuentas en esa red social, y cada una con 500 contactos! Ahí es cuando decido lanzarme de nuevo a las editoriales. Ya tenía mi credencial y hacíamos concursos con mis contactos, juegos para decidir por donde iría la trama y mandaba los nuevos capítulos a la gente que me seguía.

- O sea, novelista y experto en marketing digital. Confiese...

Es que las redes sociales son muy importantes. Estamos ante el fenómeno del escritor 2.0 que utiliza las herramientas digitales no sólo para escribir y documentarse sino también para estar cerca de los lectores. A mí me facilitan opiniones sobre la distribución de mis nuevo libro, cómo encontrarlo mejor, dónde está y dónde no... Esto es una aventura que no es de 'Blue Jeans' en solitario,  sino de mis lectores también

                                

                             (Fotograma de la película: 'El club de los incomprendidos', basado en una trilogía del novelista Blue Jeans)

-Tiene cara de cansado

Bueno puede ser. Es que llevo cuatro semanas de mucho trabajo y mucho viaje. Esto es lo más duro, ¿no? Cada nuevo lanzamiento

- Debe ser así. Lleva siete años escribiendo y nueve novelas publicadas...

Es cada vez más presionante, más intenso. Llevo 278 firmas con lectores con la última de Mazarrón (Murcia) -la charla se produjo el pasado jueves 28 de abril-, cuatro viajes a Latinoamérica. No paro. Ya no es escribir, no, sino todo lo que lo rodea...

- Pero menudo ritmo de escritura. ¿Cuánto tarda por libro por término medio?

El primero, 'Canciones para Paula', fueron 16 meses. Ya sabes, no tenía apoyo de ninguna editorial, ni nada. Del segundo al octavo, entre dos y tres meses cada uno. Con el primero no me conocía nadie y tenía que subir cada capítulo a internet. Entonces, claro, 678 páginas de ese primer trabajo... Fue largo porque tenía que estirar la propia trama, debía mantener la atención de mis lectores, para que la cosa aumentase al ritmo deseado. Y ya el último libro, el que sale ahora, han sido cuatro meses y medio porque la editorial ha visto que necesitaba más tiempo, me ha visto agotado... ¡El verano pasado hicimos una gira de 32 firmas de promoción!

(En este punto irrespetuoso como soy, le hago una broma macabra con el difunto Prince que él encaja fenomenalmente bien)

No en serio. Este verano acabé agotado. Mira, tanto que mi chica y yo nos fuimos a un apartamento alquilado a Madeira y tenía como objetivo escribir una pocas horas cada mañana. La primera de ellas, al abrir el ordenador dije. 'No, punto. Ni una línea. ¡Qué le den por saco!'. Hablé con la editorial para que me diera más tiempo.

- Confiese, usted tiene negros...

Un negro... ¿Para escribir? ¡Noooo, imposible! Se me caería la cara de vergüenza. ¡Pero si las redes sociales las sigo llevando yo mismo! La única ayuda que tengo es mi novia que es a quien cuento mis inquietudes, mis dudas o consulto mis títulos. Sólo me ayuda un YouTuber de la editorial que lleva mi canal. El resto, para bien o para mal, es mío.

(El escritor hace una pausa. Parece dudar de contarme lo siguiente. Pero al final arranca tras dar un gran trago de la Coca-Cola que le han puesto)

Mira, son las 34 horas del día pendiente de las redes sociales. Por ejemplo, a las tres de la mañana algunos días atiendo y respondo algunos tuits del otro lado del charco. Padres que me piden cosas relacionadas con sus hijos o hijas... Cada vez son más cuentas y más contactos... Piensa que mi novela fue la primera en llegar a través de estos medios y hay mucho trabajo detrás. 

- Háblame de la nueva novela: 'Algo tan sencillo como darte un beso'

Contiene las respuestas que quedaron pendientes. No me gustan los finales de 'fueron felices y comieron perdices'. Nunca lo he hecho. Por ejemplo, en la anterior trilogía tuve que escribir un libro más para dar respuesta a lo que había hecho con el final anterior, en el epílogo... ¡Y no estaba previsto en absoluto!

- Historias a la carta...

Más o menos... En este caso empiezo con una ouija para que el beso y el corazoncito del diseño de la tapa se diluya desde el primer capítulo. He intentado darle más profundidad a una historia ya difícil en la que hay 10 personajes principales y en la que se tratan muchos temas, algunos complicados de enfocar. Es que 537 páginas dan para mucho. 

- El centro de la acción vuelve a ser el colegio mayor Benjamin Franklin. ¿Qué tiene eso de autobiográfico?

Mi documentación es la vida y en este caso, el colegio mayor es el mío. Yo estudié aquí, en Madrid, y no era mi ciudad, mi entorno. Llegué sólo desde Sevilla y fueron años que se quedaron grabados. Mis personajes, más o menos, hacen lo que yo mismo hacía u observaba hace años. Cómo comen, los tickets de cafetería, las partidas de póker, la relación con los bedeles... Todo eso está basado en mis propias vivencias.

-Tiene suerte: Usted conoce a los jóvenes. Defiéndame a los 'ni-nis'... si puede. Resulta que en época de crisis es la literatura juvenil la que menos se resiente en las librerías.

Vamos a ver. La gente que me lee está un poco alejada del fenómeno 'ni-ni'. Pero de todos modos hay que pensar que hay muchos jóvenes buscando un camino para su vida. De hecho me siento identificado con ellos porque la escritura y mi trabajo supuso encontrar un camino para mi vida. Hay veces que no sabes dónde vas. La incomprensión, sus crisis, sus vivencias están alejadas en muchos casos de los vagos redomados que, por supuesto, también los hay. Hay veces que los mayores nos olvidamos de los jóvenes que un día fuimos. 

- Dígame, aunque la gran mayoría de los adultos cree que Justin Bieber es un gilipollas y el reggaeton una basura, usted manejará argumentos para defender ambas cuestiones... 

Hay una cosa que no hago nunca. Juzgar a la gente, a nadie, sin conocerlo. Jamás lo he hecho. Repasa cada uno de mis 113.000 tuits. No encontrarás ninguna polémica con nadie. Es que detrás de Justin Bieber seguro que hay mucho esfuerzo y mucho trabajo. Una evolución y trayectoria. ¿Cómo persona? ¡Qué sé yo! Habrá que preguntar a quien haya tratado con él. Pero el fenómeno musical, en todo caso, no tendrá nada que ver con eso.

- En algo se parece usted, con perdón. A sus fans y lectores les llaman ya 'bluejeanners'

Cuando voy a la presentación de un libro, a un acto, la gente de las librerías cree que tienen que poner seguridad, que las lectoras se van a poner histéricas y se van desbordar. No es así. Por supuesto. En cuanto a las 'bluejeanners', son seguidoras, lectoras... No me gusta mucho el término, pero el caso es que había decenas de nombres ya circulando y había que hacer algo unificar. Es algo que surge, una etiqueta que la gente busca en internet. Pero vamos, a mí me gusta que mi libro sea más importante que yo. Eso lo tengo siempre presente.

- ¿Nota cierto desdén por parte de los escritores tradicionales acerca de las nuevas formas de comunicación, por las formas de acercarse al público lector ?

Puede que las prensa tradicional cargue contra internet en algunos casos, no sé, puede ser... Pero yo no he notado ese mismo desdén. Nadie me lo ha dicho. Me llevo bien con todo el mundo, con los autores de Planeta, con Javier Sierra o con Carmen Posadas... un poco por mi forma de ser. No me gustan las polémicas. No estoy cómodo en esos escenarios. Lo único que ocurre es que muchos otros autores se extrañan de que pueda convocar a tanta gente joven por un libro. 

- ¿Todavía sale a la calle tranquilo? Sigue sentándose en Starbucks de Callao para saber lo que piensan los chicos y chicas adolescentes... 

Sigo yendo allí a escribir sí. Lo sabe todo el mundo. Con normalidad. Llevo así ya seis años y si se acerca alguien y me pide una foto, lo hago y después sigo con mi trabajo. La gente es muy respetuosa y yo, al fin y al cabo, soy autor de nueve libros, no Justin Bieber como decías antes...

- No. Sólo es un escritor conocido, mucho

Mira, a mí me da reparo utilizar la palabra 'escritor'. Me dedico profesionalmente a escribir, pero... escritor. Prefiero autor. ¡Si sólo llevo nueve libros! Veo gente con una carrera brutal con decenas de obras muy buenas y se llaman así. ¿Cómo voy a ser igual que ellos? 

-Vive de esto como ellos

Mi novia se enfada conmigo por esto. Cree que es falsa modestia. En absoluto es así. Soy consecuente. Yo estoy empezando.

                                

- Entre esos escritores que tanto admira estará como un referente John Green, por ejemplo, que escribe en un estilo asimilable al suyo. Muy diferente de vampiros pálidos y lánguidos... ¡Ya está bien de escribir para gente joven como si fueran estúpidos!

Sí, efectivamente. Esas historias que se pusieron de moda, tipo 'Crepúsculo' y otras parecidas arrasaron y hay que aceptarlo y respetarlo. No me gusta tratarlas con ese desdén. ¡Algo deben de tener para conquistar y gustar a tanta gente!, ¿no? Anda que no ha habido libros e historias de vampiros desde Bram Stoker... Mira yo siempre leo lo primero que sale de cada fórmula nueva, de cada historia que gusta. Ya sea de vampiros o de brujos tipo Harry Potter o de 'Los Juegos del Hambre'. Algo deben tener. Yo, eso sí, seguiré en las claves que creo manejar: la realidad de los jóvenes que da para mucho.

- No se aburre...

Ni mucho menos. Y no me gusta que lo llamen novela romántica juvenil. Es novela realista juvenil a pesar de los corazoncitos en la portada y los títulos empalagosos. Hablo de muchas cuestiones importantes, de problemas como el acoso escolar, la homosexualidad, los conflictos generacionales. Y sí, por supuesto del amor y el desamor. Pero no me contento sólo con eso.

- Y las redes sociales son documentación también, supongo

Sí, por supuesto. Mi relación con los lectores son pistas fiables. Sigo a 14.000 chavales en las redes sociales. Las cosas que me cuentan están en el 'time-line' de mi twitter. Además, yo estoy tranquilamente escribiendo en la cafetería y ahí están ellos, mis lectores, mis personajes. ¡Todos! Yo les consulto aspectos de mis historias y ellos me ayudan mucho. Me documentan y forman parte de mis historias.

- Los padres de sus lectores tendrán un montón de preguntas pendientes, acerca de esa cercanía con sus hijos. ¿Es usted mala o buena influencia? 

Esa relación es muy honesta. No me paso nada, pero tampoco me quedo corto. En mis historias se habla de todo y no hay fundido a negro, ni censura y, además, soy muy directo. Ahora bien, cuento todo con muchos cariño, respeto y ternura. Además mira, la editorial está también muy pendiente de esto y todo se revisa varias veces.

(En este punto, el escritor hace una pausa y piensa antes de volver a abrir la boca. Llegan algunas palabras medidas)

Aunque tengo cierta influencia y hace dos días, por ejemplo, fuimos 'trending topic mundial' durante tres horas, no pienso demasiado en eso. No tengo ninguna intención de crear opinión. Mis lectores saben que soy del Betis. Nada más. Mis opiniones son mías. Tener 300.000 seguidores en redes sociales no da para eso ni está en mi hacerlo. 

- Sería interesante, con todo, si desde sus páginas ayudase a advertir a los chicos de que lo tendrán muy difícil, más que sus padres. Son tiempos oscuros...

No sé que pasará, si te soy sincero... Es importante para mí seguir contando las cosas con positivismo. Están las cosas muy mal y todo parece negativo. Yo, de hecho, soy bastante negativo y pesimista, pero las historias me gustan de otro modo. Creo que dependerá de la posibilidad de que el lector se canse de mi. Pero seguro que sigo siendo realista, y pegado a la vida. ¿Mis personajes serán becarios con una vida díficil? Está por definir...

Pero vamos, seguro que en política no me voy a meter. Sólo hablo de estos temas con mis padres y casi nunca tenemos las mismas opiniones. Sólo con ellos me permito desnudarme. Además, mi opinión al respecto es irrelevante. No le interesa a nadie.