El estilista

18 de junio de 2010

Nos conocimos cuando teníamos apenas catorce años. Los dos queríamos ser futbolistas profesionales y jugar algún día del futuro en un club de Primera División. Yo le decía que en el Real Madrid y él se sonreía, escéptico. «Es mucho», me contestaba condescendiente. Para entonces, él era ya un estilista, una suerte de mariscal de campo que brillaba en cualquier cancha de tierra batida de la isla de ...

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