Viticultura de precisión gracias al GPS

En el año 2006 las bodegas Martín Códax ponían en macha un estudio sobre la composición de la uva albariña. Se basaron en la situación en el viñedo y en la zona de O Salnés donde las vides se habían plantado. Las conclusiones de ese informe sirven hoy de base para elaborar un nuevo proyecto en la zona sobre la viticultura de precisión.

Gastronomia.com 11 de octubre de 2013

La Universidad Politécnica de Madrid, la Misión Biológica de Galicia y la Universidad de Vigo colaboraron en la elaboración de esa investigación. Estudiaron todo tipo de parámetros geológicos: como la distancia al mar y la exposición de las parcelas. Se dividió el valle de O Salnés en 9 zonas que, a su vez, se agruparon en tres grandes bloques. El primero se correspondía con las parcelas más próximas al mar, el segundo estaba a entre 2 y 5 kilómetros y el tercero, entre 5 y 10 km de distancia.

A ello se sumó un estudio climático de las añadas, la actividad enzimática y fenólica de la uva, así como su composición aromática. Según los expertos de la bodega, estos datos dejaron entrever diferencias, pero no las suficientes como para establecer una clara correlación. Concluyendo que sólo con la ubicación de las parcelas no se podía explicar la variabilidad de la uva existente. 

Los datos sirvieron para iniciar una nueva vía de investigación en torno a la llamada viticultura de precisión en la zona. Una forma diferente de gestionar los viñedos usando las nuevas tecnologías a través de GPS, sensores o sistemas de información geográfica. De esta forma, se conoce con más precisión cada parte del viñedo y ello permite optimizar, entre otros parámetros, la calidad del vino en función del suelo sobre el que se asienta.