Claves para cuidar nuestras uñas en playas y piscinas

Son varias las claves para unas uñas fuertes e irrompibles durante el verano, desde una alimentación donde primen los lácteos, el pescado azul y el aceite de oliva, a dejar de comprar lacas agresivas que las dañen.

Que! 13 de julio de 2018

Claves para cuidar nuestras uñas en playas y piscinas
Foto: Pixabay

El verano es una de las épocas del año donde más lucimos nuestras uñas. Por eso conviene seguir una serie de consejos para que nuestras manos y pies estén en perfecto estado. 

La exposición a los químicos en productos de limpieza o esmaltes es sumamente nociva para las uñas. Ingredientes con sustancias cancerígenas como el formaldehído, el ftalato de dibutilo (DBP) y el tolueno empeoran todos nuestros esfuerzos por cuidarlas, fortalecerlas y protegerlas. 

"Los esmaltes agresivos no solo contribuyen a tener uñas secas, quebradizas y escamadas, sino que incluso pueden llegar a causar alergias (eccemas) en zonas sensibles que nos tocamos frecuentemente como párpados, cuello o boca" - apunta a modo de precaución Berenice Espejo, manicurista de la firma estadounidense ORLY

Para cuidar nuestras uñas también debemos de prestar mucha atención a lo que comemos. "Hay que hacer hincapié en alimentos frescos y ricos en Omega3 como el aceite de oliva virgen extra, el pescado azul o los huevos,​ sin menospreciar los suplementos alimenticios que contengan vitaminas B y E, ya que ayudan a endurecerlas y hacerlas así más duraderas. Otros alimentos muy buenos si tenemos las uñas frágiles son el ajo y el limón, ya que el primero es un reconocido antifúngico contra las bacterias y el segundo combate a debilidad en la estructura de la uña gracias a sus ácidos antioxidantes, consiguiendo además acabar con ese color amarillento que muchas veces adoptan", según Maribi Arnedo, responsable en España de la firma sudafricana Bio Sculpture ,

Tras los químicos de algunas lacas y productos de limpieza, y la importancia de una óptima alimentación, otro punto estaría en los agentes externos de todo tipo, desde la arena de la playa hasta el cloro de las piscinas, que las resecan y estropean.