VIDEOJUEGOS | Análisis Conan: Exiles

Análisis del juego de supervivencia de Funcom distribuido por Koch Media

Nacho Pérez 18 de mayo de 2018

VIDEOJUEGOS | Análisis Conan: Exiles

El personaje de Conan ha estado muy presente en la cultura pop de los 80 y 90 con la películas de Schwarzenegger y desde hace unos pocos años con su Remake, aunque este icono fue creado allá por los años 30 en una novela de Robert E. Howard.

Todos los que tenemos cierta edad soñábamos con ser ser como ese guerrero Cimmerio de larga cabellera que con su gran espadón y atlético cuerpo que iba por el páramo matando peligrosas alimañas. Y llega Funcom y nos desarrolla este juego, que sin la distribución de Koch Media en España, no hubieramos podido jugar y nos acerca a la aventura más descarnada y cruel en un mundo ambientado en ese universo del Bárbaro.

Conan: Exiles nos pone en la piel de un personaje crucificado en las Tierras del Exilio por haber cometido algunos delitos y liberado por Conan al filo ya de una muerte a la que estábamos destinados. Lo primero que debemos hacer es elegir si jugar en servidores donde podamos luchar contra otros personajes humanos o solo contra la máquina. Tras diseñar al personaje en todos los aspectos físicos e incluso en su raza, religión y longitud de nuestros miembros pudientes en los hombres y pechos en las mujeres, el juego nos arroja al árido desierto.

A partir de aquí ya seremos nosotros los que guiemos a nuestro personaje en esta aventura épica sin final. La idea del juego está pensada como un género de supervivencia con toques de RPG.

Al principio estaremos desnudos o semidesnudos en un mundo totalmente online, aunque también tendremos la opción de jugar offline sin conectarnos a ningún servidor de Conan y tendremos que recolectar tanto fibras para hacernos nuestras primeras armaduras, como ramas y piedras para nuestras primitivas herramientas y armas.

Una vez tengamos lo básico, tendremos que buscar un lugar en el que establecer nuestra primera residencia. Y de esto nos damos cuenta porque hay cierto lugar al comienzo del mapa en el que salimos que ya cuenta con algunos elementos y que es donde se establecen las primeras casas de otros personajes que también están en nuestro servidor.

El juego no cuenta con tutoriales y tendremos que aprender todo a base de ensayo y error, así es como descubriremos como desollar animales, para comer carne que tendremos que cocinar previamente si no queremos intoxicarnos o en casos de urgencia o de no tener los conocimientos de cocina, comer insectos. También tendremos que tener hidratado a nuestro protagonista porque de lo contrario moriremos de sed.

Tendremos que recoger fibras, como dijimos antes, picar piedra, talar árboles... Algo así como Minecraft pero en un mundo cruel. Antes comentábamos que teniamos la opción de elegir si jugar en servidores de jugador contra jugador o jugador contra bots. En caso de elegir jugador contra jugador, existe la posibilidad de destruir casas ajenas y robar el botín de otros usuarios que nos encontremos por el camino. Sin embargo en el otro tipo de partida, nuestra casa y botín es infranqueable y nadie podrá ni robarnos ni destuir nuestra propiedad.

Tras tener nuestra residencia tendremos que gastar puntos en habilidades y recetas para construir y en este punto entra el toque RPG ya que hay una serie de logros a modo de guía del juego que nos va diciendo qué podemos hacer, como por ejemplo comer por primera vez, beber agua, construir un arma o lanzar una flecha.

Siempre tendremos algo que hacer en Conan: Exiles ya que una vez que tengamos cierto nivel será requisito indispensable ir a otros puntos del mapa a por más recursos que en la zona inicial no hay y será una sensación continua de peligro el encontrarnos cocodrilos que de varios mordiscos acaban con nosotros, o hienas o incluso alces que nos atacan con sus cuernos. Todo esto si no nos encontramos con arañas gigantes o incluso gigantes que de un golpe nos hacen puré.

La ambientación de Conan: Exiles nos mete de lleno en el páramo o selva o desierto o tierra nevada, según la región y nos tiene en una permanente sensación de peligro, ya que en cualquier momento o una bestia o las inclemencias meteorológicas pueden acabar con nosotros. Pero a la vez genera una sensación de auto realización cuando una tarea que tenías como objetivo, la realizas con éxito y te anima a seguir con el juego.

Conan: Exiles nos lleva al universo de Conan el Bárbaro de una manera fielmente recreada y nos da para horas y horas de juego, tanto en solitario como en clanes para crear el mayor poblado dentro de esta tierra.

El juego tiene sus fallos obviamente como expulsiones del servidor o ciertos problemas de conexión y lag, pero al ser un juego online, es normal que suceda y de hecho Funcom está trabajando en ello.

Koch Media nos trae este juego de supervivencia que a los amantes de este género les hará disfrutar y pasar horas y horas inmersos en él. Un Minecraft para mayores. Una de las mayores y más agradables sorpresas de este año.