La obsesión de los padres millennials por monitorizar a sus hijos con apps

Los expertos alertan de que varias aplicaciones no están validadas por profesionales médicos y comprometen la seguridad de los datos de los niños.

UOC 18 de abril de 2018

La obsesión de los padres millennials por monitorizar a sus hijos con apps
Foto: Archivo.

La aplicación Cry Translator promete que «¡analizamos el llanto de tu bebé y te recomendamos soluciones útiles en menos de 5 segundos!». Tan solo hay que acercar el teléfono al niño para que la app te diga si tiene hambre, está aburrido o incómodo. Por su parte, la aplicación Baby Log ofrece estadísticas diarias de la actividad de los hijos, monitorizando las horas que duerme, la media de pañales que ensucia y los centímetros que ha crecido en un mes. También dispone toda esta información en formato CSV para que se pueda descargar en el ordenador.

Son solo dos ejemplos de aplicaciones de crianza que utilizan los «parennials», que es como se denomina a los padres que han crecido en la era de internet y que ahora usan las nuevas tecnologías activamente para monitorizar la actividad de sus bebés. En concreto, hacen un uso intensivo de aplicaciones para teléfonos móviles, un mercado en constante crecimiento a escala mundial, y que ve como las aplicaciones especializadas en salud y bienestar han aumentado casi un 20 % en el último año. Según el estudio Sociedad Digital en España 2017, los usuarios usan una media de doce apps al mes para gestionar las tareas cotidianas, y pasan en ello una media de dos horas al día. En los Estados Unidos, las ventas de software educativo, contenido digital y servicios relacionados son de unos 7.800 millones de dólares al año, según la Asociación de la Industria del Software y la Información. Las escuelas son sus mayores clientes, pero ahora padres y madres han entrado con fuerza.

Perfeccionistas pero inseguros

Los padres y madres millennials «son personas con niveles de formación altos, que han crecido en plena era digital», explica Mireia Montaña, profesora de los Estudios de Ciencias de la Información y Comunicación de la UOC. La experta asegura que los parennials «se han tenido que esforzar tanto en los estudios como en el trabajo, por eso también lo harán como padres. Son perfeccionistas, y valoran el hecho de saberlo todo de manera inmediata». Por este motivo, la experta en internet y redes sociales considera que las aplicaciones son más atractivas que esperar una visita en el especialista pediátrico, puesto que tienen el valor añadido de las recomendaciones y las opiniones de amigos y otros usuarios «que los parennials sienten como iguales».

Por su parte, la profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud de la UOC, Carme Carrion, considera que la cantidad de información que hay en la red juega en contra de los padres y las madres, puesto que «especialmente los padres primerizos se sienten inseguros y tienen que tomar decisiones constantemente, y cuesta discernir el grano de la paja y saber qué informaciones darán respuesta a la necesidad concreta». La experta en salud móvil considera que el hecho de disponer de una app permite tener la información más al alcance y «podría parecer más contrastada y fiable que buscar a ciegas por internet».

¿Pediatría o marketing?

Según las expertas, hay que estar alerta de quién está detrás de cualquier aplicación médica. Según Carrion, para desarrollar una app fiable es importante «contar con la presencia de los profesionales de la salud; también es necesario que se base en estudios validados, revisiones o guías clínicas bien hechas», y alerta de que algunos estudios señalan que el porcentaje de apps en que hay profesionales de la salud involucrados es pequeño.

Los millennials están acostumbrados a hacer compras en línea, y «este e-commerce crece en el momento de ser padres, por lo tanto las redes sociales y las apps son un buen escaparate para vender cualquier tipo de producto», afirma la profesora Montaña. La experta considera que aunque hay aplicaciones que se basan en experiencias relativas a la maternidad y el intercambio de conocimiento -como Winnie o MyKangu-, pueden incluir «recomendaciones de productos o experiencias que sí pueden tener un interés comercial».

Seguridad de los datos

Después de la filtración de datos personales que han sufrido empresas relevantes como Facebook o Grindr, la seguridad de las redes sociales y las aplicaciones está en entredicho. Un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Michigan asegura que muchas de las apps médicas más populares que permiten compartir datos personales con otras personas lo hacen «mediante métodos inseguros», y una de cada tres no dispone «de políticas de privacidad claras donde informarse de cómo protegen la información personal».

Por este motivo, Carme Carrion recomienda preguntar al pediatra de cabecera sobre qué aplicación conviene descargarse, ya que «a menudo los profesionales pueden recomendar las aplicaciones que conocen y saben que están basadas en evidencias científicas».