El parador de Limpias renueva sus instalaciones y crea un entorno único en la región de Cantabria

Tras tres meses de mejoras y una inversión total de 412.000 euros, el Parador de Limpias presenta una renovación en sus instalaciones y ofrece a sus huéspedes un entorno único en un marco inigualable, parada obligatoria de todo aquel visitante de la región.

Alfonso Mata 16 de noviembre de 2017

Ubicado en la localidad cántabra del mismo nombre, en la finca de El Castañar, de 60.000 metros cuadrados de superficie, y ocupando el antiguo Palacio Eguilior, se levanta el Parador de Limpias, una edificación que recientemente ha transformado sus instalaciones, y que, desde ahora, podrá disfrutar el gran público.

El Parador, con una categoría de cuatro estrellas, es el cuarto de Cantabria, junto con los dos de Santillana del mar y el de Fuente Dé en Calameño. Con la reforma, el Parador de Limpias quiere continuar siendo un dinamizador económico y social de esta región del norte de España, por lo que todas las empresas que han participado en el proyecto pertenecen a esta zona de Cantabria. No ha sido un simple lavado de cara. La obra de renovación, que se ha desarrollado durante tres meses, ha supuesto una inversión total de 412.000 euros.

"Todas las empresas que han participado en el proyecto, desde Alufasa ,Vidrios Cobo, Trasucán, o Droguerías Norte, lo han hecho con la idea de mejorar la calidad y ofrecer un aspecto muy renovado, que mejora significativamente las instalaciones de este alojamiento", ha destacado José Carlos Campos, Director del Parador de Limpias y de los dos que existen en Santillana del Mar.

El Parador ha modernizado su imagen por dentro y por fuera; siempre respetando el entorno donde se ubica. Se han realizado trabajos en la fachada principal, donde se han cambiado las carpinterías, en los miradores de las habitaciones y en los salones de la planta baja. También, la decoración de las 48 habitaciones del edificio anexo ha sido renovada por completo; todo ello para darle al Parador la imagen que merece, y al cliente una experiencia sensitiva única y difícil de olvidar. La rehabilitación ha sido llevada a cabo por el estudio de arquitectura santanderino, Riancho y Herrero.

Su privilegiada situación, a media hora de los aeropuertos de Santander y Bilbao, sus instalaciones, su oferta gastronómica y un trato exquisito, lo convierten en un destino ideal para celebrar reuniones, eventos o simplemente para desconectar unos días, solo o en compañía.

El Parador de Limpias atesora unas instalaciones de primer nivel, propias de un establecimiento de esta categoría. Pone a disposición de sus clientes varios salones de convenciones que cuentan con los últimos adelantos técnicos, propicios para cerrar con éxito cualquier reunión empresarial. Para los más deportistas, tiene acondicionadas una pista de tenis y otra de paddle. Incluso, el Parador tiene habilitado un gimnasio donde mantenerse en forma ejercitando los músculos. Además, los visitantes que lo deseen podrán darse un baño en su piscina climatizada, durante cualquier época del año.

Mención especial merece el bosque que rodea el emplazamiento, El Castañar, de enorme riqueza vegetal, gracias a la gran variedad de especies que lo componen, principalmente fresnos y arces. Asimismo, el caminante que paseé por sus angostos senderos encontrará un compendio de árboles singulares, entre los que destacan los magnolios, los más importantes de la zona y una extraordinaria colección de laureles centenarios, algunos de ellos catalogados como Patrimonio Natural de la Humanidad.

A la hora de sentarse en la mesa, el menú hará las delicias de sus comensales. Obligada es la cita con las anchoas, e ineludible la degustación de las rabas o del Pucherete Montañés, esencia de la cocina cántabra. En su carta, los huéspedes encontrarán una gran variedad de carnes, pescados, vinos y postres; exquisitos bocados elaborados con productos típicos de la región como la Quesada Pasiega o los Frisuelos. Su cocina, sin duda, puede catalogarse como una de las mejores de Cantabria.

Todos estos factores hacen del Parador de Limpias una parada obligada para todo aquel viajero que busque la calidad y la excelencia habitual en la Red de Paradores.

Arquitectura e historia se dan la mano

D. Manuel de Eguilior y Llacuno, Conde de Albox y Ministro de Hacienda en el Gobierno de Sagasta, ordenó construir el Palacio durante los primeros años del siglo XX. El arquitecto responsable de llevar a cabo la edificación fue el santanderino Emilio de la Torriente.

El palacio, de estilo rústico, sirvió como centro de algunos consejos de ministros durante el reinado de Alfonso XIII, y es un claro ejemplo del modernismo imperante en la época: un cubo con cuatro pseudotorres en las esquinas, en el que sobresalen la mampostería de sus muros que contrasta con los esquinales y sobre todo los grandes balcones y una portalada historicista con una clara derivación hacia el modernismo.

El arquitecto de Turespaña encargado de llevar a cabo la reforma fue Carlos Fernández Cuenca, que rehabilitó el Palacio manteniendo los elementos clave que Albox había elegido para su construcción: la gran chimenea, la escalera de madera que asciende majestuosa hacia las plantas superiores, el edificio de piedra, los jardines y el arbolado.

Fernández Cuenca trabajó sobre una superficie de 1.700 metros cuadrados en los que habilitó 18 habitaciones, y construyó un edificio anexo de nueva planta en el que se sintetiza la arquitectura montañesa con galerías y amplias zonas acristaladas con un total de 48 habitaciones.

Información y reservas en el 902 54 79 79 o a través de su página web.