Roger Federer en su ocaso: ¿Está siendo realista el suizo en su empeño de seguir luchando los Grand Slam ?

No había terminado con una posición tan baja una temporada desde que es campeón de Grand Slam. Ha sido incapaz de alcanzar la final del un 'major' por primera vez desde la campaña 2002. Su racha de cuartos de final consecutivos en Grand Slam, que se extendía durante nueve años sin error, saltó por los aires

MediosDeportivos.com 13 de diciembre de 2013

Roger Federer ha salido del top5 por primera vez en la última década. Cedió 10 de los 14 encuentros disputados ante las diez primera raquetas del circuito. Apenas ha sido capaz de levantar un título, de la menor categoría y en hierba, registrando su cosecha más paupérrima desde 2001. Así se podrían llenar folios sobre el frenazo sufrido por el de Basilea durante la temporada 2013.

Cuando se trata de hablar de Grand Slams, donde el suizo ha marcado la pauta en el pasado, la brecha parece evidente. Por formato, donde las cinco mangas requieren una resistencia física tremenda sobre superficies ralentizadas y oponentes cada vez más trabajadados a nivel físico. Es el tipo de evento que menos conviene el suizo. Resistencia se impone a inventiva. Cada vez es más complicado imponerse a fogonazos de inspiración. Roger ha levantado uno de los últimos 15 Grand Slam.  Ha pasado de ser el océano a ser la gota.

Ha cedido terreno ante sus principales rivales. No sabe lo que es batir a Novak Djokovic desde 2012, habiendo entregado tres pulsos seguidos en entorno cubierto - otrora una fortaleza casi inexpugnable. Andy Murray logró batirle por primera vez en Grand Slam en la última temporada, habiendo hecho suyos tres de los cuatro duelos más recientes. Rafael Nadal logró tumbarle en la última Copa de Maestros, quebrando la última barrera donde jamás tocó al suizo como era la atmósfera 'indoor'. Para más inri, Federer no ha batido a ningún miembro del 'Big4' en set decisivo desde la temporada 2010.
Cuando los partidos llegan a fases clave lleva tres años sin ser quien pestañea primero.

Entonces, la pregunta es evidente. ¿Está siendo realista Roger Federer cuando afirma que el tenis sigue dependiendo de su raqueta? ¿A qué se refiere cuando indica que todos los Grand Slam, salvo la tierra de Roland Garros, pueden depender de su mano? ¿En qué base reciente apoya Roger el argumento para establecer ese "cualquier cosa es posible para mí" si logra
jugar al 100% en el próximo Australian Open?
¿Si ha ganado a cuatro top10 en un año, todos en formato a tres sets, por qué piensa que podrá hacerlo en tres encuentros seguidos con horizonte a cinco mangas? Tampoco le queda otro remedio que creer en sí mismo.

Cuando camine por Melbourne, Federer tendrá en las piernas el peso de 32 años. En las últimas cuatro décadas, tan sólo un hombre logró levantar un grande pasada esa marca de edad. Roger cree posible actualizar esa estadística. Su historial reciente, aunque su pasado sea el más brillante de todos, apunta a pensar en otra dirección.