El tenista español Rafa Nadal no podrá defender su título en
Wimbledon, tercer 'Grand Slam' del año, al
no haber podido superar las
molestias que sufre en ambas rodillas desde hace tiempo y por las que
ya tuvo que ser baja en Queen's.
El número uno del mundo anunció en su decisión en una rueda de
prensa en el Club de tenis de Hurligham, donde ha disputado dos
partidos de exhibición, ayer contra el australiano Lleyton Hewitt y
contra el suizo Stanislas Wawrinka.
Nadal padece una tendinitis de inserción de ambos tendones
cuadricipitales con ligero edema óseo en ambos polos superiores de la
rótula. Se trata de la misma lesión que le obligó a perderse la pasada
Copa Masters y la final de la Copa Davis ante Argentina, en la que
España conquistó su tercera 'Ensaladera'.
Para intentar recuperarse a tiempo para Wimbledon, donde iba a
poner en juego su liderato de la ATP, se sometió a un tratamiento
intensivo a base de antinflamatorios orales, mesoterapia local más
fisioterapia (Magnetoterapia, termoterapia), según explicó la semana
pasada el doctor Ángel Ruiz-Cotorro.
"
Quiero tomarme un tiempo para recuperarme y trataré de regresar
lo antes posible con la mentalidad al cien por cien para ganar. El
problema ahora mismo es que
estoy jugando pensando más en las
rodillas que en el partido y así es muy difícil jugar", explicó el
balear.
Enfatizó que no quería "salir a la pista con la sensación de que
no sé si voy a estar preparado para ganar y ya no para ganar, para
competir".
Reconoció que los deportistas "convivimos con dolores" y admitió
que "realmente uno no sabe dónde está el límite y hasta dónde uno
puede llegar".
"Y yo realmente creo que
en este momento he llegado al límite y
necesito una limpieza para volver con fuerza", observó.
"Llevo ya nueve meses jugando con dolor en la rodillas y uno va
haciendo esfuerzos semana tras semana, pero en Madrid realmente hice
otra prueba que me dijo lo que tenía, dos edemas en cada rodilla",
comentó.
También señaló que para él darse de baja de esta competición era
"difícil de aceptar" y reconoció que nadie estaba más "decepcionado"
que él mismo.
"Durante toda mi vida, Wimbledon es uno de los torneos más
especiales, si no el más especial, y poder jugar aquí como número
uno por primera vez... es duro, ya conoces al público. He intentado
todo lo que he podido para jugar -explicó en inglés- pero es
imposible. Quiero estar listo para el año que viene y lograr buenos
resultados".
Dijo que no se daba ninguna fecha para regresar -"cuando esté
bien"- y que llevaba "un tiempo trabajando las últimas semanas, con
magnetoterapia todos los días y he estado trabajando con corrientes
otra hora y media más".
Nadal quiere "tiempo para recuperarse de este golpe" y admitió
que no ha podido entrenar "como se debe, siempre más pendiente de
las rodillas".
Además, indicó que se trataría de un tiempo "largo" para
recuperarse, "pero realmente recuperarme no para ir poniendo parches
como se han ido poniendo estos últimos meses".
Aunque no supo explicar cuál creía él que había sido la causa
para llegar a esta situación física, dijo que quizá "querer forzar
siempre semana tras semana", aunque reconoció que no sabía cuándo
debería haber parado.
"Probablemente siempre es un error mío, siempre de querer estar
ahí, cuando lo que más me duele es no poder jugar ahí. El querer
forzar siempre semana tras semana (...). Uno siempre va haciendo
esos mil esfuerzos que te van desgastando y esta vez he tocado un
poco fondo mentalmente y estoy cansado de aguantar dolor".
"Si me preguntas a mí, en caliente, cuál ha sido el error, es
evidente que te diría Madrid, pero realmente tampoco sé si es así",
explicó.
Nadal, defensor del título, cayó hoy ante el suizo Stanislas
Wawrinka en el club de Hurlingham y también perdió el jueves otro
partido de exhibición ante el australiano Lleyton Hewitt en el que
dio muestras de no haberse recuperado de su lesión de rodilla.
Su tío y entrenador, Toni Nadal, admitió estos días que el balear
estaba teniendo dificultades al doblar las rodillas y que "los
tratamientos que ha recibido no son suficientes".
El pasado día 17, la organización de Wimbledon anunció que el
balear arrancaría la edición del tercer Grand Slam de la temporada
como cabeza de serie número uno, si bien todo quedaba supeditado a
la decisión final del jugador.