Salto olímpico hacia la igualdad

ANDRÉS GUTIÉRREZ 25 de junio de 2012

El mundo del deporte vuelve a servir, una vez más, como herramienta de libertad y avance del ser humano. Las mujeres de Arabia Saudí dan un salto olímpico hacia la igualdad en un país en el que la discriminación del sexo femenino es aceptada, gracias a una interpretación ultraconservadora de las líneas escritas sobre el Corán.

Arabia Saudí permitirá por primera vez en su historia que las mujeres participen en los Juegos Olímpicos de Londres, siempre y cuándo se vistan de tal manera «que se pueda preservar su dignidad». Esta decisión responde a la petición que numerosas organizaciones en defensa de los Derechos Humanos han realizado desde hace años. Incluso el Comité Olímpico Internaconal (COI) criticó a Arabia Saudí por no enviar atletas femeninas a la cita olímpica, aunque no condicionó la participación de este país a una decisión favorable hacia las mujeres.

Arabia se une así a Catar y Brunei, que también han anunciado que sus atletas podrán competir en los Juegos que se inaugurarán el 27 de julio. Estos tres países nunca antes habían permitido la participación de mujeres en unos Juegos Olímpicos, aunque los dos últimos sí las autorizaban a competir en otros campeonatos internacionales.

El papel de la mujer en Arabia Saudí está sometido a una interpretación ultraconservadora del Islam. Según un estudio de la organización por los derechos humanos 'Human Rights Watch' (HRW), «todas las mujeres, sin distinción de edad, deben tener un tutor masculino, que puede ser su padre, esposo o incluso un hijo, a cargo de autorizarlas a realizar actividades como viajar al exterior o recibir atención médica».

«El Gobierno saudita sacrifica derechos humanos básicos para mantener el control de los hombres sobre las mujeres», destaca Farida Deif, investiadora de HRW sobre cuestiones femeninas en Medio Oriente. Las mujeres de Arabia Saudí no pueden abrir una cuenta bancaria para sus hijos, inscriirlos en una escuela u obtener información sobre su desempeño estudiantil sin la autorización del padre, incluso en caso de que la pareja se haya divorciado. Además, es el único país en el que no se las permite conducir automóviles. «Las mujeres sauditas no podrán avanzar hasta que el Gobierno ponga fin a los abusos que causa esta desacertada política», advierte Farida Deif.

La tutoría masculina se basa en un pasaje del Corán, según el cual «los hombres son los protectores y proveedores de las mujeres, porque Dios ha dado a unos más (fuerza) que a ellas y porque ellos las sostienen con sus medios». Un versículo que se apoya en la 'shariah' (ley islámica), que es el pilar del ordenamiento jurídico del país.

En el terreno deportivo, según el informe 'Escalera del diablo: Negación del derecho de las mujeres y niñas a practicar deportes en Arabia Saudí', «el Ministerio de Educación de Arabia Saudí imparte un trato discriminatorio a las niñas, a quienes se niega la posibilidad de recibir educación física en las escuelas del Estado». «El Gobierno no cuenta con infraestructura deportiva para mujeres y todas las instalaciones de este tipo, clubes deportivos, canchas, entrenadores especializados y árbitros están destinados a hombres exclusivamente», explica dicho informe.

No solo el Gobierno saudita es el señalado por su trato hacia la mujer. Según un investigador del Medio Oriente de Human Rights Watch, Christoph Wilcke, Eel COI debería estar a la altura de los valores olímpicos y exigir a los saudíes que pongan en marcha programas deportivos femeninos como condición para continuar integrando la familia olímpica». «Si bien los deportes pueden contribuir al bienestar, obligar a las mujeres saudíes a ser representadas cada cuatro años por equipos exclusivamente masculinos no hace más que desmoralizar a quienes aspiran a conseguir victorias deportivas», afirma Wilcke.

La única mujer de Arabia Saudí que tiene nivel para participar en los Juegos Olímpicos es la amazona Dalma Rushdi Malhas, que compite en salto de obstáculos. Aun así, no se descarta que acudan a Londres otras deportistas como invitadas, aunque deberán hacerlo con trajes holgados que no muestren su figura o un «hijab deportivo» que cubre la cabeza pero no la cara. Con ropas anchas o el pelo cubierto, la mera participación de estas mujeres será equivalente a una medalla de oro con récord mundial incluido.

La decisión del rey Abdullah

Según han informado altos funcionarios de Arabia Saudí a la BBC, el rey Abdullah lleva tiempo con la vista puesta en una apertura del papel de la mujer en la sociedad saudita. «El rey Abdullah está tratando de iniciar reformas de manera sutil, al encontrar el balance correcto entre ir demasiado rápido o demasiado lento», apunta la cadena británica.

La BBC asegura que fue en reuniones secretas en Jeddah a mediados de junio donde se llegó a un acuerdo entre el rey, el príncipe heredero, el ministro de Relaciones Exteriores, el clérigo más importante (el gran muftí) y otros líderes, con el objetivo de levantar la prohibición. Entonces el monarca saudí tomó la decisión de permitir a las mujeres participar en Londres 2012. «El reconocimiento oficial del rechazo a la participación femenina se habría visto mal en el plano internacional», declaró un dirigente de este país de Oriente Medio.

Ya hubo indicios cuando el propio rey Abdullah permitió la participación femenina en el consejo del 'Shura' (un cuerpo asesor). La decisión de permitir a las mujeres participar en los Juegos Olímpicos no es hecho aislado, sino una parte de un proceso en curso.

«En parte por las crecientes críticas, nos despertamos y nos dimos cuenta de que teníamos que encargarnos de esto. Creemos que la sociedad saudita lo aceptará», señala el dirigente saudí.