El Real Madrid estará en Cardiff tras eliminar al Atlético

El conjunto blanco se clasificó para la Final de la Champions, a pesar de caer 2-1 en el Calderón, con un resultado global de 2-4. El Atlético de Madrid creyó en el milagro con dos tantos en los primeros 15 minutos, e hizo sufrir a los madridistas hasta que una jugada para la historia de Benzema permitió el gol de Isco en el 42'. Saúl, a la salida de un córner, y Griezman, de penalti, adelantaron a los rojiblancos.

Pablo Pascual 11 de mayo de 2017

El Real Madrid se clasificó para su tercera Final de la Liga de Campeones en las últimas cuatro temporadas -quedándose a las puertas del pleno después de perder las semifinales de 2015 precisamente con el que será su rival en Cardiff, la Juventus-. El conjunto blanco se mete tras un resultado global en la eliminatoria de 2-4, pese a caer 2-1 en la vuelta del Calderón en la que ha sido su despedida de Europa. El Atlético de Madrid ve así como sus vecinos les eliminan de la máxima competición europea por cuarto año consecutivo -incluidas las finales de Lisboa en 2014 y la del año pasado en Milán-, un logro jamás visto hasta ahora en la Champions League.

Y sin embargo, los del 'Cholo' Simeone, espoleados por su afición desde la salida del túnel de vestuarios, pusieron contra las cuerdas a los madridistas. Los jugadores rojiblancos apretaron desde el pitido inicial con una intensidad y una fiereza apenas vista esta temporada, pero que siempre ha caracterizado al equipo dirigido por el técnico argentino. Hasta tal punto de que el Atleti se puso 2-0 en los primeros 15 minutos de encuentro metiéndose en la eliminatoria y metiendo el miedo a los merengues. Primero fue Saúl al cabecear un saque de esquina en el 12', y tres minutos después, Griezman al materializar un penalti de Varane sobre Fernando Torres. Una pena máxima que debió ser anulada, dando un libre indirecto a favor de los blancos, después de que el francés tocase dos veces el balón en el momento de la ejecución.

El Atlético de Madrid ponía patas arriba la eliminatoria y empezaba a creer en el milagro de la remontada, estaba a un gol de igualar la contienda. Ni el mejor guionista habría imaginado con escribir un mejor inicio de partido. Pero entonces, los de Simeone retrasaron líneas. No quisieron asumir tanto riesgo sabiendo que un gol del Madrid sentenciaba la eliminatoria. Los blancos aprovecharon el paso atrás de su rival. Recuperaron la confianza con la pelota en su poder, y poco a poco se iban quitando el susto del primer cuarto de hora. Aun así, a los de Zidane les costaba encontrar los espacios para crear peligro en la portería defendida por Oblak. Los jugadores del Atleti se arroparon atrás y los madridistas no encontraban esos huecos por donde hacer daño. Entonces apareció Benzema.

El delantero francés, muy discutido por su rendimiento en los últimos partidos, se inventó una genialidad para el recuerdo que terminó con el gol de Isco, y con la eliminatoria. Una jugada que quedará grabada en las retinas de los aficionados madridistas como lo están la de Redondo en Manchester o la de Butragueño contra el Cádiz. Tras un saque de banda de Ronaldo, Benzema se fue hasta la línea de fondo y rodeado por los tres centrales rojiblancos (Giménez, Savic y Godín) se pasó el balón de un pie a otro pasando por encima de la línea de cal como si del borde de un precipicio se tratara. Karim la puso atrás para la llegada de Kroos que vio cómo su tiro lo despejó Oblak, e Isco empujó el rechace dentro de la portería, en el 42'.

El 2-1, que sirvió para que el Real Madrid alcanzara el récord de 61 partidos consecutivos marcando que ostentaba el Bayern Munich, supuso un mazazo demasiado grande para los colchoneros. El Alteti necesitaba de nuevo tres tantos para estar en Cardiff. El partido volvía a empezar y se habían esfumado 45 minutos.

En la segunda parte los blancos continuaron con su dominio de la pelota en gran parte gracias a Isco y Modric, los mejores del Madrid. El malagueño, omnipresente, se ofreció a sus compañeros por todas partes, corriendo para ayudar en labores defensivas, y además marcó el gol. Partidazo del ex malaguista. Tan decisivo, o más, fue Keylor Navas con varias paradas fundamentales para acabar con cualquier esperanza rojiblanca. Una reacción que se pudo evitar si Çakir, el colegiado del encuentro, hubiese visto un claro penalti sobre Benzema.

No hubo despedida soñada para el Calderón en Europa -algunos aficionados arrancaron sus butacas para llevárselas a casa como recuerdo-, pero ni la eliminación ni la tremenda lluvia que cayó sobre el coliseo rojiblanco en los instantes finales evitaron el respaldo en forma de cánticos de los más de 50,000 aficionados, orgullosos del coraje y la entrega de sus jugadores.

El Real Madrid se mete así en su decimoquinta Final de la Copa de Europa. Un duelo, ante la Juventus de Turín, que tendrá lugar el próximo 3 de junio en Cardiff.