El Real Madrid gana 3-0 al Alavés, y mete presión al Barça

El conjunto blanco consigue una goleada engañosa (3-0) ante el Alavés, y pasa la presión al Barcelona cuando entramos en el tramo decisivo de la competición nacional. El Real Madrid fue mejor, pero sobre todo más eficaz de cara a puerta. Benzema e Isco fueron los mejores del equipo y aportaron un gol cada uno. El francés abrió el marcador tras una jugada donde partía en fuera de juego; y el malagueño sentenció en el 85' con un golazo. Nacho hizo el definitivo 3-0. Con estos goles, el Real Madrid bate el récord de 50 partidos consecutivos viendo puerta.

Pablo Pascual 2 de abril de 2017

El Real Madrid suma tres puntos más, tras ganar 3-0 al Alavés, y le mete presión al Barcelona en la lucha por la liga cuando entramos en el tramo final de la temporada. A falta de 10 partidos para terminar el campeonato, los blancos le sacan cinco puntos al máximo rival. Sin embargo, no todo eran buenas noticias al comienzo del partido. Varane, que reaparecía después de una lesión muscular, se tuvo que retirar con molestias nada más empezar el partido. Sin Ramos ni Marcelo en la convocatoria por descanso, Zidane tuvo que dar entrada a su único defensa en el banquillo, Carvajal, para suplir al central francés provocando una serie de movimientos en la zaga blanca: Danilo a la izquierda, y Nacho en su posición más natural en el centro de la defensa acompañando a Pepe. Unas rotaciones que serán clave de cara al mes de abril que les espera a los madridistas.

A pesar del contratiempo, los de Zidane fueron muy superiores en la primera parte, gracias, especialmente, a la inspiración de hombres como Benzema, Isco o Toni Kroos. El juego de los blancos pasaba por estos tres jugadores y el equipo se beneficiaba de su fútbol. Los de Zidane necesitaban tirar de la creatividad de sus estrellas para poder encontrar los huecos por los que crear peligro en el buen entramado táctico que había preparado Pellegrino, en el día de hoy.

Karim Benzema, quien estaba siendo el mejor jugador sobre el césped, supo dar con la tecla en busca de ese gol que abriera el marcador a favor de los blancos. El francés hizo lo que mejor sabe hacer durante todo el encuentro, bajar a recibir, ofrecerse y asociarse con sus compañeros. Se dejaba ver por todas partes, por izquierda, por derecha, por el centro...confirmando el buen momento por el que atraviesa el nueve madridista. Él empezó la jugada del primero -partiendo en ligero fuera de juego-, metiéndose hacia dentro para asociarse con Carvajal, que se la devolvió atrás, y Benzema supo empalar con la zurda.

El segundo tiempo comenzó de manera distinta. El Alavés se adueñaba del balón y del partido. Llegaban los mejores momentos de los vitorianos, que pusieron en apuros a los locales en más de una ocasión, y los más imprecisos de los blancos. Los de Zidane no concretaban en los pases -perdían rápido el balón, dando opciones de empate al Alavés- especialmente un desacertado Modric que no atraviesa su mejor momento, cuando llegamos al tramo clave de la temporada. El técnico madridista lo vio y dio entrada en su lugar a su compatriota Mateo Kovacic para dar más frescura y claridad al centro del campo del Real Madrid. Zidane seguía sin verlo claro y decidió meter a otro hombre en el centro del campo. Se retiraba el mejor jugador del Real Madrid en el partido, Benzema, y entraba Lucas Vázquez. Los blancos pasaron a jugar con un 1-4-5-1, con Ronaldo en punta.

Se acercaba el final del partido, y parecía más cerca el empate del Alavés que el 2-0. Sin embargo, al Madrid nunca se le puede dar por muerto. A cinco minutos del final, apareció un cuestionado Isco -por las noticias de sus coqueteos con el máximo rival- para sentenciar el encuentro con un golazo tras una asistencia de Ronaldo. Los aficionados del Bernabéu ya podían respirar tranquilos. Lo que no se imaginarían es que acabarían presenciando un tercer gol, obra de Nacho. El central, y lateral en el día de hoy, recibió una merecida y sonora ovación por parte de la grada tras cabecear a la red un tiro de falta de Bale que golpeó en el larguero. El madridismo y canteranismo de Nacho -convertidos en trabajo y entrega- fueron premiados por los madridistas para un jugador que crece partidos tras partido.

Con estos tres puntos, el conjunto blanco se pone a cinco del Barcelona y le sigue mete presión en la lucha por la Liga.