El Sporting mira hacia Europa

Victoria por 2-1 del Sporting ante el C.D Leganés. Los de Abelardo, pusieron tierra de por medio en la primera parte con tantos de Nacho Cases y Duje Cop de penalti. Ya en el segundo tiempo, los madrileños acortaron distancia con gol de Diego Rico.

11 de septiembre de 2016

Cómo cambian los tiempos. Si hace apenas tres meses, el Sporting se salvaba en la última jornada, tras una temporada agónica, hoy en Asturias están pletóricos. No se vivía en Gijón un inicio de liga tan bueno desde 1980. Tres partidos, siete puntos. Y qué siete puntos, logrados ante Athletic (un equipo siempre competitivo), Alavés (que ya sabe lo que es dar disgustos a los grandes) y Leganés, (que no había encajado un gol, y había sacado un punto ante el Atlético y tres en Balaidos, contra el Celta).

El Molinón vibró con una primera parte difícilmente mejorable. El Sporting, muy superior al equipo de Garitano, se adelantaba en el marcador gracias a un gol de Cases tras jugada embarullada y con cierta fortuna, por un balón que quedaba muerto dentro del área tras tocar en Martín Mantovani.

Los rojiblancos aprovecharon el impulso de adelantarse en el marcador, y desbordaron a un desdibujado y errático Leganés. Tanto fue así que, un penalti sobre Víctor Rodríguez serviría para poner tierra de por medio.

Tras la reanudación, Garitano optó por dar entrada a Omar Ramos, sustituyendo a Adrián Marín, y quitando a un miembro de la defensa de cinco hombres para dar entrada a un jugador de banda. Diego Rico caería al lateral izquierdo.

Y el cambio surtió efecto. El Leganés, mucho más atinado en el segundo tiempo, aprovechó la subida del ex lateral del Zaragoza en una contra letal para acortar distancias. Un disparo cruzado de Diego Rico serviría para meter a los madrileños en el partido.

El Sporting poco a poco fue reculando, el Leganés tomando el mando y acabó embotellando a los de Abelardo. Finalmente, el resultado definitivo fue el de 2-1. El equipo gijonés se aupa a los puestos de cabeza y será equipo de Champions al menos por una semana. El Leganés se marchó de Asturias con la cabeza alta, pensando que merecía algo más, y cayendo por primera vez en primera división con el orgullo intacto.