Pep impone su estilo en casa de Mou

El Manchester City venció 1-2 al United en Old Trafford, en el primer derbi entre Guardiola y Mourinho.

10 de septiembre de 2016

El primer duelo entre Mourinho y Guardiola prometía y no defraudó. El derbi de Mánchester nos dejó un partidazo, típico de la Premier League, lleno de alternativas y emoción. Al United le costó meterse en el partido, casi toda la primera parte. Unos primeros 45 minutos en los que Pep Guardiola supo imponer el nuevo estilo del Manchester City en casa de su vecino y máximo rival.

Los de Guardiola dominaron con la posesión. Tenían el balón, lo movían, lo mimaban, triangulaban y el United ni la olía. Y sin embargo, el primer gol del City llegaría de jugada directa. Un balón colgado arriba por un defensa, que peinaba Iheanacho para Kevin De Bruyne quien se anticipaba a Blind con un toque suave y batía por bajo a De Gea en un mano a mano.

El dominio del City se plasmaba en el marcador del encuentro, y llegaría el segundo por obra de Iheanacho. Jugada por la derecha de De Bruyne cuyo disparo rebota en el palo y el nigeriano se encuentra sólo en el área pequeña para aprovechar el rechace y empujar el balón a la red. El City seguía moviendo el esférico al ritmo que marcaba David Silva, el mejor jugador sobre el campo. Y fue entonces, justo antes del descanso, cuando Bravo fallaba en una salida por alto e Ibrahimovic aprovechaba el error para pegarle de forma exquisita al balón con el chileno fuera de sitio. Los diablos rojos recortaban distancias con el 1-2, y se metían en un partido que tenían perdido.

En la segunda parte llegó el espectáculo. Mourinho quitó a un desconectado Mkhitaryan y a un desaparecido Lingard, para meter a Ander Herrera y Rashford. Pero sobre todo para cambiar el doble pivote formado por Fellaini y Pogba que tan poco control le daba a los suyos. El fútbol pasaba por Herrera y el United lo notó. Fellaini se descolgó para bajar y peinar balones arriba, y así llegaron las mejores ocasiones de los de Mou.

El cansancio pasaba factura y los espacios crecían. Llegaban las ocasiones para ambos equipos. Las contras del City y el juego directo de United. Mourinho se la jugó quitando un lateral para meter otro hombre arriba, pero no encontraría el gol, y el partido acabaría sin que se volviese a mover el marcador con el 1-2 final.