¿Abandonará el Barça el Camp Nou? La junta culé discute hoy abandonar su estadio para irse a las afueras de Barcelona

El F.C. Barcelona podría finalmente abandonar el plan de mudanza del Camp Nou en el que se venía trabajando y que suponía la construcción de nuevo estadio a las afueras de la ciudad, en terrenos limítrofes con L'Hospitalet, y que contaba con la construcción de otro coliseo blaugrana gracias a un deslumbrante y carísimo proyecto del arquitecto Norman Foster

Qué.essa 9 de diciembre de 2013

Puede que al final el Barcelona no emprenda la anunciada mudanza de su estadio y opte por una reforma que podría, incluso, suponer tan solo un lavado de cara del actual estadio barcelonés, en el barrio de Les Corts. Un plan mucho más barato y que permitiría a las castigadas arcas culés seguir apostando por la excelencia futbolística y poder hacer frente a una cuestión inexorable: la renovación de la plantilla más exitosa de la historia del barcelonismo.

La junta directiva del FC. Barcelona se reúne hoy para tomar una decisión sobre su estadio. La junta debe pronunciarse sobre la posibilidad de seguir como hasta ahora en el centro Les Corts o construir un estadio nuevo en la Diagonal, en los terrenos del Servei d'Esports que la Universitat de Barcelona (UB) dispone en la entrada de la ciudad.

Quienes tienen que decidir llevan muchos meses estudiando la posibilidad, e incluso encargaron a varias consultoras e inmobioliarias informes de viabilidad de las dos opciones. Esta opción supone algunas complicaciones extras pro la naturaleza de los terrenos  ya que el solar presneta un desnivel de alrededor de 40 metros y tiene una superficie menor que la actual manzana del Camp Nou. Po resa razón arquitéctos contratados por el club han visitado las instalaciones de la Universidad de Barcelona para intentar salvar las dificultades y dictaminar la manera de hacerlo.

Así, con toda la información en la mano, caben dos opciones generales para la junta de Sandro Rosell: La primera es dejar las cosas tal y como están y continuar estudiando la situación. Esta es quizá la peor porque supone enquistar un problema que se creó en el pasado y al que habría que dar una solución. La segunda sería no descartar ninguna posibilidad, con lo que serían los socios quienes tendrían que elegir de manera plebiscitaria y sin que lo decidido supusiera ningún desgaste 'político' para los responsables culés.

Esta hipotética consulta se debería celebrar en el primer trimestre del año que viene.