Clásico: Barcelona - Real Madrid: El Barça se impone (2-1) a un Madrid que pidió dos penaltis y regaló la primera parte

Ganó el Clásico el Barcelona porque se pareció mucho más al equipo que nos tiene acostumbrados el 'Tata' Martino. Un Real Madrid espeso y parco de ideas en la primera parte regaló los primeros 45 minutos en los que demostró que en estático este equipo no mete miedo. Menos aún si sale a jugar sin delantero centro. Neymar y Alexis, que hizo una genialidad en el segundo gol, marcaron los tantos culés. Pero la semana tendrá polémica: los blancos reclamaron dos penaltis en el área barcelonista

José J. Alonso/Qué.es 26 de octubre de 2013

Dice una antigua ley del fútbol que los experimentos hay que hacerlos en partidos poco comprometidos, cuando el equipo no jugará exigido por el rival ni por la premura y urgencia del resultado. Esta tarde Carlo Ancelotti cayó en la trampa que los entrenadores se tienden a sí mismos en los últimos tiempos y, extrañamente llamado a ser protagonista, salió al Camp Nou a medirse al Barcelona sin su delantero centro y con un central reconvertido en medio de contención, en este caso Sergio Ramos. Con tan extraña decisión, muy parecida a lo que hacía por cierto su antecesor en el cargo, pero encargándole el 'marrón' a Pepe, el italiano dejó señalados a dos jugadores: Al que jugó, un Ramos que se fue visiblemente enfadado, y al que no jugó, Illarramendi, que ya sabe que en partidos difíciles, de pie duro, el míster no cuenta con él. 

Sea como fuere, el partido volvió a tener emoción y polémica. En eso no desmereció. El Barcelona salió en ventaja de una primera parte igualada, muy táctica, en la que toda la sal y la pimienta la pusieron Neymar, por el lado blaugrana, y Cristiano Ronaldo que la pedía de manera improductiva y que falló más de la cuenta, porque quien de verdad tuvo las oportunidades en los blancos fue el alemán Khedira, tan oportuno en las llegadas y en buscar la ventaja como ofuscado a la hora de rematar. ¿Y Bale? preguntará la muchachada... Pues eso: sigue pareciendo la 'pata coja' de un taburete descompensado. El chico promete que con espacios y al contragolpe puede ser dinamita. Ahora, en partidos estrechos, de primer toque, sale muy damnificado.

Martino no hizo cosas raras. Si por ello entendemos no contar con Alexis de inicio. Se dijo que Piqué no saldría y dejaría su sitio al recién recuperado Puyol. Pues no. Piqué estuvo a tiempo y salió de inicio. Se decía que Iniesta no estaba fino. Pues nada, el preparador argentino, sabedor de que el albaceteño es uno de sus puntales, siguió confiando en Andrés. Y arriba lo que ha venido haciendo excepción hecha de la ausencia del 'chico maravilla' y Pedrito Rodríguez. Es decir Cesc de falso delantero, con Messi y Neymar en los costados. Y en el lateral izquierdo Adriano Correia que casi todo lo hace correcto.

Y tampoco cambió el sendero por el que ha transitado su Barça: El Tata cedió el balón voluntariamente cuando cobraron ventaja y buscaron los contraataques, algo que le pudo salir caro, sin embargo, en la segunda parte, cuando provocó que los blancos fueran mejores. Tanto es así, que Alex Song entró en el campo por Iniesta buscando un aire en el centro que solo el golazo de vaselina de Alexis Sánchez le dio al Tata, aunque a Jesé le diera tiempo a marcar su 'golito' inútil casi en el final del encuentro. Martino coloca a su equipo 6 puntos arriba en la tabla. Esa es la verdad.

NEYMAR HIPERACTIVO

Y es que el 0-0 inicial lo borró del mapa Neymar en el minuto 18, culminando una buena acción de un Iniesta que, quizá por estar en el centro del foco, jugó su mejor partido de la temporada con mucha presencia sobre todo en la primera mitad. En esta ocasión, el brasileño quiso sumarse al carro de los buenos primeros 'clásicos' que hicieron sus compatriotas Romario, Rivaldo o Ronaldinho y no solo abrió la lata sino que fue el más eléctrico y peligroso de los catalanes.

Era de esperar que el FC Barcelona tuviera el balón y que el Real Madrid intentara salir y matar a la contra, donde realmente son mortales y más con el tridente que dispuso Ancelotti en su 'debut': Di María, Ronaldo y Bale. No obstante, pese al 70% de posesión blaugrana en muchos momentos, Martino hizo el primer movimiento al dar el esférico al rival.
El Madrid, que no iba a jugar con iniciativa, sino a esperar y golpear, no supo qué hacer con el balón. Tuvo posesiones largas, pero lejos del área de un Valdés que no se inquietó ni con dos disparos lejanos y a las nubes de Gareth Bale.

No obstante, en la segunda parte, esta medida del Barça se tornó en su contra ya que el Madrid, ya asentado, se creció y entendió la manera de llegar a Valdés. Los blaugranas dieron la sensación de que ya no querían ese guión e, incómodos, empezaron a sufrir las acometidas de un conjunto blanco refrescado con Benzema, que envió un obús al larguero al poco de entrar que era el empate.

Así, se vio un partido inesperado, sin demasiadas ocasiones de gol ni sensación de peligro, pero con tensión. No hubo acciones sucias, el clima estuvo más tranquilo, y ya en la segunda parte subió el nivel de fútbol. El Madrid intentó morder más, Neymar tuvo el 2-0 en sus botas pero Diego López estuvo muy atento y acertado.

Previamente, Messi también tuvo una acción para ampliar el marcador pero inexplicablemente en él falló ante el guardameta blanco tras una galopada de medio campo, eso sí, presionado por un rapidísimo Pepe. 

Entre correcciones y reclamaciones, el Madrid vuelve a estar a seis puntos del Barcelona. Hubo un entrenador que intentó sorprender y salió escaldado. Y otro que exageró la tendencia que apuntaba su equipo y encontró el triunfo.