Luis Suárez, Ballotelli y otros grandes jugadores descerebrados que son vistos como 'activos tóxicos' para sus clubes

La historia está llena de grandes jugadores, ídolos que, sin embargo, han sido muy malos para sus clubes y para sus carreras profesionales. Los últimos dos casos son ilustrativos: Mario Balotelli y Luis Suárez, que ven comprometidas sus carreras por su comportamiento dentro y fuera del terreno de juego. Grandes jugadores y también activos peligrosos para la imagen de sus empresas deportivas. El Milan quiere poner un tutor al primero para que controle su vida. Y Suárez está catalogado por sus propios jefes como un elemento negativo para la imagen del Liverpool. ¿Tienen remedio los pobres niños ricos y díscolos del fútbol?

José J. Alonso/Qué.es 3 de octubre de 2013

Es una historia que viene de lejos, pero que en la actualidad pesa mucho más que en los tiempos heroicos de Garrincha o 'Mágico' González: El comportamiento de las ovejas negras de los vestuarios no solo compromete su imagen, sino que ensombrece la de sus sponsors, patrocinadores y clubes, la mayoría empresas que cotizan en bolsa y que ven cómo sus activos se devalúan en el mercado del fútbol, víctimas de su propio laberinto mental.

"Hablamos de jugadores muy buenos, pero también altamente tóxicos para sus clubes. De hecho jugadores muy jovencitos, como Mario Balotelli que tiene 23 años, se convierten en auténticos trotamundos que no encuentran acomodo. El italiano, por ejemplo, o cambian mucho las cosas o nunca será ese gran jugador que todos esperaban, pese a su potencial. Los clubes globales como el Real Madrid y sus patrocinadores, Adidas y Fly Emirates, no quieren esos comportamientos cerca de de sus logos", apunta Benito Pérez, director del Instituto del Deporte de la Universidad Camilo José Cela y profesor de Marketing Deportivo.

El caso del delantero italiano de origen ganés es paradigmático. En el Milan no saben qué hacer con Balotelli, que llegó al equipo 'rossonero' para ser la estrella y ayudar a ganar títulos al club de sus amores. Rebotado del Inter de Milán, del Manchester City y con un valor profesional muy mermado no por sus actuaciones o su talento, sino por su vida privada, Balotelli solo ha coleccionado actuaciones grises y sanciones en la capital lombarda. ¿La última? Tres partidos por amenazar al árbitro tras fallar un penalti, el primero de su carrera tras 26 consecutivos marcados, en el partido ante el Nápoles. Da igual la causa. La sensación es que al margen del motivo, 'Balo' volverá a liarla.

Por ello en Italia aseguran que el club está pensando en contratar a un psicólogo o un tutor, una persona que se encargue personalmente de él, de su incorregible carácter, y le ayude a controlarse. Y es que según 'La Stampa', el vicepresidente del Milan, Adriano Galliani ha pedido al representante de jugadores Mino Raiola, con quien 'Balo' tiene una buena relación, que le ayuda a buscar una solución que podría pasar por asignarle un 'ángel de la guarda', como los que tienen los niños de la cantera milanista.

Balotelli no da señales de querer cambiar después de haber acumulado en su corta carrera 24 partidos de sanción, 60 tarjetas amarillas y 6 rojas, en los tres grandes clubes clubes en los que ha militado. Y, de momento, su comportamiento le apartó de la selección italiana ya que Cesare Prandelli ha asegurado siempre que lo importante para él es el comportamiento de sus jugadores.

"Es prisionero de una jaula psicológica de la que se evade con salidas de tono inaceptables. Él responde con la frase: 'tengo que madurar' pero aún no se ve el final de esta maduración", ha escrito el periodista Franco Arturi. Pero lo cierto es que son ya famosas sus farras, el despilfarro en coches de lujo y sus visitas nocturnas a casinos y lupanares. Total, una joya.

"Es incalculable el perjuicio financiero que ocasiona a un empresa deportiva un jugador como Balotelli. Hay estudios que cuantifican perfectamente en euros contantes ese aspecto, y tienen que ver con las actuaciones deportivas de un campeón y su imagen como profesional y como persona. Un aspecto que, como demostró el caso de Tiger Woods, en EE.UU pesa muchísimo. No tanto en España", apunta Leonor Gallardo, profesora de Gestión Deportiva en la Universidad de Castilla La Mancha y autora del libro 'Mourinho contra Guardiola'.

LUIS SUÁREZ, EL 'CARNÍVORO'

El caso de Luis Suárez es clarificador. Ian Ayre, director ejecutivo de su club, el Liverpool, dijo claramente que algunos de los comportamientos del gran delantero uruguayo dañan la imagen de los de la ribera del Mersey. "Es algo con lo que tenemos que lidiar. Es quien es, es el personaje que es", dijo después de que el charrúa volviese tras una sanción de 10 partidos por morder al defensa serbio del Chelsea, Ivanovic.

No fue su único castigo: en diciembre de 2011, el jugador de 26 años fue sancionado con 8 partidos por insultos de carácter racista proferidos al defensa francés Patrice Evra, del Manchester United.

"Por supuesto, cualquier tipo de incidentes de esta naturaleza son dañinos para una marca, pero el Liverpool es más, mucho más grande, y siempre será más grande que cualquier jugador o individuo", dijo Ayre. Puede... El profesor Benito Pérez, profesor de Marketing Deportivo, no lo ve tan fácil: "Tenemos que recordar que el primer perjudicado es el propio deportista. Después del verano se presumía que Luis Suárez, tras la Copa Confederaciones, saldría del Liverpool hacia el Real Madrid o algún equipo de mayor fuste. Hoy sabemos que los blancos han vetado a este delantero por su historial extradeportivo".

"Para este tipo de jugadores es muy importante contar con un entorno familiar adecuado. Una educación y una formación ética y moral lo más completa posible. La correspondencia entre la persona y el futbolista es fundamental ya que los chavales, desde muy jóvenes, están rodeados de gente movida, exclusivamente, por intereses espúreos. Comenzando por según qué representantes. Son personas cercadas que muchas veces tienen muy difícil madurar normalmente", apunta Pérez.

Si repasamos la historia no son pocos los ejemplos de jugadores que, como nuestros dos protagonistas sometieron a sus jefes a una verdadera tortura por intentar dirigir con cierto criterio su carrera profesional.

La vida de George Best es el mejor ejemplo. Gran leyenda del Manchester United, este irlandés nunca jugó una copa del mundo, pero llevó al United a ser campeón de Europa y su talento lo erigió como el mejor delantero del continente al ganar el Balón de Oro de la revista 'France Football' en 1968.

Una encuesta realizada por el Servicio de Correos en 1996 indicó que los británicos consideraban a Best como el mejor futbolista de la Gran Isla, por encima de jugadores como Sir Bobby Charlton y Sir Stanley Matthews.

Sus problemas con el alcohol y las drogas lo llevaron a pelear con sus compañeros, técnicos de la institución y aficionados. Se retiró a los 36 años después de jugar una década con los 'Red Devils'. Su vida fue un frenesí de licor y mujeres y ese ritmo quedó retratado en la que por desgracia fue su frase más célebre: "En 1969 dejé las mujeres y el alcohol; fueron los peores 20 minutos de mi vida". Murió el 25 de noviembre de 2005.

La formación integral de la persona, la ética y el deporte han configurado nuevos ídolos 'inmaculados'. Maradona, Garrincha y Asprilla, como George Best, no tendrían sitio hoy delante de los grandes focos, al menos, sin corregir su vida personal y su imagen antideportiva.