El Real Madrid tampoco falla y gana (4-1) al Getafe en un partido en el que se lesionó Bale

El Real Madrid tan poco falla y consiguió su cuarta victoria liguera después de acabar con el Getafe (4-1) en un partido en el que destacó la magia de Isco, autor del tercer tanto. Además, el jugador galés del Real Madrid, Gareth Bale, se quedó sin su ansiado debut en el Bernabéu después de sufrir una lesión, de la que se desconoce el alcance, en el calentamiento 

Qué.es 22 de septiembre de 2013

Los focos estaban dirigidos al galés, pero acabaron apuntando a Isco. El malagueño, que firmó un golazo para sentenciar al 'Geta' a media hora del final, fue lo mejor de un Madrid que prefiere "tres pases en lugar de 30" y que continúa sin patrón de juego, sin la capacidad de trasmitir a su grada, pero con la pegada que siempre definió a los merengues.

Incluso cuando no la tiene su delantero de cabecera. El Bernabéu, en un gesto poco habitual, arropó a Karim Benzema cuando fue sustituido por Morata. El francés, que no hubiera marcado en dos horas, fue lo peor de un Real Madrid que -sin embargo- tiene un recorrido increíble, casi infinito si terminan de encajar todas las piezas.

Sin embargo, la primera en la frente la pegó el Getafe, por mediación de Lafita. El centrocampista azulón, que mantiene su idilio goleador con el coso blanco, batió a Diego López a los cinco minutos, una anécdota para los de Ancelotti, que rápido encontraron el camino del gol en la acción menos ortodoxa posible: un rechace en la línea que empujó Pepe.

Y a partir de ahí se desató el vendaval del Real Madrid, que alcanzó el descanso con una exigua ventaja merced a un penalti que transformó Cristiano Ronaldo. El portugués, que estrelló un lanzamiento de falta en las manos de Míchel, no falló desde los once metros y dejó helado al cuadro del Sur de Madrid, casi sin recursos y argumentado en el balón parado de Pedro León, un viejo conocido de la casa blanca.

En el segundo acto, el Real Madrid acortó distancias y mejoró en el último pase, obra de Isco, que tiene duende, que hace fácil lo difícil y que ha comulgado a la perfección con la exigente grada del Bernabéu. El andaluz, con cinco goles en otros tantos partidos, quebró a dos rivales dentro del área y marcó por el palo largo; un disparo inalcanzable para Moyá.

Modric, que dio descanso a Illarramendi -quien sí se pudo estrenar en su nuevo estadio- mejoró la versión merengue, impedida en la construcción, pero letal en el área contraria y Cristiano, con el tiempo cumplido y de tacón, cerró la cuenta de un Real Madrid que sigue dando pasos hacia el frente, pero con la indudable sensación de que el camino por recorrer aún es demasiado largo.

Y BALE SE LESIONA

Esta victoria, cómoda, se consiguió sin el concurso de Gareth Bale, el millonario fichaje de los blancos que se lesionó antes de que se inciara el choque. Bale empezó a sentir molestias en el calentamiento y los médicos del Real Madrid, tras atenderle, decidieron que no jugara. En el lugar del jugador galés entró en el once Isco Alarcón, que en principio iba a tener descanso, mientras que el francés Raphael Varane ocupó el puesto de Bale en el banquillo.

Tras administrar sus minutos Ancelotti ante el Villarreal en el Madrigal y ante el Galatasaray en Estambul, este domingo era el día señalado para que el Santiago Bernabéu viera en acción por primera vez al último fichaje del equipo de Chamartín. No pudo ser.