Final Copa del Rey Barcelona-Real Madrid: Bale una Copa

Seis segundos bastan para escenificar la final de la Copa del Rey. Los seis segundos que tardó Gareth Bale en trasladarse desde la medular al área rival, dejando atrás en la carrera a Marc Bartra y batiendo a José Manuel Pinto por debajo de las piernas. Esas velocidad de Gareth Bale fue la que marcó las diferencias entre Barcelona y Real Madrid. El ritmo de vértigo que le imprimió el conjunto blanco al encuentro, superó a un Barcelona que volvió a estar espeso en ataque y ve como se agrava su herida, despidiéndose de Liga, Champions y Copa del Rey en apenas una semana.

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Francisco Ortí (@franciscorti) / qué.es 16 de abril de 2014

Desde el primer minuto ambos equipos dejaron marcadas sus cartas. El Barcelona, como era presumible, apostó por su característico juego posicional, con sobredosis de pases, mientras que para el Real Madrid no existía la transición. El balón no pagaba peaje en la medular, sino que viajaba directamente la defensa hasta la línea más avanzada, donde Ángel Di María, Gareth Bale y Karim Benzema corrían a toda velocidad contra la portería defendida por José Manuel Pinto. Carlo Ancelotti trazó el plan habitual para frenar al Barcelona. Defensa sobria, con dos filas de cuatro muy pegadas, y concediendo espacios en las bandas para sobrecargar el centro. Los azulgrana se atascaron ante este operativo defensivo.

Tata Martino no encontraba soluciones. Con Lionel Messi totalmente apático, Xavi se desesperaba intentando filtrar balones en el área, mientras Dani Alves colgaba balones en el área buscando un delantero centro que no existía. A los diez minutos, en uno de esos ataques estériles, el Barcelona perdió el balón en la frontal del área del Real Madrid y los blancos lo mandaron rápidamente al área rival para que Di María se plantara frente a Pinto y mandara el balón al fondo de la portería. La acción no estuvo exenta de polémica puesto que en el momento de recibir el pase, el argentino se encontraba en posición muy dudosa. Incluso con las repeticiones resulta complicado apreciar si Di María se encontraba en posición legal o no cuando Benzema soltó el esférico.

En cualquier caso, el gol subió al marcador, lo que obligó al Barcelona a dar un paso al frente. Lo hizo a través de un Neymar hiperactivo, pero poco resolutivo y más centrado en discutir con Pepe que en buscar fisuras en la defensa madridista. El Real Madrid trazó raya en la frontal de su área y no permitió que los azulgrana le crearan peligro. Tan solo Daniel Carvajal, superado por la situación, daba muestras de inseguridad. Pese a todo, el Barcelona no supo aprovechar los errores del cantearon blanco y Mateu Lahoz señaló el camino de vestuarios al final de la primera mitad con el 0-1 inamovible en el luminoso.

Tata Martino dejaba los deberes pendientes para la segunda mitad y gastó el primer cambio en el descanso, obligado por la lesión de Jordi Alba, quien fue sustituido por Adriano. Era una situación hombre por hombre que no pretendía causar un efecto repulsivo en el transcurso del partido. En cualquier caso no lo tuvo. La segunda mitad arrancó con el mismo guión, aunque con Isco asumiendo un rol más protagonista. Cuando a Xabi Alonso comenzó a escasearle la gasolina por el sobre esfuerzo defensivo, el malawiano asumió el gol de liderar el ataque del Real Madrid. El ponía la pausa mientras los demás corrían.

Messi seguía sin aparecer y sin él el Barcelona no encontraba la manera de inquietar a Iker Casillas. Curiosamente, lo logró de la manera más inesperada, en una jugada de estrategia. A los 68 minutos, Marc Bartra cabeceó al fondo de la portería un saque de esquina y devolvía la igualdad al marcador. El empate acentuó todavía más las posturas de ambos equipos. El Barcelona acaparaba la posesión y el Real Madrid corría con descaro las pocas veces que rozaba el esférico. No necesitó demasiadas posesiones y le bastó una carrera de Gareth Bale faltando cinco minutos para el final para desequilibrar el partido a su favor. Neymar dio un último susto con un disparo al palo, pero la Copa del Rey acabó en las vitrinas del Real Madrid. La Copa se la llevó el más rápido.