Carlos Nasarre, inquietud, físico y calidad como seña de identidad

Hoy en Qué! Deportes entrevistamos a Carlos Nasarre, jugador del Innova Chef Zamora para contarnos su trayectoria y su experiencia en Inglaterra.

Fernando Fernández Quintas 19 de diciembre de 2017

Hoy estamos con un jugador diferente, uno de esos jugadores que cuentan con un físico envidiable para el basket, ese que se ha ganado a base de horas jugando en Plymouth, Inglaterra, cuyo basket es "mucho más físico y no le ponen mucho valor a la parte técnica", y que, a su vez, es técnico y le gusta lucirse con un balón en la mano ya que ha jugado en ciudades como Zaragoza, Valladolid o Huesca, hablamos de Carlos Nasarre Mora (10 de junio de 1995, Barbastro, Huesca), de tan solo 22 años. 

Lo primero que nos cuenta es cómo está y comenta que acaba de "terminar con los chavalines" ya que entrena, después de entrenar él, a niños de tan solo 8 años y con los que "aprendo cosas nuevas y me encuentro cómodo". El jugador es de personalidad tranquila fuera de la cancha, pero dentro del parqué es duro e inconformista, esto lo ha ido aprendiendo durante los años ya que Carlos comenzó a jugar "a los 11 años en el club de mi pueblo, que es Barbastro, luego ya me fui al Peñas de Huesca, y luego con 15 años me fui a Valladolid, al año siguiente, con 16, me fui a Zaragoza, con 17 a Huesca, y luego ya vino Plymouth". 

Carlos habló de que lo que más recuerda de estos clubes fue "sin duda la gente, que eso lo valoras pasados los años, les sigues viendo y sigues hablando con ellos", también se ha llevado "haber conocido ciudades bonitas, porque, tanto Zaragoza como Valladolid son ciudades preciosas y tengo un recuerdo muy bonito".

Le costó adaptarse a la vida fuera de su Huesca natal, ya que salió de allí muy pronto y se dio cuenta de que "esto ya no era tan jiji-jajá y que era más serio, y luego estuve jugando en equipos de similar nivel, hasta que llegué a Plymouth, que los estudios tomaron un poco el control, pero el último año allí fue súper bueno, y cuando volví ya me puse a buscar a ver si me salía una oportunidad aquí en España, surgió Zamora y aquí estoy".

En Plymouth se hizo jugador del equipo de la universidad a través del representante de su hermano, Javier Nasarre, y a él primero no le pareció buena idea pero "luego lo pensé mejor y pensé que era una gran oportunidad para jugar al basket y seguir estudiando, y fueron cuatro años geniales". En Inglaterra el baloncesto no es deporte rey, ni mucho menos, es más, está en un "segundo o incluso tercer plano", pero Carlos cree que "es cuestión de tiempo que esto cambie, porque cada vez va a más, aunque ahora mismo el fútbol y el rugby están en primera plana". Aquí en España, sin embargo, el baloncesto es el segundo deporte del país, pero allí "queda mucho por hacer y mucho camino por recorrer, pero está en ello".

Ahora el jugador oscense está jugando al baloncesto en Zamora, en el Innova Chef, y la oportunidad le surgió a través de un entrenador de su ciudad natal, y de ahí partió a Zamora a hacer unas pruebas, "mi intención era irme a Francia, no solo a jugar al baloncesto, sino también otras cosas, pero no surgió nada de trabajo allí y decidí contactar con algún entrenador de mi zona, de Huesca, hablé con uno y me habló de un amigo que entrenaba en Zamora, estuve una semana de prueba aquí, les gusté y a mí me gustó y aquí estoy". 

Carlos es muy inquieto, y no parece gustarle mucho la idea de quedarse mucho tiempo en un mismo sitio, y cuando le preguntamos que si va a salir de España de nuevo dice que "yo siempre lo pienso, cuando tengo tiempo libre siempre se me pasa por la cabeza salir fuera y donde me gustaría ir es a Francia, por el idioma, asique si salgo a algún sitio es allí, pero me gustaría salir a un sitio más y luego buscar la estabilidad aquí en España".

Finalmente nos habló de su hermano, Javier Nasarre, también jugador de baloncesto en Francia, Alemania, Estados Unidos y España, con el que comparte la pasión por el baloncesto y que, nos cuenta, que "si hubiera jugado a algún deporte, para mi habría sido el fútbol, si estoy donde estoy con el basket es por mi hermano, fue él el que me metió en el basket". 

Está claro que Carlos Nasarre es diferente, desde los 11 años lleva luchando por una pasión y por algo que ama, y cuyo sueño es "jugar al baloncesto de buen nivel en mi casa, en un equipo con el que me sienta identificado con él". Es el sueño de un jugador que con tan solo 22 años años se ha recorrido el norte de España jugando al baloncesto y que dejó su Huesca natal para irse a la fría Inglaterra, y más concretamente Plymouth donde vivió cuatro años fantásticos y en los que conoció a personas maravillosas, amistades que se ha traído a España y que comparten su pasión aunque sea a kilómetros de distancia, y algunos que se han quedado por el camino. Pero, lo que sí es una realidad, es que es un jugador espectacular, y una persona aún mejor.