Iván Pernía, el entrenador del Leganés que dejó todo por el fútbol

Ahora mismo estaría en la Capilla de la Esperanza de Triana, luego iría a la Avenida de la Constitución para posteriormente visitar el Benito Villamarín con su familia. Así era su antigua vida, pero el fútbol ha impedido que Iván esté haciendo todos estos planes. Su rutina cambió hace cinco años y todo por culpa de este bendito deporte. Qué! ha querido conocer de primera mano la historia de este entrenador. 

18 de octubre de 2017

"Acaba ya el entrenamiento míster que tenemos que cerrar", quien grita con mucha prisa es 'Joseda', encargado de mantenimiento. Son las 21:40 y va haciendo frío. Para colmo, la sesión se está alargado media hora más de lo previsto, pero en las instalaciones del Anexo Jesús Polo nadie se mueve. Iván sigue dando órdenes a los suyos de cara al partido ante el Moscardó. En los aledaños a Butarque todos le conocen: "Iván, mira el material", "Iván, ¿qué tal el equipo?", "Iván, mucha suerte mañana". Indicaciones a los centrales, correcciones individuales y charla conjunta. Fútbol, fútbol y más fútbol. Tanto, que Alberto Casado, segundo entrenador y preparador físico, le define como un verdadero "loco del deporte". Esto no es el principio, sino el final y como toda gran historia también exista la parte menos buena.

Rendirse nunca es una opción

Natural de Sevilla, Iván Pernía (27 años) es uno de los muchos jóvenes que decidieron estudiar Ciencias de la Actividad Física y del Deporte. Según se entera de que en quinto tiene la posibilidad de hacer prácticas en Betis o Sevilla, entre otros, su mentalidad empieza a cambiar. Abonado del club verdiblanco desde los ocho años imagínense cuál era el anhelo de Iván. A medida que iban pasando los años, la motivación del actual entrenador del Cadete C del Leganés iba en aumento. Siempre dicen que tiempo al tiempo, pero lo cierto es que finalmente la Universidad anuló los convenios con ambos clubes. Desorientado y preocupado por hacer frente a una situación con la que no contaba, Iván no se quedó de brazos cruzados y empezó a barajar una serie de posibilidades que en su día habían sido totalmente descartadas.

Real Madrid, Atlético de Madrid, Leganés, Alcorcón, Rayo Vallecano, Fuenlabrada... no hay duda de que en La Capital iba a tener mayor probabilidad que en su tierra natal, donde Betis y Sevilla eran totalmente inaccesibles. Al principio todo parecía una auténtica utopía: no conocía a nadie, tampoco había hablado con equipos y estaría a 500 kilómetros de su familia. Poco a poco fue dándose cuenta de que esta 'locura' era la última bala que tenía en la recámara si quería entrar en una cantera. "Pensaba que según iba a llegar a Madrid ya iba a conocer gente y no fue así. La primera semana fue muy complicada y medité la posibilidad de volver a Sevilla. La verdad es que me estaba arrepintiendo porque no veía que las cosas fueran como yo me esperaba", confiesa.

La hora de la verdad

Tras contactar con innumerables equipos, un inesperado día recibe una llamada de la E.D.M San Blas para que se encargue del Infantil B. Ese no era su principal sueño, sino un complemento al mismo tiempo que hace las prácticas en una cantera -motivo principal por el que se embarca en esta aventura-, pero no duda en aceptarlo. Ya con el equipo bajo sus órdenes, su nervioso se dispara cuando le informan de que las plazas para clubes profesionales están agotadas. Lejos de Sevilla, sin conocer a nadie y, por lo menos, con un equipo amateur, Iván pasa unas cuantas noches sin dormir. Por segunda ocasión, vuelve a reflexionar si había hecho bien al mudarse a Madrid. No le valía con dirigir a un equipo amateur, puesto que eso también lo hacía en su tierra natal con el Calavera CF (tercer club más antiguo).

En un momento de histerismo acude por pedir explicaciones al encargado de las prácticas con equipos de fútbol. "No queda nada. Si quieres entrenar debes gestionártelo tú", le comentó. El efímero desafío seguía siendo imposible, no había manera de que pudiera entrar en una entidad profesional. Posteriormente, el sevillano vuelve a reunirse con el encargado de las prácticas y en un segundo su situación da un giro de 180 grados. Y es que, al valorar correctamente la situación de Iván, éste le despide dándole la tarjeta del director deportivo del Club Deportivo Leganés, Manolo Valverde.

Un cuento de hadas

Tras varias reuniones con Valverde, Iván se convertiría en preparador físico del Infantil B del Leganés. Sinceramente, ese no era su sueño, además, por aquel entonces el club pepinero estaba en Segunda División B. Él lo vio como un primer paso para afianzar su objetivo: "Al terminar el periodo de prácticas me dijeron que querían que continuase en el club. Después de tanto esfuerzo por fin veía resultados". Su sorpresa fue cuando le comunicaron que querían que fuese el preparador físico del Leganés B con Paco Gutiérrez como entrenador. Justamente, fue en esa campaña cuando Iván empieza a consolidarse en un pilar fundamental de la cantera pepinera. 

Seis años. Ni uno más, ni uno menos. Ese fue el tiempo que pasó desde que Iván se prometiese a sí mismo dirigir a canteranos. Preparador físico, San Blas, Águilas de Moratalaz, Rivas, entre otros, fueron el descomunal peaje que tuvo que pagar para llegar a ser primer entrenador del Infantil B del Club Deportivo Leganés: "A día de hoy he cumplido dos premisas que nunca imaginé: conseguir dinero del fútbol que es lo que amo y estar en una cantera de Primera División". Llueva, nieve o granice siempre hay que ser fieles al deporte que nos saca una sonrisa. Tras una vida entera dedica al fútbol, Pernía ha experimentado una historia de superación con final feliz, pero con la ambición de seguir quemando etapas.