"El fútbol no se merece ser utilizado como instrumento político"

Lopetegui suspendió el entrenamiento de la selección por pitos y cánticos en contra de Gerard Piqué, por sus declaraciones el 1 de Octubre tras el Barça - Las Palmas.

Alejandro Cañas 3 de octubre de 2017

Si por algo se caracteriza el fútbol, es por ser un método de anestesia perfecto para que los ciudadanos de a pie, aficionados de un equipo, dejen sus problemas personales de lado durante un rato y disfrutar de algo que debería ser un espectáculo para disfrutar y no para volcar el odio irracional contra los deportistas. Aprovecho este artículo para dividir el tema en dos partes.

Primero, destaco la cobardía y la ambigüedad con la que han actuado Bartomeu y su junta directiva no es propia ni digna de un club de fútbol grande como el Barça. Decidir que el partido se jugase a puerta cerrada cuando no había motivos para ello e intentar la suspensión o el aplazamiento del partido a una hora de disputarse fue la peor decisión que se podía haber tomado. La tibieza que han mostrado los directivos provoca, y con razón, el enfado de la afición y de los socios, que se quedan sin ver el espectáculo por el que habían pagado, y son los que no se merecen para nada que el circo político les afecte. Una decisión que demuestra la falta de determinación y de principios de los que presiden el club.

Para finalizar con este primer punto, el club y la Liga y/o la Federación Española de Fútbol podrían haber llegado a un acuerdo con antelación, adelantando el partido al sábado o plantear la posibilidad de jugar el partido en Gran Canaria.

Por otro lado, el debate de la continuidad de Piqué en la selección. Personalmente, a Piqué solo le reprocho que se posicione a favor de un referéndum que está fuera de la ley. Aun así, me manifiesto a su favor. Muchos medios de comunicación, cuyo interés tira hacia el Real Madrid, han contribuido a generar odio hacia el jugador, lo que genera un rechazo absoluto de los aficionados más pitos y cánticos como los que pudimos ver ayer.

Es también curioso subrayar la doble moralidad que tienen esos medios que he mencionado antes para generar este ambiente ofuscado que no hace otra que mermar el ambiente que se respira entre los jugadores de la selección. El doble rasero para determinar que Piqué es un provocador por mostrar su deseo de que la ciudadanía se exprese, y que otros deportistas como los Gasol o Rafa Nadal son bellísimas personas por expresarse sobre esta cuestión.

Los medios de comunicación no detestan a Piqué por lo que dijo el pasado domingo, sino que lo odian por lo que le odian. Por llevar la voz cantante del Barça y rajar contra el eterno rival. El defensa quiere seguir jugando con la selección, tiene motivos para ello (o debe tenerlos), se ha roto la cara jugando por España y lo ha dado todo, ganando todos los títulos posibles. No es una competición de patriotismo, porque por esas, Diego Costa no debería jugar con España y Marcos Senna no debería haber jugado la Eurocopa de 2008.

Lo que no puede permitir la Federación es abrir el entrenamiento al público para que se dediquen a silvar a un jugador, y Lopetegui no puede obligar a entrenar a los jugadores para mandarles a vestuarios a los 20 minutos por culpa de los aficionados que en vez de disfrutar de ver a los futbolistas, se dedican a insultar a un único jugador por pensar distinto a los demás.

No mezclemos más política con deporte, y que dejen en paz a un deporte tan extraordinario como el fútbol. Que los políticos no nos quiten el placer de disfrutar de un deporte que tanto nos atrae y nos hermana a mucha gente.