"La necesidad de hacer los deberes bien a última hora"

La dura derrota sufrida ante el Real Madrid destapa las costuras y las carencias de un Barcelona al que le hacen falta refuerzos en la medular y un sustituto de garantías de Neymar como el comer.

Alejandro Cañas 14 de agosto de 2017

Si ya de por sí el verano en Can Barça ha estado removido por todo lo acaecido en el Culebrón Neymar, el maremoto terminó por explotar ante un Real Madrid de otra galaxia que sacó a relucir las vergüenzas de un Barcelona que naufraga en Alta Mar sin saber muy bien que horizonte le espera. El desastre de la derrota ya no solo se plasma en el terreno de juego, donde las diferencias son muy evidentes entre un equipo y otro, sino también a nivel institucional.

El fantasma de la moción de censura contra la Junta Directiva dirigida por Josep María Bartomeu está omnipresente en todo momento, única y exclusivamente por la ruinosa gestión deportiva que ha acabado con la salida de Neymar, del que todavía se espera sustituto y que aún no ha llegado, a falta de dos semanas para el cierre del mercado. Para más Inri, los dardos entre plantilla y directiva se sucedieron tras el clásico. Busquets pedía fichajes para "renovar" la plantilla, porque es realmente lo que toca; y el gerente deportivo Pep Segura tuvo la brillante idea de cargar el muerto de la derrota en el gol en propia de Gerard Piqué.

Viendo el panorama, el enemigo está en casa, y si las pullas entre la zona noble y la plantilla continúan sucediéndose, la temporada puede ser un vía crucis de trago complicado. Y quien está sufriendo todas estas consecuencias es quien menos lo merece, y no es otro que Ernesto Valverde. Un técnico que llegó con toda la ilusión del mundo ante su reto más grande y que ha visto como en dos meses está viviendo en un circo inaudito.

A pesar de la derrota, quedan muchos aspectos del juego por mejorar y trabajar, aunque es cierto que temas como la presión tras pérdida y la presión en la salida de balón surtieron efecto. Es lo único que ha hecho efecto de lo que ha propuesto Valverde, que tiene una tarea muy complicada con la gestión en el lateral derecho, donde Aleix Vidal descuidó constantemente la banda, poniendo facilidades al Real Madrid para hacer contraataques. De ahí llegaron los goles de Asensio y Cristiano.

Otro aspecto a subrayar tras el partido, es la necesidad urgente de un mediocentro de garantías. Paulinho aterriza en Barcelona para dar músculo y fuerza en momentos de flaqueza. Buen mediocentro es, no hay duda, pero es un jugador cuyo perfil está muy bien cubierto con Sergi Roberto o André Gomes, por lo que no termina de ser el perfil de mediocentro que busca el Barça. Encima, la escandalosa cifra de 40 millones de su precio por un jugador con un rendimiento muy discreto en su primera etapa en Europa no hace más que desilusionar a una afición a la que se le agota la paciencia esperando un recambio de Neymar.

Por otro lado, los deseados Coutinho y Dembelé, declarados ambos en rebeldía - cada uno a su manera - esperan a que algún día Bartomeu se siente a negociar sus respectivos precios con Liverpool y Borussia Dortmund, que les exigirá todo el oro del mundo para poder ficharlos. Ya pueden darse prisa en ficharlos que con el actual equipo la plantilla del Barcelona no llegará demasiado lejos esta temporada viendo el pobre rendimiento que ofreció Deulofeu en 70 minutos.

Jean Michael Seri, del Niza, sería el refuerzo ideal para el equipo de Valverde. Un perfil similar a Kanté o Matuidi, y que con tres o cuatro año menos que Paulinho, puede aportar creación, orden y distribución de juego, justo lo que necesita el Barça, un complemento a Rakitic para dar descanso al croata cuando lo necesite.

Sobre el partido ante el Real Madrid, quedó evidente que Iniesta ya no está para jugar todos los minutos en partidos de máxima exigencia, y las únicas notas positivas las dieron Samuel Umtiti, dentro de lo malo, lo mejor; y Denis Suárez, que aportó cosas interesantes, más que el propio Deulofeu.