La mejor defensa es un buen...Fenerbahce

El Real Madrid de baloncesto cayó derrotado ante Fenerbahce por 84-75 en la Final four de la Euroliga y su sueño de conseguir la décima copa de Europa tendrá que esperar.

Jaime Mateos 20 de mayo de 2017

Tarde de sorpresas en el Sinan Erdem Dome de Estambul. Primero fue Olympiakos, que tras un partido épico, dejó en la cuneta al vigente campeón de la Euroliga, el CSKA de Moscú. Los helenos, comandados por Spanoulis, se clasificaban para la final en un partido vibrante en el que tuvieron que remontar para acabar imponiéndose 78 - 82.

Con la tranquilidad de ser el primer finalista, pudieron ver el encuentro a la espera de conocer el rival con el que se medirán el domingo a las 20:00. Y también saltó la sorpresa. El mejor equipo de la fase regular, el Real Madrid caía ante un Fenerbahce implacable y rocoso en defensa.

Ese fue el principal objetivo del técnico del conjunto turco, Zeljko Obradovic: Anular al equipo dirigido por Pablo Laso desde la defensa. Ya desde los primeros compases, la escuadra otomana se había adelantado en el marcador con un primer parcial de 7-2. Bobby Dixon y Nikola Kalinic se beneficiaron del trabajo en el rebote ofensivo de los interiores, culminando las jugadas con lanzamientos de tres puntos. Un parcial de 21-13 al acabar el primer cuarto era demasiada poca diferencia para lo que se había visto durante los diez minutos iniciales. El Real Madrid, comandado por Sergio Llull (28 puntos y 8 asistencias), estuvo en el partido gracias a la aportación del balear, que destacó en un equipo poco acertado donde solo Jaycee Carroll (21 puntos) estuvo a la altura de su compañero. Nadie más. Ni siquiera Doncic, que jugó el peor partido que se le recuerda en su corta pero exitosa carrera como base. El esloveno solo pudo aportar tres asistencias. Por ello, la responsabilidad cayó más que nunca en Llull. Durante 36 minutos intentó mantener a sus compañeros en el partido pero incluso él, incombustible y omnipotente, demostró ser humano en un día donde estuvo prácticamente solo, sin ayuda de sus compañeros.

La superioridad de los turcos se manifestó desde el primer momento en la pintura, donde Ekpe Udoh se comió a Gustavo Ayón. Fue jugador clave de Fenerbahce con 18 puntos, 12 rebotes, 8 asistencias y 36 de valoración, contrastando así con el gris partido del pivot mexicano (17 minutos de participación, sumando tan solo dos puntos). El titán de Nayarit, en un gesto que le honra, entonó el mea culpa al final del encuentro, asumiendo la culpabilidad de la derrota. Y tampoco supo secar a Jan Vesely, (12 puntos). El Fenerbahce anotó nueve tiros de dos puntos más que el Real Madrid (22-13) y también ganó la batalla del rebote (34-28). Por ello, Ayón no fue el único responsable de la derrota. Destaca la nula aportación en el tanteador de Rudy, Maciulis, Draper y el ya mencionado Doncic. Ni siquiera el habitualmente espectacular Anthony Randolph fue el que suele ser, anotando únicamente siete puntos.

El conjunto blanco, caracterizado por el buen trato de la posesión, perdió dieciséis balones en el partido (y nueve en el primer tiempo), lo que fue un absoluto lastre para las aspiraciones del Madrid. Un equipo que se desinfló en el peor momento, que pinchó en el primer partido clave de la campaña y que ya solamente le queda mirar hacia la liga. Con la Copa del Rey en sus vitrinas, conseguir ganar la competición doméstica sería cerrar la temporada de una manera muy notable, con el único pero de caer en la Euroliga en la Final Four. Porque incluso este equipo de extraterrestres, a veces se humaniza y cometen errores como cualquier otro equipo. Dirigidos por Pablo Laso, el comandante del proyecto más exitoso de la historia del Real Madrid, deberán levantarse y sacudirse el polvo para afrontar el duro y emocionante reto de conseguir el año que viene la tan ansiada décima copa de Europa. De momento, el Playoff de la Liga ACB espera.