El Celta queda eliminado a manos del Manchester United

El Celta cae cruelmente eliminado tras empatar a uno en Old Trafford ante el Manchester United. Se adelantó Fellaini, empató Roncaglia y Guidetti rozó la final con una clara ocasión en el último segundo. Bailly y el propio Roncaglia fueron expulsados tras una brutal tangana.

12 de mayo de 2017

Bravo. Admiración absoluta por este euro Celta. Pero no se merecía caer de esta manera tan cruel y tan injusta. Un equipo que dio la cara y que vio como se rompió el sueño de llegar a la final. En el llamado "Teatro de los sueños", el guión fue muy distinto al de Balaidos pero el desenlace terminó donde el United quería.  Y a pesar del orgullo de caer con dignidad, duele más por hacerlo ante un conformista, plano y ultra conservador United que vio como en el minuto 96 Guidetti tuvo en sus botas romper en pedazos la gris temporada de los red devils. Beauvue pudo definir en esa misma jugada pero no quiso ni mirar a puerta, le pasó la patata caliente al delantero sueco, que no acertó a rematar. Una jugada que estará clavada con veneno en el corazón del celtismo en general y en el de John Guidetti en particular.

El equipo de José Mourinho sufrió el arranque demoledor del Celta de Vigo, que fue muy superior durante el partido (algo que no ocurrió en Balaidos). Ya desde el inicio, los diablos rojos comenzaron arrinconados, esperando en su campo. Pero en 16 minutos, Rashford, el hombre clave de la eliminatoria,  apareció en la zona de tres cuartos para servir un centro a la cabeza de Fellaini para rematar al fondo de las mallas de Sergio Álvarez, que otro día más realizó un partido memorable pero que no pudo hacer nada para evitar el gol de un futbolista intrascendente con el balón en los pies pero incomparable y definitivo en el juego aéreo. Mejor guión imposible tras encontrarse un tanto que en ningún momento había buscado el conjunto de Mourinho.

A partir de ese momento, el Manchester se conformó con agazaparse, dándole al Celta el dominio del balón e intentar anular el futbol poco fluido del conjunto del Toto Berizzo. Voluntarioso y trabajador, tiró de orgullo buscando el gol que nunca estuvo cerca de llegar. El Celta se tuvo que conformar con disparar tímidamente desde media distancia para alivio de Sergio Romero.

A pesar de ello, el conjunto olívico no terminaba de carburar. Con Wass desaparecido, y Radoja impreciso, Berizzo dio entrada a Jozabed y poco después a Theo Bongonda.

El argentino modificó el transcurso de la función buscando dar un golpe de efecto y hundir el proyecto del esta vez elegante José Mourinho.

Y durante unos minutos, el futbol del Celta llegó a silenciar Old Trafford. El United se dedicó a proteger la corta renta otorgado por el gol de Fellaini mientra el conjunto gallego, con internadas por bandas, intentaba asediar el área del Manchester.

Y llegó el tercer cambio: Pione Sisto dejaba su lugar a Claudio Beauvue. El francés tuvo una participación determinante en el encuentro. De sus botas salió el centro que remató Roncaglia en el 84 para enmudecer el mítico estadio inglés.

Cinco minutos por delante para obrar la machada, donde hubo tiempo para que el encuentro entrara en ebullición y se calentara repentinamente para cortar el ritmo al Celta en el mejor momento. Bailly y Valencia agredieron a Guidetti, Roncaglia respondió en la tangana y se fue a por Bailly. El árbitro optó por una decisión salomónica y expulso al ex del Villarreal y al central argentino, que un minuto antes había marcado el tanto del empate. De héroe pasó a Villano.

Apenas se jugó a partir de la trifulca. Las tablas del United fueron determinantes en las postrimerías del encuentro donde la falta de experiencia mermó a un nervioso Celta, que fue diluyéndose poco a poco entre la contemporización y gestión de los tiempos de Mourinho. El partido se detuvo cuatro minutos, el árbitro añadió seis y durante ese lapso de tiempo, el encuentro apenas gozó de continuidad. Eso sí, dio tiempo a que Ander Herrera marcara un gol ilegal que el árbitro anuló por falta de Pogbá y a que el conjunto vigués tuviera la suya. La última, a la desesperada y a la épica. Beauvue tuvo en sus botas el destino de su equipo pero le invadió el vertigo y no quiso mirar a puerta. Buscó a Guidetti y el sueco vio como el cuero se le quedaba atrás sin poder impactar con rotundidad el remate. El sueño del Celta se esfumó de la forma más cruel posible. Solo tres metros separaron al conjunto olívico de tocar la gloria. ¡Qué injusto es el futbol!