Míchel echa una mano al Real Madrid

Un Málaga superior echa por tierra buena parte de las opciones de que la liga termine en la Ciudad Condal, ganando al Barça 2-0, que no aprovechó el empate del Real Madrid en el derbi. Neymar fue expulsado y Gil Manzano, protagonista.

Jaime Mateos 9 de abril de 2017

El tiempo lo cambia todo, incluso en cuestión de horas. Lo que a las seis y cuarto de la tarde de este ocho de abril de 2017 era alegría en Barcelona tras ver como el Atlético le aguaba la fiesta al Madrid, cuatro horas más tarde se ha tornado en una decepción mayúscula. Porque los de Simeone cumplieron con su parte y los de Luis Enrique tiraron por el sumidero la oportunidad de asaltar el liderato. Salieron a jugarse la liga con el fondo de armario pensando que habría una mejor oportunidad para lucir mejores galas. Las bajas por sanción de Piqué y Rakitic sirvieron de excusa para que Luis Enrique volviera a meter con calzador a André Gomes y a Mathieu. Y por si fuera poco, Denis Suárez arrancó el partido de inicio en detrimento de Iniesta. Una jugada que le salió rematadamente mal a Luis Enrique. En su defensa, la actuación en el encuentro de los habituales también fue, en general, absolutamente calamitosa.

Durante la primera parte, el conjunto de Luis Enrique gozó de escasa profundidad y pocas ocasiones para marcar ante un Málaga cómodo sobre el césped de la Rosaleda. Luís Suárez, a pesar de su imprecisión y desacierto fue el jugador más activo de los primeros cuarenta y cinco minutos, contrastando con la escasa participación de Neymar y Messi. El argentino estuvo poco participativo, pero sembró el pánico en la zaga del Málaga cada vez que cogía el balón. La única forma de parar al 10 era mediante faltas.

Los menos habituales demostraron que merecen mantener ese estatus tras otra actuación deplorable de André Gomes, que no desentonó con la paupérrima línea habitual mostrada por el portugués esta temporada. Denis Suárez estuvo desaparecido del mapa durante los cuarenta y cinco minutos que jugó, hasta dar entrada a Iniesta (que tampoco solucionó nada). Mascherano estuvo desbordado ante las cabalgadas de Juankar y la constante presencia en ataque de Sandro. Jordi Alba fue transparente, y Busquets volvió a ser ese jugador irrelevante y desatinado de hace meses.

Y para rematar, como argumento de peso para afirmar que las rotaciones del Barcelona no suelen dar resultado, en el minuto 32, de un despeje desde la defensa malacitana llegó el primer tanto del partido. Con el Barça volcado en el área del Málaga, y con Mathieu rompiendo de forma grotesca el fuera de juego, Sandro recibió el esférico para bajarlo al verde con la calidad que atesora desde sus tiempos en la Masía pero que pasó desapercibido para el club. La directiva azulgrana prefirió dejar marchar al canterano para contratar a Paco Alcácer.

Sandro, con todo el campo para él, encaró a Ter Stegen dejando completamente vencido al lento defensa francés. El ex del Barcelona se plantó solo ante el portero alemán y en el mano a mano, no dudó. Ter Stegen la esperaba en el palo largo, y a contrapronóstico, el punta canario definió colocando el cuero en el corto para apuntarse el noveno tanto en su cuenta particular. Un golazo que fue tan solo el principio de un recital de fútbol sensacional a lo largo del encuentro.

Sin quitarle mérito a la jugada de Sandro, Mathieu quedó retratado otro día más, cometiendo un error tan grosero como el hecho de que siga formando parte de la plantilla del Barça o que Marc Bartra se tuviera que marchar a Dortmund por falta de minutos para mantener al francés como recambio.

Sin dejar de lado la buena actuación del Málaga, que fue infinitamente superior a su rival en todas las facetas del juego. En intensidad, en casta, en coraje, en corazón y en ilusión...y sobre todo, en fútbol. Daba la sensación de que el Málaga era el equipo que se jugaba la liga y que el Barcelona ya tenía atado el objetivo de la permanencia.

En el segundo tiempo, el Barça dio un paso adelante buscando marcar el tanto del empate a la desesperada, sin apenas poder internarse en la maraña de futbolistas colocados por detrás del balón. El Málaga a la contra con Juankar, Fornals, Sandro y Peñaranda tuvo las oportunidades más claras de toda la segunda parte. Y pudo ser peor, ya que el colegiado anuló injustamente un gol al delantero venezolano por un fuera de juego inexistente. Gil Manzano fue tristemente protagonista por perjudicar a ambos equipos con decisiones tan polémicas como esta. También el Barcelona se quejó de un penalti cometido sobre Sergi Roberto que el árbitro extremeño señalizó erróneamente como falta al borde del área...y por la expulsión de Neymar. El brasileño (como el Barça) se autoexpulsó del partido, como puede haberlo hecho su equipo de la lucha por la liga. Teniendo ya una absurda amarilla por no respetar la distancia reglamentaria entre él y el balón en un saque de falta, realizó una entrada fuerte, sin opción de jugar el cuero sobre Diego Llorente. Doble amarilla y a la ducha. Por el camino a vestuarios, Neymar se marchó aplaudiendo al cuarto árbitro irónicamente. Gil Manzano lo reflejó en el acta y puede perderse, además del próximo partido de Liga ante la Real Sociedad, el clásico en el Bernabeu.

Para rematar la debacle, Jony, asistido por Pablo Fornals culminó una contra bien llevada por el Málaga que sirvió para sentenciar al Barcelona y hacer el 2-0 definitivo.

Matemáticamente, el Barcelona tiene opciones de seguir peleando la liga, pero no le quedan muchas más balas en la recámara. Dentro de dos jornadas, viaja al Bernabéu donde puede morir definitivamente si no gana al Real Madrid. Jugando como en la Rosaleda parece algo imposible.

Si algo fue más sonoro que el batacazo azulgrana, fue el nombre del entrenador del Málaga, gran triunfador de la noche. Con la gran actuación de su equipo, hoy suena Michel con más fuerza que nunca.