El Atlético se impone por 0-2 al Málaga

El Atlético de Madrid consigue tres puntos fundamentales en la lucha por la tercera plaza tras vencer al Málaga con dos goles de Koke y Filipe (y dos asistencias de Torres).

Jaime Mateos 2 de abril de 2017

23 de diciembre de 2011. Diego Pablo Simeone, nombrado como nuevo técnico del Atlético de Madrid. Dos semanas después, el siete de enero de 2012 se produjo su debut con el equipo de sus amores en la Rosaleda. Tras el encuentro, 0-0, con un Atleti ultradefensivo y tácticamente impenetrable. Ese fue el punto inicial de un proyecto plagado de éxitos que a día de hoy tiene continuidad.

Seis años después el conjunto colchonero volvía a la Rosaleda, al lugar donde empezó todo. Un equipo de autor que ha evolucionado hasta tener un libro de estilo característico, como se pudo ver sobre el verde del estadio malagueño un día más.

Este partido ya se ha visto a lo largo de los años en múltiples ocasiones. Sin mostrar su mejor versión (como si ocurrió ante el Sevilla en el Calderón), el Atleti ofreció un encuentro poco vistoso y lúcido pero efectivo. Sólido en defensa, jugando con los minutos esperando a desgastar al Málaga para asestar dos zarpazos mortales al conjunto malacitano. Tres puntos vitales en la pelea por la tercera plaza.

Durante el primer tiempo, los de Michel monopolizaron la posesión de balón pero el Atlético de Madrid fue mucho más certero, aprovechando uno de los pocos acercamientos que tuvo al área de Kameni. En el minuto 25, una buena acción de Torres dentro del área terminaba con Koke recogiendo el balón y batiendo al guardameta del Málaga con un disparo cruzado del futbolista madrileño en la que fue la única ocasión clara dentro del área del conjunto de la capital de la costa del sol. Un gancho directo a la frágil mandíbula del equipo sureño.

El Málaga tampoco dispuso de demasiadas ocasiones, pero la más clara, sin duda, estuvo en las botas de Keko.

Al descanso, 0-1, tras 45 minutos de mucha intensidad, pero de muchas imprecisiones y pocas ocasiones y juego. La segunda parte tuvo de nuevo, al Málaga como dominador del esférico ante un Atlético defensivo y conformista, como consecuencia del cansancio y el virus FIFA. El Cholo intentó aportar algo de criterio y verticalidad, quitando a Thomas e introduciendo a Correa. Sin embargo el ritmo del encuentro bajó y entró en una fase de sopor e intrascendencia. El equipo de Michel, voluntarioso pero impotente, intentó penetrar sin éxito en el inexpugnable entramado táctico de Simeone. El Atlético, con la gasolina justa, no pasó apuros.

El Málaga se desgastó peleándose con la muralla defensiva colchonera y en el minuto 73, el Atleti aprovechó su momento para sentenciar al Málaga. Primero con una ocasión de Griezmann que no materializó y treinta segundos más tarde, con un disparo de Filipe que besó las redes de Kameni. El "principito", Fernando Torres y el lateral brasileño trenzaron una jugada que concluyó con un regate fallido del delantero de Fuenlabrada que recogió Filipe Luis y que en el área pequeña, picó por encima del guardameta camerunés para establecer el 0-2. Partido cocinado a fuego lento y al estilo Atleti.

Con la ventaja de dos goles, inexplicablemente se pudo ver a un Málaga mucho más incisivo y ambicioso, teniendo hasta tres ocasiones claras con dos magníficas intervenciones de Oblak. Paradojicamente, el Atlético, defensivo y contemporizador durante todo el segundo tiempo hasta el gol del lateral brasileño, comenzó a recibir todas las ocasiones que no había sufrido en todo el partido. Simeone movió ficha, dio entrada a Godín y Gimenez para anestesiar definitivamente el encuentro y echar el lazo los tres puntos, para dormir provisionalmente tercero a la espera de lo que haga el Sevilla ante el Sporting.

Si el Atlético es una balsa de aceite, el Málaga es todo lo contrario. Tres derrotas consecutivas, en una decepcionante temporada donde han pasado ya por el banquillo de la Rosaleda tres inquilinos. Primero Juande Ramos, después Marcelo Romero, y por último, Michel. Con Juande, cinco victorias. Sin él, solo una. Una única vez en los últimos dieciséis encuentros. Unos números que confirman la depresión que atraviesa el equipo de la capital de la costa del sol.

La peor de las noticias, junto a la derrota, es la lesión de Miguel Torres, que se tuvo que marchar lesionado a los 15 minutos de juego, y fue sustituido por Fede Ricca. Un Málaga que de no ser por Sandro, estaría en apuros mucho mayores que los que atraviesa a día de hoy.