Goleada del Atlético al Granada por 7-1

El Atlético de Madrid se mantiene en la primera plaza tras golear al Granada por 7-1, amargando así el debut de Lucas Alcaraz en el banquillo nazarí. Se adelantó Cuenca pero el Atlético reaccionó con tres tantos de Carrasco y dos asistencias. Gaitán marcó dos, Correa uno y cerró la goleada Tiago.

15 de octubre de 2016

Declarado el estado de felicidad en el Calderón. Tras el parón por selecciones, el Atlético de Madrid se presentaba con bajas al partido, pero solo una de ellas afectaba a un teórico titular, Saúl. En su lugar entró Correa, que cuajó una actuación estelar.

Enfrente, el Granada, asolado por las bajas, con un entrenador nuevo, Lucas Alcaraz, buscaba el premio de poder sumar puntos en un estadio Vicente Calderón donde solo el Deportivo Alavés ha logrado hacerlo esta temporada. El estadio colchonero estaba de fiesta en el día de las peñas, donde se celebró los 50 años de vida del coliseo rojiblanco, regalando banderas a todos los aficionados allí presentes para enarbolarlas cuando salieran los 22 protagonistas al tapete verde del Manzanares.

Empezó el partido, y a pesar de tener la estadística en contra, el conjunto nazarí arrancó el encuentro con mucha intensidad, haciéndose con el control del juego. Aunque sí es cierto que ni colchoneros ni granadinos se acercaban a portería, el Granada daba mayor sensación de peligro. Sin embargo, en el primer tiro a puerta del partido, Isaac Cuenca abrió la lata con un gol espectacular, de volea desde el balcón del área, para ponerla donde no llegan los porteros: Pegado al palo izquierdo, a una altura próxima a la escuadra.

El gol activó al Atlético, que empezó a llevar la batuta. Más electricidad, con internadas de Juanfran por la banda derecha, donde el argentino Correa partía de inicio, pero que su tendencia a ocupar la línea de tres cuartos, dejaba el carril completo al lateral de Ontinyent para que buscara centros al área. Y cuando el Granada se encontró completamente embotellado, una jugada embarullada con varios disparos y rechaces concluiría con el gol del empate. Carrasco chutó con violencia un balón que quedó muerto dentro del área para no dar opción a Ochoa de pararlo. El belga inauguró el marcador del Atlético de Madrid y el monólogo rojiblanco continuaría hasta el final del primer tiempo donde, de nuevo Carrasco, con un chut bajo, desviado por un defensor del Granada, acabaría entrando con cierta fortuna en la portería del guardameta mexicano del conjunto nazarí.

Tras el descanso, la dinámica general la primera parte se mantuvo, con un Atlético de Madrid dominante y un Granada parapetado en defensa. Los de Alcaraz mantuvieron el tipo y se sacudieron el dominio de los colchoneros. Y cuando parecía que los de Simeone daban una tregua al conjunto nazarí, Carrasco sentenció el encuentro con una exquisita definición para anotar su primer Hattrick como profesional y como primer belga de la historia de la liga. Y apenas dos minutos más tarde, Nico Gaitán, cuando no llevaba ni un minuto en el césped del Calderón, empujó el esférico en el segundo palo tras una prolongación de Correa con la puntera.

El Atlético destapó el tarro de las esencias y el aluvión de futbol, con jugadores ultra ofensivos en la segunda parte, se convirtió en una apisonadora futbolística. Sin embargo la fiesta no terminaría ahí, ya que Gaitán volvería a repetir, definiendo a las mil maravillas ajustando al palo corto de la portería de Ochoa, un balón absolutamente imparable. Y después Correa, para ponerle la guinda a una actuación individual muy buena, marcó un excelente tanto desde la frontal del área que se coló raso e incontestablemente en la meta de Ochoa.

Incluso Tiago tuvo su momento de gloria tras pasar la temporada pasada un calvario por su lesión. Una jugada individual vertiginosa de Carrasco servía para asistir al portugués que colocó el balón en la escuadra desde las inmediaciones del área pequeña. Así se puso el colofón de una fiesta del balompié en el Vicente Calderón.

Ya pensando en el compromiso de Champions el miércoles a las 20:45 ante el Rostov, el Atlético se consolida como líder y como un equipo en constante evolución. Atrás queda la táctica de jugar con cuatro medio centros. Atrás queda el no querer el balón y contemporizar. Ya nadie puede dudar de que este Atleti tiene mucho futbol y que es candidato firme a ganar todos los títulos.