Victoria del Atlético de Madrid ante un Bayern desconocido

Segunda Victoria del Atlético en Champions y de nuevo, el Calderón vuelve a ser territorio maldito para los alemanes. Marcó Carrasco y falló Griezmann un penalti, pero las ocasiones claras las pusieron los de Simeone. El Bayern, irreconocible.

29 de septiembre de 2016

La vida sigue igual. El Bayern (que no sabía lo que era ceder un punto ante nadie esta temporada) vio como el Atlético volvió a ser muy superior a uno de los mejores equipos del mundo. Para los alemanes, en el Calderón no hay manera. Y para Ancelotti tampoco. Los rojiblancos volvieron a ser un dolor de muelas para el italiano. Cuando todo parecía que la visita de los bávaros iba a ser una visita al dentista, los que salieron desdentados fueron los alemanes.

Los germanos arrancaron el encuentro buscando el dominio de la posesión y lo encontraron, pero sin hacer sufrir demasiado a los de Simeone, quienes dispusieron de las ocasiones más claras del partido. Solo una clara de Müller al principio. Poco después avisó Torres con un balón al palo, de cabeza. El niño volvió a mandar un aviso mandando el cuero al lateral de la red, solo ante Neuer. Pero no fue el de Fuenlabrada quien abriría la lata. Fue el belga Carrasco, con una excelente conducción. Torres la esperaba, pero el extremo, con el 10 a la espalda confió en su pierna zurda, la cruzó al palo izquierdo, rebotó en la cara interna del poste y a la red.

Durante la segunda parte, el Bayern tuvo más balón que en el primer tiempo, pero aún menos control. A este Atleti es muy difícil hacerle un gol, y más cuando los once defienden por detrás del balón, presionando al adversario que tiene el esférico en las botas...buscando el error forzado. Aún así el equipo de Ancelotti tuvo alguna ocasión más. Buscó también agitar el arbol y metió tres cambios, ofensivos. Quitó a Thiago para poner a un jugador de banda, Kimmich, sacó a Boateng para meter a Hummels y adelantar a Lahm al centro del campo, y retiró a un desaparecido Müller para poner la electricidad de Robben. Y ninguno de los catorce futbolistas bávaros fueron mínimanente reconocibles. Simeone anuló por completo a cada uno de los futbolistas rivales. Lewandowski fue menos rematador que nunca, Thiago dio un recital de balones perdidos, la defensa sufrió las acometidas de Torres, Griezmann y Carrasco.

Y Arturo Vidal, capítulo aparte. Un jugador desconectado, anulado y desesperado, cometió un penalti absurdo por el que debió ver la tarjeta, y no fue así. Filipe Luis al suelo, el árbitro decretó el punto de penalti, y Griezmann mandó el esférico al larguero. Habría sido la guinda a un pastel perfecto. Aún así, y aunque el Bayern buscó el empate a la desesperada, los tres puntos se quedaron en el Calderón, en el estadio de un equipo que aún no sabe lo que es perder esta temporada.