La mentira era el camino

Jaime Mateos 6 de septiembre de 2016

Se rompió el silencio. Por fin, el ex entrenador del Villarreal salió a la palestra a poner negro sobre blanco acerca de su destitución. Madrid fue testigo de su aparición pública. Y no decepcionó a nadie. Contestó a Martín Presa, Presidente del Rayo, quien le había comparado con el piloto suicida de Lufthansa que estrelló un avión, asesinando a 149 personas la primavera de 2015, para exculpar al club de lo vivido en el Molinón el 15 de Mayo de 2016, donde el Sporting se salvó tras ganar al Villarreal, condenando a Rayo y Getafe al descenso.

En los primeros minutos de comparecencia exigió al Presidente del Rayo una rectificación, bajo amenaza de llevarle a los tribunales si no lo hacía.

Por otro lado, sobre Fernando Roig, Presidente del Villarreal, dijo que "si hubiera dudado de su honorabilidad como entrenador, lo habría destituido antes y se lo habría comunicado al instante".

Con estas cartas sobre la mesa, lo más fácil es "matar a Marcelino". Por poner a los suplentes el día que el Sporting se juega la vida, por ser tan sincero y manifestar públicamente que no quería ver descendido al conjunto asturiano, por "adulterar" la competición...Yo no lo voy a hacer.

No disparen a Marcelino. Queremos protagonistas en el mundo del deporte que digan lo que piensan y lo que sienten, que se alejen de los típicos tópicos y de declaraciones hipócritas. Y todos sabemos que Marcelino es asturiano, ex jugador y ex entrenador del Sporting. ¿Fue torpe decir que no quería ver descendido a su club de toda la vida? Él dice que sí, y que se arrepiente. Pero de verdad, ¿preferimos esas "torpezas" o una declaración falsa, vacía de contenido...una mentira?

Yo no voy a señalar a Marcelino García por hacer rotaciones. En Vallecas, el 17 de abril, pierde 2-1 y salió a jugar con rotaciones (Martín Presa no dijo nada en aquel entonces). En Mestalla, mezcló titulares y suplentes y ganó 0-2, asegurando la cuarta plaza, el 2 de mayo de 2016. Contra el Depor en el Madrigal (y rival directo de Rayo y Sporting por la permanencia) pierde 0-2 rotando futbolistas, el 8 de mayo. Nadie protestó por ello. Una semana después, el Villarreal sale a jugar al Molinón con cuatro suplentes, y pierde 2-0.

Evidentemente, con los deberes hechos, la intensidad con la que se afrontan los partidos no es la misma que si hubiera algo en juego. Marcelino no perjudicó al club que le paga por salvar al Sporting. Cumplió con creces los objetivos, volviendo a meter al Villarreal en Liga de Campeones y dio la oportunidad a los más jóvenes de jugar todo lo que no habían podido durante el resto de la temporada.

¿Y que por todo esto, se condene y se dude de la profesionalidad de un técnico que lleva entrenando más de veinte años? ¿Por un ataque de sinceridad? ¡Cuanta falsedad! Un técnico que ha cumplido con su cometido en cada equipo que ha estado.

Para echarle más leña al fuego, la esposa de Marcelino escribió en las redes sociales el siguiente mensaje cuando se acabó el partido "Me voy de Asturias con el trabajo hecho. Os dejamos en primera". Otra torpeza. Sin duda ese comentario no ayuda y no pintaba nada en esta película. Pero al margen de ello, es muy triste, que la moraleja sea la siguiente: Marcelino se equivoca por decir la verdad. Por ser sincero. Porque tenía que haber mentido u omitido la pregunta, privando a la afición de una respuesta. Algo estamos haciendo mal cuando nos parece que tomar el camino de la mentira habría sido la solución.