La reunión secreta de Adolfo Suárez y Santiago Carrillo se repite 37 años después

El 27 de febrero de 1977 el entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y el líder del Partido Comunista, Santiago Carrillo, en aquellos momentos ilegal, se encontraron a escondidas en un chalé de las afueras de Madrid. Seis horas de tensa conversación que marcarían las líneas maestras de la Transición en España. El mismo cara a cara se reconstruye estos días por primera vez en 'El encuentro', en el Teatro Español, como "una metáfora de los tiempos que corren".

Diana García Bujarrabal / Qué.es 27 de febrero de 2014

Eran tiempos difíciles. Décadas de dictadura habían dejado a España agotada y dividida. Y con la muerte de Franco todavía reciente, los sucesos diarios ponían a prueba la pericia (y la suerte) de unos políticos que aún no sabían bien hacia dónde caminaban.

Aquel mes de enero de 1977 se produjo el asesinato de los abogados de Atocha. Pocos días después, el 11 de febrero, la Policía liberaba por fin al político Antonio María de Oriol y Urquijo, que llevaba secuestrado desde noviembre por los GRAPO. En ese marco de tensiones e intrigas, José Mario Armero, entonces presidente de la agencia de noticias Europa Press, hacía de contacto entre el presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y el líder de los comunistas, Santiago Carrillo, para propiciar el que sería su primer encuentro. Por supuesto en secreto.

"Hay que saber quiénes somos y de dónde venimos", opina Eduardo Velasco, fundador de la compañía Avanti Teatro que estos días reconstruye en 'El encuentro', en el Teatro Español, en Madrid, aquella primera reunión que finalmente tuvo lugar en un chalé que poseía el propio Armero en Pozuelo de Alarcón en la noche del 27 de febrero de 1977. "Hemos abordado la situación con irreverencia; pero también con un profundo respeto a estos personajes que supieron dialogar en un momento políticamente tan complicado", dice este actor que en el montaje interpreta a Santiago Carrillo y que pretende que el espectáculo invite a la reflexión a los políticos actuales.

"¡CUÁNTAS HORAS DE SUEÑO ME HA QUITADO USTED!"

Es la primera frase que Adolfo Suárez dirige a Carrillo al recibirlo a la entrada del chalé con la mano tendida. También una de las pocas que ha transcendido de aquel primer encuentro. Se dice (lo cuenta Victoria Prego y lo sugirió el propio Carrillo) que el líder comunista quiso aclarar las cosas desde un primer momento con una pregunta directa:

- "¿Vamos a hablar de política con P mayúscula o con p minúscula?"

Suárez no puso cortapisas. Y a partir de ahí, trataron todos los temas que aún hoy son materia de debate en España. Seis horas de conversación sobre la Monarquía, la descentralización política del Estado, su relación con la Iglesia o la situación económica y social del país.

- "En España hay dos políticos: usted y yo".

Es otra de las frases que ha trascendido del encuentro y que en este caso se le atribuye a Suárez, de acuerdo con su fama de encantador de serpientes. Y es que había que tratar temas espinosos, entre ellos la legalización del Partido Comunista. Al parecer, Adolfo Suárez sugirió la posibilidad de que los comunistas se presentaran sin sus siglas, como independientes, algo que fue rechazado de plano por Carrillo. "Yo sabía que había obstáculos y comprendía muy bien de dónde podían venir. Pero esos obstáculos debían vencerlos el Rey y los reformistas del franquismo. Si se consideraban incapaces de hacerlo eso significaría que sus promesas de restaurar la democracia no pasaban de ser buenas intenciones y que estaban prometiendo a Europa un cambio que eran impotentes para hacer. Si no se legalizaba el PCE, lo que resultaría sería el fracaso de sus promesas, la del Rey y las de Suárez", explicaba el propio Carrillo en un artículo publicado en 2007.

En aquella reunión no se alcanzaron acuerdos concretos, pero sí se sentaron las bases para muchos posteriores. De fondo, los cálculos de uno y otros: por ejemplo, para Gregorio Morán, investigador de la época y biógrafo de Adolfo Suárez, la gran astucia de Carrillo fue convencer al presidente de su capacidad para controlar la movilización en las calles. ¿Realmente tenían los comunistas tanto poder?

DEL SÍMBOLO A LA PERSONA

Cuentan tanto Eduardo Velasco como José Manuel Seda, el actor que interpreta a Adolfo Suárez, que más allá de la carga simbólica de los personajes se trata de retratar a los seres humanos. No vayan quienes esperen solo un panegírico sobre las excelsas virtudes de los supuestos 'padres de la democracia'. "Retratamos sus inseguridades, sus vértigos, su autoestima, su carnalidad", explica Velasco.

En este sentido, Seda subraya la ambición de Suárez como uno de los rasgos principales de su personalidad, esencial para explicar y explicarse muchos de los sucesos de entonces. "A Suárez le interesaba legalizar el PCE. Suárez sabía que si no dividía el voto de la izquierda el PSOE hubiera ganado las elecciones. Entonces ya manejaban encuestas", asegura.

Tanto Seda como Velasco han invertido muchos meses en estudiar a sus personajes. No en vano 'El encuentro' lleva gestándose tres años y medio. Velasco confiesa que tiene la espina clavada de no haber podido conocer al líder comunista. "Entré contacto con su familia tres semanas antes de que muriera...".

Sin embargo, insisten en que no se trata de imitarlos ("ni yo intento parecerme a Carrillo ni Seda a Suárez"), sino de invitar a la reflexión con un ejemplo histórico que hoy en día consideran muy útil. "El ejemplo más claro de necesidad de diálogo es entre Artur Mas y Mariano Rajoy, pero también se lleva pidiendo mucho tiempo entre Rajoy Rubalcaba", opina Seda, quien recuerda que los principales partidos solo se han puesto de acuerdo para incluir un techo de déficit en la Constitución. 

'El encuentro', de Luis Felipe Blasco Vilches y dirigida por Julio Fraga, se representa hasta el próximo 30 de marzo en el Teatro Español.