La "portabilidad" llega al mundo de la percusión

Uno de los problemas que tienen los percusionistas es el traslado de sus voluminosos y pesados instrumentos. Sin embargo, los que se dedican a poner el ritmo con un cajón de flamenco lo tienen ahora más fácil gracias a un nuevo cajón desmontable que cabe en una funda similar a la de un portátil.

Córdoba, EFE 14 de abril de 2011

"¿Que cómo se me ocurrió esta idea? Está claro: la necesidad", explica a la Efe José Leiva, profesor de música del instituto Emilio Canalejo Olmedo de Montilla (Córdoba), que junto a su familia tiene una empresa dedicada a la fabricación y suministros de instrumentos musicales de percusión.

A pesar de que el cajón flamenco no tiene la envergadura de una batería, un xilófono o unos timbales de orquesta, su traslado también puede suponer un engorro para los músicos, especialmente si las giras son muy largas o tienen que viajar en avión.

Gracias a este singular cajón que ha diseñado y patentado, el percusionista puede armar y desarmar el cajón en menos de un minuto y sin necesidad de herramientas, facilitando su transporte y comodidad.

Y la apariencia del instrumento y la calidad del sonido es completamente igual -incluso mejor, llega a decir su creador- que la de un cajón tradicional.

Leiva ha explicado que su revolucionario cajón está hecho de abedul finlandés de primera calidad -para mejorar su afinación y toque- y no absorbe la humedad.

El inventor de este cajón desmontable asegura que cuando enseñó su creación a sus amigos percusionistas les encantó y afirma que, gracias a su invento, los músicos dejarán de romper cajones en los traslados de una actuación a otra.