Se trata de un film que ha sido número uno en taquilla en el
Reino Unido, Noruega, Portugal, Suecia y Holanda, y que en Estados
Unidos se ha convertido en la película calificada como R (mayores de
edad) más taquillera de la historia -con más de 256 millones de
dólares recaudados-, superando la marca que conservaba desde hace 25
años "Superdetective en Hollywood".
La película narra la historia de cuatro extravagantes amigos que,
dos días antes de la boda de uno de ellos (Justin Bartha), se
desplazan a Las Vegas, con el antiguo y cotizado Mercedes del futuro
suegro, para celebrar la fiesta de despedida de soltero.
El día siguiente amanece con tres de los amigos (Bradley Cooper,
Ed Helms y Zach Galifianakis) en su habitación de hotel,
destartalada, y acompañados de un bebé en el armario y de un tigre
en el lavabo; nadie recuerda nada de lo sucedido la noche anterior
y, lo que es más importante, su amigo prometido ha desaparecido.
Descartada la hipótesis de la depresión prematrimonial, los tres
protagonistas emprenden una investigación poco convencional y
comienzan a reconstruir su noche surrealista, que les lleva a
casinos, moteles, comisarías, hospitales, mansiones, y que también
les relaciona con una extravagante mafia rusa o con el boxeador Mike
Tyson.
La reconstrucción de la noche de fiesta es el corazón de la trama
de "Resacón en Las Vegas" -la traducción española para "The
Hangover", la resaca-, una comedia sencilla, ágil e intrascendente,
que ha pasado a engrosar las producciones de Hollywood que, por
algunas razones poco obvias, se convierten en éxitos de taquilla.
Con situaciones surrealistas y cómicas, el film ofrece una gran
variedad de estereotipos asociados a Las Vegas, como bodas exprés,
borracheras descontroladas, éxito en los casinos o policías con una
curiosa interpretación de la justicia.
El director, Todd Philips, ha explicado en su encuentro con la
prensa que está "muy sorprendido" por el éxito que ha tenido la
película en Estados Unidos y con el "entusiasmo con el que se ha
recibido", y ha reconocido que la segunda parte está en camino,
aunque solamente la realizarán, ha dicho, "si tenemos a los mismos
actores y si es más graciosa".
Parece que la condición de tener a los mismos actores no va a
resultar difícil ya que, hablando en nombre de sus compañeros de
reparto, Bradley Cooper -que representa a uno de los amigos con
resaca- ha afirmado que todos han "expresado verbalmente" que
rodarían la segunda parte de la película.
Todd Philips, que ha reconocido que fuma porros cuando dirige y
escribe, por lo que no le pone "límites a su imaginación", también
ha explicado que la decisión de localizar la película en Las Vegas
se debe a que es un lugar donde "la gente no se comporta como lo
hace en sus casas, es el sitio donde te puedes portar mal".
Justin Philips, el actor que representa al futuro marido, ha
reconocido que la película "trabaja con arquetipos de otros filmes"
aunque los recoja "de forma novedosa".
Cooper, uno de los cuatro protagonistas presentes en Barcelona,
ha explicado que no se "corrieron ninguna fiesta" ni durante ni
después del rodaje y que, al contrario del personaje que encarna,
nunca había tenido lagunas mentales después de una noche de fiesta.
Por lo que refiere a la parte femenina del reparto, Heather
Graham, actriz que representa a una 'stripper' hippie, ha explicado
que aceptó el papel porque le encantó la película "Old School", de
Todd Philiphs y que, además, "'Resacón en las Vegas' tenía un
trasfondo".
En este sentido, Philips ha aclarado que el mensaje de la
película es que "lo que ocurre en Las Vegas se queda en Las Vegas,
pero si insistes, no lleves una cámara".