"No tengo que justificarme. Yo hago
películas y esta es fruto de la voluntad de Dios. Además, yo soy el mejor
director de cine del mundo", expresó sin atisbos de modestia en la rueda de
prensa tras la proyección.
"Sí debes justificarte. Esto es Cannes", le contestó el periodista que abrió el
turno de preguntas.
Lars Von Trier, que ya ganó la Palma de Oro por 'Bailar en la oscuridad' (2000), parecía encantado con la situación. "No me debo
a la audiencia sino a mí mismo. Hago las películas para mí. Vosotros sois sólo
mis invitados", confesó sin pudor.
'Anticristo', protagonizada por
Charlotte Gainsbourg y Williem Dafoe, es la historia de una pareja que intenta
superar la muerte de su hijo pequeño, quien se arrojó por una ventana mientas
sus padres practicaban sexo. Su método: encerrarse en una cabaña en el bosque y
enfrentarse a sus miedos.
Von Trier, que ha mirado el sufrimiento de
cerca y casi siempre con espléndidos resultados -'Dogville' (2003), 'Rompiendo
las olas' (1996)-, propina esta vez una sesión de sadismo al espectador sin base
artística compensatoria, lo que provocó risas durante los momentos más clave del
filme y abucheos e insultos al terminar la proyección.
Ablaciones,
piernas atravesadas por enormes brocas, eyaculaciones sangrientas y violencia
sin miramientos son los ingredientes de esta película, estructurada en capítulos
y con un tono explícitamente religioso.
'Anticristo' -rodada en Alemania-
tiene además referencias a Strindberg y está dedicado al realizador ruso Andrei
Tarkovsky. "Me siento muy vinculado a él. Él vio mi primera película y no le
gustó nada. También me ha influido mucho Bergman, aunque él no quería que lo
vincularan conmigo", asumió.
Pese a la arrogancia y la ironía que exhibió
ante los medios, Von Trier reconoció que esta película ha sido como una suerte
de "terapia" para superar la depresión que sufrió hace dos años y, por ello, ha
sido la experiencia profesional más importante de su carrera. "Me vino bien la
rutina del rodaje, pero todavía no he encontrado armonía en mi vida".
LA PELÍCULA DE KEN LOACH, MÁS AMABLE
Así
las cosas, fue un alivio encontrarse con un Ken Loach más amable de lo habitual,
que con 'Looking for Eric' da una pirueta para demostrar que, con fútbol de por
medio y con la interpretación de Eric Cantona como reclamo, su cine es ante todo
suyo, personal e intransferible.
"La intención era básicamente hacer que
se dibujara una sonrisa en la cara del espectador", reconoció Loach. Los que
antes habían visto 'Anticristo' se lo agradecieron.
La película presenta
la peculiar relación entre Eric -un más que sobresaliente Steve Evets- y su
alter ego en forma de ángel futbolístico, interpretado por el ex jugador del
Manchester United, que le ayuda a recuperar el rumbo de su vida a través de
metáforas futbolísticas.
Celebrada por el público durante y al final de
la proyección, 'Looking for Eric' está escrita por Paul Laverty, colaborador
habitual de Loach, y contiene dentro de su trama los mejores goles de Cantona,
un placer incluso para los menos aficionados al fútbol.
"Nunca pensé que
ir a un partido de fútbol fuera una oportunidad de hacer un experimento
antropológico. Pero lo cierto es que el concepto de equipo es una forma de
comunidad. Es la única circunstancia en el que el nacionalista está permitido y
los sentimientos se expresan libremente", explicó Loach.
El realizador
británico volvió con 'Looking for Eric' al festival en el que ganó con 'El
viento que agita la cebada' (2006) y en el que presentó títulos clave de su
filmografía como 'Mi nombre es Joe' (1998).
Con una gran estrella -aunque
no sea de la pantalla- por primera vez en sus filas, reconoció que "si resulta
hacer mi película más popular, estaré encantado. Yo me he limitado a contar las
cosas de la manera más honesta que he podido".
Aún en tono menos
reivindicativo que de costumbre, su habilidad para alcanzar la emoción sin
grandes rodeos pero con mucha delicadeza sigue siendo admirable.
Y 'Looking for
Eric', en consecuencia y a pesar de su discreción, fue cinematográficamente
hablando lo más destacable de la jornada.