La Croisette, la bahía del glamour en la localidad
francesa, ya está lista para el gran cine, aunque sea en formato de animación y en 3D, de
la mano de 'Up', la última producción de Disney y Pixar.
El haber elegido
esta película para inaugurar parece una especie de metáfora: si no hay
estrellas, habrá que crearlas y, si se puede, darles apariencia
tridimensinal.
Y es que en una edición que ha apostado más por autores
que por actores, el glamour se ha resentido y todavía no hay confirmación
oficial sobre las posibles presencias de Brad Pitt, que presenta 'Inglorious
Basterds'; Jude Law, que actúa en la última película de Terry Gilliam, o
Penélope Cruz, musa una vez más de Pedro Almodóvar en 'Los abrazos
rotos'.
Sharon Stone estará por motivos benéficos, para la gala de la
Fundación Americana para la Investigación del Sida, a la que este año asistirá
el ex presidente de Estados Unidos Bill Clinton, y, como el año pasado sucedió
con Maradona o Mike Tyson, volverán a acaparar los flashes astros
extracinematográficos como Mariah Carey y Lenny Kravitz -que presentan 'Precious'-.
Así las cosas, Cannes ha decidido engalanar las fachadas de
muchos de sus edificios con fotografías de George Clooney, Hugh Jackman o Gael
García Bernal.
Ellos estarán durante todo el festival, no como muchos de
los periodistas, que este año han reducido sus efectivos y cuya estancia en la
ciudad ha pasado, en muchos casos, de todo el festival -desde mañana hasta el 24
de mayo- a sus seis días más bulliciosos: del 14 al 20.
En octubre,
cuando la crisis era aún inminente, sí había un lleno casi absoluto -muchas
reservas hoteleras se fueron ya firmadas al terminar el certamen el año pasado-,
pero la situación económica ha ido aumentando el número de cancelaciones por
parte de los medios acreditados.
El presidente del Sindicato Hostelero de
Cannes, Michel Chevillon, señaló a Efe que ha
habido un descenso de entre el 10 y el 15 por ciento en la ocupación de los
hoteles, aunque matizó que las cifras de 2007 y 2008 habían sido históricas por
lo que la situación sigue siendo "satisfactoria".
Vanity Fair tampoco
dará este año su tradicional y excesiva fiesta, mientras que el alquiler de
yates también acusa un descenso.
La prensa local se hace eco, no
obstante, de cómo el Hotel Martínez -uno de los epicentros del glamour del
festival- no ha recortado su despliegue de medios y ha contratado 15 kilos de
caviar, 1700 langostas y 3000 cigalas para agasajar a sus huéspedes más
célebres.
SERÁ UNA PELEA DE DIRECTORES
Y al fin y al cabo, de lo que se trata, es de que el apetito
del cinéfilo no quede insatisfecho, algo que parece improbable puesto que
algunos de los directores más influyentes de los últimos treinta años, desde el
estadounidense Quentin Tarantino al taiwanés Ang Lee, presentan sus nuevos
trabajos en Cannes.
El danés Lars Von
Trier, el austríaco Michael Haneke y el francés Alain Resnais también optarán a
la Palma de Oro que otorga el jurado presidido por la actriz francesa Isabelle
Huppert, que también tendrá que examinar las nuevas cintas de Gaspar Noe, Jane
Campion, Park Chan-wook o el citado Almodóvar.
El cine español, además,
tendrá una presencia destacada, ya que al director manchego se suma un segundo
título en la pugna por la Palma de Oro, Isabel Coixet con 'Mapa de los sonidos
de Tokio', algo que no sucedía desde 1988, cuando Vicente Aranda y Carlos Saura
coincidieron en la competición.
Cannes,
caracterizado por desplegar acontecimientos relevantes a través de todas las
secciones y celebraciones posibles, tendrá además fuera de la competición a
Alejandro Amenábar con 'Ágora', y el último trabajo de Heath Ledger -que no pudo
acabar-, para la película de Terry Gilliam.
Retornos como el de Francis
Ford Coppola, que inaugura la Quincena de los Realizadores con 'Tetro', o el de
Martin Scorsese, sin película pero en Cannes
para presentar la sección de cine clásico del festival, animarán la fiesta, así
como la clase magistral impartida por los dobles ganadores de la Palma de Oro,
los hermanos Dardenne.