María Valverde: "Gernika no es otra película más sobre la guerra civil"

La actriz interpreta a Teresa en esta cinta de Koldo Serra, na censora de la oficina de prensa republicana, que termina viviendo una estupenda historia de amor en tiempos de bombardeos y desastres bélicos. La actriz reconoce que cuando le llegó el guión le encantó, pero sentía mucha responsabilidad porque quería estar a la altura. La cinta llegaba a las salas de toda España el viernes pasado y dice Valverde que no es una historia más de la guerra civil española.

Qué.es 16 de septiembre de 2016

Eres editora de la oficina de prensa republicana, ¿cómo muestras la prensa de entonces?

Intenté tener de referencia todo el tiempo a Constancia de la Mora, la primera redactora jefe de la oficina de Madrid. De alguna manera quisimos enseñar con la película lo que en aquel entonces se movía en las oficinas de prensa y ver los entresijos que había entre los periodistas. El personaje está muy bien escrito para poder ver que es una mujer que está haciendo la función que normalmente haría un hombre, una cuestión que ayuda a entender la personalidad de Teresa, una mujer seca, seria que tiene que defender su lugar como puede por el hecho de ser mujer.

Una mujer en un mundo, en ese entonces, de hombres, ¿no?

Sí, tiene que sobrevivir como sabe, entonces, tiene que sacar todo su plumaje para hacerse vale.

Nos ponemos en 1937, Guerra Civil en España, habrá quien exclame: ¡Otra vez la guerra! ¿Qué les dices?

(Ríe) Ya, pero les diría que se quiten la venda de los ojos para ver una interpretación del bombardeo de Guernica que, al fin y al cabo, es lo que la historia nos va a contar. La excusa es la historia de unos periodistas que nos intentan contar qué es lo que está pasando en la guerra y terminan en el bombardeo. Lo bueno de la película es que es muy espectacular y bebe del cine clásico, es honesta y elegante. El espectador va a salir bastante contento por haber pagado la entrada porque no es otra historia de la Guerra Civil, una historia que merece ser contada.

¿Has pasado por el Museo Reina Sofía a ver el "Guernica" de Picasso antes de rodar?

La verdad no, lo tenía en mente pero no quería tener la obra como referencia. Sí que al final se hace un llamamiento y una referencia a él, hay un guiño, pero no va sobre lo que Picasso quiso representar. En el cuadro lo que se ve es el sufrimiento y la película es otra cosa.

Nosotras no estábamos allí, en la época, pero parece que también había tiempo para el amor, a pesar de las bombas.

En Gernika tratamos la recuperación de la ilusión, porque los dos personajes que guían la historia están desilusionados. Uno de ellos es un periodista norteamericano, basado en el anglosajón George Steer, que ha perdido todos sus recursos y ya no le interesa nada, manda noticias inventadas a su periódico. Aquí es cuando entra en escena Teresa, la cual le desmonta, pero juntos recorrerán un camino hasta llegar a enamorarse y recuperar la ilusión que ambos han perdido en sus respectivos sitios. Sí, hay tiempo para el amor.

Uno cuando le llega un papel, ¿siempre tiene claro que tiene que hacerlo?

No, hay veces que te enamoras a primera vista, pero los guiones son más complicados que eso y te entra la responsabilidad, la capacidad de poder hacerlo o no. Te entran también muchas inseguridades a leer un guión y en este caso me entraron bastantes porque me daba temor que el aspecto aniñado que tengo pudiera perjudicarme a la hora de interpretar a Teresa. Se lo comenté mucho a Koldo Serra, pero él me apoyó y me arriesgué.

El aspecto dulce que tienes es algo objetivo pero seguro que ha sido un reto más, ¿no?

Sí, pero como persona tengo mis inseguridades y cuando te vas a enfrentar a un proyecto como Gernika quieres estar a la altura, da igual lo que te digan los demás, necesitas terminar de creértelo.

Con un reparto internacional interesante, ¿cómo has crecido con esto?

Pues sí, porque como es una película tan coral que un personaje no es nada sin el otro, sobre todo los personajes secundarios que son los que alimentan a los que estamos enfrente como James D'Arcy y yo. La verdad que es una pena porque en el corte final quieres saber más de los personajes, están llenos de detalles que como espectador querría saber más de ellos.

¿Saldremos del cine diciendo ¡maldita sea! quiero saber más?

Te quedas... Es que te están contando muchas cosas y quieres descubrir a muchos personajes. Lo mejor para todos hubiera sido hacer más películas o series porque hay mucho que contar, nos hemos quedado con ganas.

Luego quedáis juntos a ver la película, ¿antes de verla muchos nervios en la sala?

Sí, muchos porque quieres que guste, que llegue al público y tenga sentido. Tienes los nervios de qué preguntas se hará la gente. Y hay tanta gente implicada durante años, tanto esfuerzo físico y mental que quieres estar a la altura.

¿Cuánto tiempo has trabajado en esto?

Me incorporé de las últimas, ellos llevaban trabajando como 4 años preparando el guión, buscando financiación hasta que dieron luz verde. Me incorporé unos meses antes de empezar a rodar, además justo me ofrecieron el proyecto antes de irme a rodar otra película a Azerbayan, allí estuve 3 meses, y en los días de descanso iba preparando con Koldo el personaje, hablando de él, qué es lo que quería, etc. Hasta que no terminé no me puse de lleno en Teresa, para eso solo tuve una semana, poquísimo tiempo, pero las conversaciones con el director fueron muy útiles. Venía agotada de la otra película, estaba un poco superada por la situación pero me ayudó mucho, así creé el personaje.

En un rodaje, ¿el director es como el padre al que todos vais a todo?

(Ríe) Sí, es así. Porque vamos todos a quejarnos, preguntar cómo hacer las cosas y tiene que tener todas las respuestas. Lo bueno de Koldo es que de todo hacía humor, todos los actores peleamos mucho nuestros personajes para engrandecer nuestras relaciones. Estábamos tan motivados que, diría, que Koldo terminó harto de nosotros.

Bueno, para eso es el jefe.

(Reímos) Sí, sí, que se aguante. Pero tiene mucho humor, que es importante.