Elvira Mínguez: "Nadie quiere ver una película con mujeres de 50 años"

Su carácter frente a la cámara vuelve a envolvernos en una historia que hacía falta contar, como Elvira Mínguez piensa de Ramón Mercader, el personaje histórico, conocido por asesinar a Trotsky, en el que se centra su última película, 'El Elegido'. La actriz española encarna a Caridad Mercader, una mujer oscura a la que casi no le hace falta guión.

Elsa Jiménez 2 de septiembre de 2016

¿Por qué ha sido especial el rodaje?

Toda la parte México ha sido maravillosa, te das cuenta de que nos llevan años luz en muchísimas cosas, por ejemplo, técnicamente son maravillosos. Tener la oportunidad de trabajar con Alfonso ha sido un privilegio, toda esa parte de contexto histórico, los personajes a los que he tenido la oportunidad de acercarme, Caridad Mercader... No se ha profundizado mucho en ello, no se cuenta, no se estudia.

¿Olvidar o hacer justicia?

No debemos olvidad nunca. Si es así, estamos olvidamos lo que somos, no podremos narrarnos y no podremos evolucionar y, si no podemos evolucionar, no somos nada. Por mucho que quieran que no haya memoria o por mucho que luchen con uñas y dientes para que no haya un pacto de estado de educación, cultura o sanidad no podrán luchar contra la esencia del individuo.

¿Ha sentido esa 'responsabilidad' al ser personajes históricos?

Tienes muchísimos más datos porque son históricos y eso conlleva esa responsabilidad añadida, pero también tienes más donde agarrarte. El guión está muy bien estructurado y trabajado, pero a la hora de hacerlo frente colocas la parte tuya, tienes que levantar a los personajes y darles la mayor veracidad posible, conlleva ese riesgo. Habrá espectadores que estén más de acuerdo con lo que has contado y de la forma en la que lo has contado, y otros que no. La película no intenta juzgar nada, sino que el que la vea sea el que elabore sus propias conclusiones.

¿Muy complicado lo de pensar en inglés?

Buf... Mal, muy mal. Yo pertenezco a esa generación, tengo 51 años, que dependía de los acuerdos que hubiera, así que tan pronto dábamos francés seis meses, como inglés cuatro. Cuando sales fuera y tienes que trabajar en un idioma que no es el tuyo, siempre es un hándicap, es muy difícil.

¿Qué tiene de Caridad Mercader?

Caridad es una mujer con todo lo bueno y lo malo que eso conlleva, un personaje femenino completo, algo que no estamos acostumbrados a ver. La visión que siempre se da de ellas es sesgada. Ella es muy complicada, requiere un análisis de mujer para ver todas sus partes oscuras, esas que tenemos muchas mujeres y que la sociedad no quiere mostrar. Respondemos a un prototipo y a unos roles determinados que en una sociedad patriarcal han sido impuestos, así que damos una imagen creada y tendríamos que enfrentarnos más al machismo. Yo, como actriz, soy honesta y tenía que enfrentarme a Caridad, a toda su parte manipuladora, a todo eso que la hacer merecer una película para ella sola.

¿Ha cambiado algo el machismo dentro del cine español?

No, en nada. Damos tres pasos hacia delante y dos hacia atrás. Estamos en un momento tremendo en ese sentido, con una cosificación de la mujer muy grande. No estoy en contra de la moda, pero toda esa proliferación de blogs me da mucho miedo.

Desde hace un tiempo parece que sólo contratan a actrices súper guapas, con cuerpazo...

Y jóvenes.

Pasados los 40 años, complicado...

¡Y antes! Cada vez están las cosas peor. A partir de los 35 hay muy pocos personajes. Cuando pensamos que cuantas más mujeres guionistas o directoras haya eso puede cambiar, pues no es así. Ellas pueden una historia de mujeres de 50 años y cuando lleguen a la productora les diga que el principal problema es que es una mujer de 50 años. Nadie quiere ver eso, no son los roles establecidos y es lo que la sociedad pide, esto es un negocio. A mí me están dejando envejecer con dignidad, pero también por un posicionamiento y una toma de postura hace ya unos 15 años, cuando supe que tenia que tomar una posición y hablar de ello. Y eso significa que tengo que pelear para que no me pongan photoshop en las fotos, para que no me tiñan el pelo, pelear con todos los que me quieren poner una faja o con los que, de repente, me aconsejan que me haga algún retoque.

Usted tiene papeles femeninos muy fuertes, con autoridad. ¿Rechazaría papeles machistas?

Seguramente. Es mi oficio, no mi vida, intento ser coherente con lo que siento y lo extrapolo a muchas facetas de todo esto. Peleo por todas las frases que pueda haber en un guión que sean susceptibles de machismo y, si no me dejan cambiarlo, lo lleno de subtexto para que se pueda entender otra cosa. Desde que me dedico a esto creo que es la manera en la que lo tengo que hacer.

¿Cree que mejora la situación del cine?

Sí que siento que en el último año ha podido mejorar. Durante un tiempo parece que la cosa empieza a remontar, pero ahora hay ciertas dudas.

¿Pero realmente bajar el IVA cultural solucionaría el problema?

Eso solo no lo soluciona. Evidentemente, sería significativo que hubiera una intención de que la cultura llegase a todo el mundo y de darle toda la importancia que realmente tiene. Pero, claro, lo que se pretende es un pensamiento cuanto más uniforme, mejor.

¿Le da miedo el futuro?

Mucho. Antes, cuando no tenía hijos, no me lo planteaba tanto, pero me da mucho miedo. El mío menos porque cumplir años es una gozada, por mucho que nos quieran hacer creer que no, pero el de mis hijos sí, por los tiempos que les van a tocar vivir.