Mabel Lozano: "¿Qué pensarían los políticos si sus hijas quieren trabajar de prostitutas?"

Mabel Lozano no quiere entrevistas. Quiere gente que se sume a la causa contra la cara más oscura y mayoritaria de la prostitución: la trata de mujeres y niñas. Auténticas esclavas de la explotación sexual que ejercen en nuestras calles y clubes y cuyo descarnado testimonio recoge en 'Chicas Nuevas 24 horas', nominada a los Goya como mejor película documental.

Diana García Bujarrabal / Qué.es 4 de febrero de 2016

En aquellos tiempos en los que presentabas Noche Fiesta, ¿te imaginabas que llegarías a ser la activista y documentalista que eres ahora?

Soy de un pueblo de Toledo muy pequeño, Villaluenga, y yo no tenía referentes de mujeres cieneastas. ¡Qué importantes son los referentes que a las mujeres nos han faltado en muchos ámbitos! Difícilmente podía yo 'pedirme' ser directora de cine cuando las mujeres que me rodeaban o entraban por la señal de TVE no eran directoras de cine. Las había, pero yo no las conocía. Yo he llegado más tarde. Cuando he estado delante de las cámaras en series como 'Los ladrones van a la oficina' o 'La casa de los líos', cuando lo que me parecía maravilloso era el trabajo de los directores y las directoras.

¿Hubo un detonante?

El detonante para ponerme detrás de la cámara fue Irina, una víctima de trata rusa, conocer a una mujer como tú y como yo que había sido víctima de este delito en nuestro país.

¿Cómo la conoció?

Hace diez años, a través del Proyecto Esperanza, un proyecto de las monjas adoratrices que trabaja con víctimas de trata. Fue el detonante para ponerme detrás de las cámaras a dirigir y escribir sobre un delito que en aquel entonces era incipiente. Se hablaba de trata de blancas, cuando en realidad es trata de seres humanos. Blancas, amarillas, negras..

Hábleme de Irina...

Era una chica rusa que había venido a España con su novio y éste la llevó a las afueras de Madrid a un club. Ella vio cómo le daban un sobre; y ese sobre contenía 3.000 euros. La había vendido. A partir de entonces Irina tenía amo, dueño. Era una esclava sexual. Una de muchas que son víctimas de la esclavitud extrema frente a nosotros, cuando supuestamente se ha abolido. No es cierto. La trata es la cara de la esclavitud actual.

¿Qué hacía entonces usted en el Proyecto Esperanza?, ¿un voluntariado?

Era la conmemoración del Día contra la Violencia de Género. Conocí el Proyecto Esperanza, me contaron esta realidad con la que trabajaban y fui a conocer a estas mujeres. ¡Es que colgamos muchas etiquetas! Estás presentando galas de televisión o estás haciendo una serie como actriz y eso te cuelga una etiqueta de frívola. Pero no tiene nada que ver. Yo hacía un trabajo profesional, pero en mi vida personal siempre he estado muy comprometida.

¿Se ha encontrado muchas veces usted esa etiqueta?

Sí. Pero a mí esos estereotipos, a determinada edad, no me importan. Es un problema de la persona que tiene esos prejuicios y que cuelga esas etiquetas, que no le deja ver más allá de sus narices. Yo no lo hago. Pobrecitos ellos y ellas.

¿Qué es lo que más le impresiona cuando empieza a investigar este mundo de la prostitución?

Lo que más me impresiona es la vulnerabilidad que da la falta de herramientas, de acceso a la educación, a la cultura.La gran brecha social que hay en determinados países y que hace que las mujeres, sobre todo, cada vez sean más pobres. Realmente hay muy poco que yo pueda hacer porque son políticas que tienen hacer allí... Cuando viajo a Rumanía o a Latinoamérica me encuentro que los derechos humanos apenas existen, que la feminización de la pobreza es un hecho, que la falta de recursos y herramientas hace muy vulnerables a las mujeres y que esas mujeres quieren lo mismo que tú y que yo: una vida digna, un trabajo para sacar adelante a su familia y a sus hijos.

Sin embargo, en el documental hacéis mucha incidencia en que no es un problema solamente de países pobres...

Llevo diez años trabajando en eso. La trata no solo está pasando allí, sino aquí. El primer mundo está esclavizando a ese mal llamado tercer mundo. Cuando se demandan mujeres y niñas en nuestro país se captan allí. Las más guapas. Las más pobres. Y ese delito está frente a nosotros, en las plazas, en las calles, en los clubes... miramos para otro lado. No estamos siendo ciudadanos de primera y tomando partido para combatir la esclavitud con la que convivimos aquí y ahora.

¿También españolas?

También españolas, pero menos. Las mujeres hemos tenido mucha laxitud con la trata porque no eramos nosotras, eran otras, las inmigrantes que venían. Y nosotras educamos, somos educadoras. Cuando se ve con una naturalidad pasmosa que todo se celebre en un club, la despedida de soltero, el final de carrera... y todo el mundo lo encuentra como una cosa normal... No son normales las relaciones afectivo-sexuales donde se compra a seres humanos.

¿Y usted qué opina cuando oye propuestas que apuestan por legalizar la prostitución?

El que dice eso tan libremente desconoce mucho de la trata. Es cierto que no todas las mujeres que ejercen la prostitución son víctimas de trata. Pero también es cierto que un porcentaje muy alto son víctimas de trata, de explotación sexual y de violencia. ¿Dónde están esas mujeres? A las mujeres que ejercen con voluntariedad las escuchamos, y a las otras no. Son víctimas también del miedo, el silencio, la exclusión social.

¿Y cree que una legalización podría mejorar su situación?

Que lo preguntan en Holanda donde la prostitución es legal y las redes de trata y las víctimas de trata han aumentado. Tras esos cristales donde hay tres o cuatro mujeres con una situación regularizada hay 200 niñas víctimas de trata. Les ha dado herramientas legales a los proxenetas y traficantes. ¿Existiría la trata con fines de explotación sexual si no existiera la prostitución? No. Es obvio.

Sin embargo, hay quien piensa que siempre habrá quien demanda de prostitución. ¿Eso puede erradicarse?

Sí. Con educación. Nosotros hemos doblado al guaraní 'Chicas Nuevas 24 horas' y esta semana está en colegios del interior de Paraguay, donde son captadas muchas mujeres y niñas. Hoy en el Teatro Pedro Almodóvar, en Puetollano, han estado 700 chavales. Mañana vendrán otros 700... Estamos recorriendo institutos y universidades de toda España y de medio mundo para sensibilizar. Es así como podemos. A los hombres, y a las mujeres como educadoras.

Usted tiene dos hijos. ¿Cómo aborda estos asuntos en su casa?

Yo con mis hijos hablo de sexualidad, de trata, de prostitución... El problema es que en España no se habla de nada esto. Los chavales todo lo aprenden a través de la tele, la pornografía y el cine. Y crean un imaginario y unos estereotipos más parecidos a Pretty Woman que a la realidad, a la desgracia humana que hay detrás de todo esto.

Da la impresión de que se ha convertido en algo muy importante en su vida. ¿Sus familiares y amigos comparten esta entrega?

¡Claro! Imagínate, ¡tenerme a mí como amiga! (Ríe). A nadie se le ocurre hacer ni un chiste con esto. Esto no es un producto de marketing, de ahora hacemos 'Chicas Nuevas 24 horas' que está nominada al Goya y ganando premios en todo el mundo y mañana ya me olvido. Esto no es un 'on - off'. Como cineasta este es mi quinto documental. Y he hablado también de otros temas comprometidos con la mujer, como el cáncer de mama o las mujeres mayores, pero siempre la trata es un referente en mi carrera como cineasta y yo, personalmente, soy una activista. No puedo mirar para otro lado cuando frente a mí hay mujeres y niñas que son esclavas.

¿En algún momento intentasteis hablar con un proxeneta o alguna de esas 'agencias' que traen a las chicas a España?

¿Qué crees que te dicen? Los clubes te dicen que ellos no saben nada, que todas están estupendas. Yo entrevisté a un dueño de un club que me contaba que todo el mundo trabajaba allí muy a gusto. Le dije '¿Tú tienes hijas?, ¿tu hija entonces es prostituta, trabaja aquí?'. Y me respondió, '¡Anda, no me jodas! Mi hija va a la universidad!'. Resulta que es bueno, pero es bueno para otras. Habría que preguntarles a todos estos políticos que hablan de las bondades de legalizar este trabajo qué desean para sus hijas, que si cuando sus hijas les digan que quieren ser prostitutas lo van a ver como un trabajo normal. O si, por el contrario, deberían trabajar para que hubiera más oportunidades.

¿Espera ganar el Goya?

Ya la nominación ha sido maravillosa porque unió la cinematografía española en contra de la trata. Eso es muy importante. Después de la nominación hemos tenido entrevistas del mundo entero. Y cuando hablan de 'Chicas Nuevas 24 Horas' hablan de la esclavitud y de la trata. La nominación ya ha difundido el contenido social del documental. El Goya ya... es una lotería. Me gustaría, pero me imagino que como a mis otros cuatro compañeros directores.