La pintura de Antón Lamazares se hace cine en "Tan antiguo como el mundo"

"Carne, carne viva". Así entiende la pintura Antón Lamazares, quien en un viaje por el tiempo y la memoria se convierte en el protagonista de "Tan antiguo como el mundo", una película que da cuenta de su universo poético y pictórico.

Madrid, EFE 19 de marzo de 2013

La película, primer largo dirigido por Nayra y Javier Fuentes (Rinoceronte Films), llega mañana a las pantallas españolas, en un estreno que tendrá como escenario la Cineteca del centro cultural Matadero Madrid.

Rodada sin guión previo y durante tres años, el largometraje, alejado de un documental al uso es, según sus directores, un poema de imagen y palabra, una película "libre", según explica a Efe Nayra Fuentes.

La idea de la película, cuenta Fuentes, surgió porque les fascinó "cómo -Lamazares- a través de finas capas de barniz plasmadas sobre cartones consigue hablar sobre temas tan diversos como el paso del tiempo, la memoria, la muerte".

En una época en la que el capital "lo domina casi todo" querían resaltar cómo la pintura y la poesía, "en definitiva el arte", es "absolutamente necesario para construir una mirada y una forma de entender la existencia en relación con los otros".

La intensidad de Antón Lamazares, nacido en 1954 en la aldea de Maceira, en Lalín (Pontevedra) y uno de los artistas españoles más reconocidos internacionalmente, llena la pantalla de emoción y fuerza en este filme que es el resultado de una fascinación, la que desde hace tiempo ejerce su pintura sobre los dos cineastas.

"La memoria, el tiempo... En mis pinturas están esos temas, los eternos. Pero también hay amor, pérdida, muerte, alegría,... Los asuntos del corazón y el alma. Por encima de todo, un cuadro tiene que ser algo que sea hermoso y conquiste el ojo ", dice Lamazares en una conversación telefónica con Efe desde Berlín, donde vive y trabaja desde hace diez años.

Lamazares se siente pintor "por expresión, por necesidad. Entiendo que la pintura -añade- es validísima como lenguaje a día de hoy y desde siempre".

Lo afirma él mismo al comienzo de la película, concebida como un viaje por los escenarios de su vida. Ahí están su Galicia natal, Budapest, Petra y el desierto de Wadi Rum, en Jordania, Nueva York y Berlín, lugares en los que, hasta el momento, ha vivido y trabajado.

En "Tan antiguo como el mundo" el artista dialoga con amigos como el poeta Carlos Oroza o el escritor y periodista Carlos G. Reigosa, y con su madre y con su madrina, María y Lucila Silva, entre otras personas.

"El tiempo es una lucha contra la muerte", destaca Lamazares, para quien "lo grande es que ese tiempo tuyo mental sea para la gente".

Si la pintura es válida, entiende el artista gallego, es porque el ojo humano "está hecho a la medida de la carne de la pintura".

"Yo creo en esto, que es algo necesario y hay algo de intemporal, algo que es humanísimo, que tiene que ver con el temblor más importante del alma, que la carnalidad de la pintura nos manifiesta".

Fue Van Gogh quien, reconoce, le hizo descubrir que iba a ser pintor. Corría el año 1972, momento de su vida en el que decidió emprender un largo viaje por distintos países europeos para estudiar a los maestros.

"La película plantea una reflexión sobre cómo hoy un pintor se acerca a los misterios que plantea la pintura, la vida. Creo que en mi pintura están los mismos temas de siempre, los temas eternos, aunque nuestra mirada no es la medieval, no es la mirada primitiva, es otra, que parte de la construcción del arte contemporáneo", reflexiona.

Y concluye: "Es una vuelta, un tratar de mirar como miraban ellos, pero no es lo mismo una pintura de Altamira que un cuadro de Miró. Yo no soy un pintor de Altamira, soy un pintor de hoy".