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¿Dejarías que tu hijo se pegara los dedos con pegamento?

Médicos y pedagogos nos aconsejan no hiperproteger a nuestros hijos. Un manual para padres y niños da un paso más y recomienda actividades que rozan el peligro

Miguel R. López - Qué.es 5 de febrero de 2010

¿Dejarías que tu hijo se pegara los dedos con pegamento?
¿Se está resquebrajando la sociedad del miedo en la que vivimos?

Si nos atenemos al último fenómeno literario en Estados Unidos, parece que sí.

Los padres norteamericanos se han dejado de hiperprotecciones y han  decidido permitir que sus hijos experimenten con actividades que hasta hace poco provocarían ataques de histeria en progenitores excesivamente cautelosos, como chupar una pila eléctrica o trepar por los arboles.

"Nuestros hijos viven sobrepotegidos y de cara a su desarollo físico y psicólogico no es bueno", afirman los expertos consultados por Qué.es. Es la misma teoría que defiende este manual.


50 cosas peligrosas que deberías dejar que hiciera tu hijo

Este es el título del polémico manual. Encabeza la lista de ventas de Amazon y es toda una sensación entre los padres estadounidenses.

Escrito por Gever Tulley, el libro fue rechazado por hasta 16 editoriales temerosas de las posibles demandas de aquellos progenitores que siguiesen las instrucciones del libro y terminasen con sus hijos heridos, pero finalmente ha visto la luz y se ha convertido en un fenómeno. El 'New York Times' y 'The Observer' le han dedicado varios reportajes.


Estas son algunas de sus propuestas

Pegarse con cola de contacto los dedos: Tulley asegura que tener el dedo pulgar inmovilizado durante tres o cuatro horas enseña a un niño cómo vive una persona con discapacidad.

Una batalla campal con los amigos: Aprender a esquivar y lanzar piedras, lanzadas a mano o con un tirachinas, por ejemplo, es un ejercicio para desarrollar las actividades motrices y físicas", se explica en el manual

Chupar una pila de pequeño voltaje: ¿Qué adulto no ha descubierto la energía electrica con este peculiar sistema? El libro recomienda que los niños vivan esta experiencia, para entender y conocer los peligros de la energía eléctrica.

Meter un cd en el microondas: Es, según el autor, la mejor manera de comprender cómo funciona este electrodoméstico, y a la vez experimentar por qué no hay que introducir metales.

Jugar con fuego bajo supervision: Para Tulley, "se aprende a respetar una de las fuerzas más poderosas de la naturaleza, y se asimilan conceptos como 'combustión".

El libro cuenta a padres e hijos cómo desarrollar estas y otras 45 actividades. En cada una, se avisa de los riesgos que conlleva. Muchos se pueden llevar las manos a la cabeza.

Consejos de los profesionales

Qué.es habló con dos profesionales relacionados con el desarrollo y la educación de los niños. Celia Herraiz y José Luis Castillo, pedagoga y médico, respectivamente, han confirmado la teoria que sostiene el argumentario del libro de Gevey Tully: sobreprotegemos a nuestros pequeños

"Los niños están sobreprotegidos en todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana, no sólo el físico, sino también el sanitario o incluso el educativo". Es una de las conclusiones de Celia Herraiz, pedadoga madrileña. Los motivos son debidos, en parte, al rápido avance de nuestra sociedad. "Un padre de hoy en día no ve peligro en que su hijo se siente horas frente al ordenador. Sin embargo, sí lo ve en que monte en bicicleta o suba un tobogan. Les protegemos contra lo físico en exceso y olvidamos otras cuestiones".

"Hay que entender que los miedos paternos son libres y respetables", nos explica Herraiz. "La clave está en pasar más tiempo con nuestros hijos, enseñarles los riesgos y peligros y marcar límites. Venimos de un modelo familiar autoritario y tendemos a ser laxos".

La hiperprotección infantil también ha llegado a la consulta del doctor. "Hay padres que llevan a sus hijos hasta a tres especialistas distintos por su simple catarro", nos cuenta el doctor Castillo. "Se corre el peligro de ver cosas normales como sucesos graves, y eso es contraproducente. La hipermedicación perjudica a los menores".