Trabaja a gusto en la oficina

Un buen espacio de trabajo debe estimular el bienestar físico (ergonomía), cognitivo (que permita a las personas gestionar la sobrecarga de información) y emocional (que favorezca las relaciones personales y estimule el pensamiento creativo e innovador). ?La distribución muchas veces no se asocia con la necesidad de las personas para hacer su trabajo, sino por […]

Valentín Bustos 3 de febrero de 2016

Un buen espacio de trabajo debe estimular el bienestar físico (ergonomía), cognitivo (que permita a las personas gestionar la sobrecarga de información) y emocional (que favorezca las relaciones personales y estimule el pensamiento creativo e innovador). ?La distribución muchas veces no se asocia con la necesidad de las personas para hacer su trabajo, sino por su estatus?, relata Alberto Blanco, director de Grupo Actual.

También tiene su lado oscuro. Poner futbolines, por ejemplo, es una forma de ocupar un espacio que, a veces, nadie se atreve a usar. Si se utiliza cuando las cosas marchan bien, puede entenderse que es productivo. Pero si se hace cuando los resultados cosechados no son buenos, puede parecer una forma de entretenimiento. ?El espacio permite los comportamientos necesarios para conseguir la misión de la compañía que, a su vez, construye la marca y su legado?, acota Alejandro Pociña, presidente de Steelcase para España y Portugal.

Steelcase

En cuanto a la luz, lo aconsejable es que sea natural y con vistas al exterior, aunque disponer de elementos correctores como persianas con mando o estores pueden eludir los reflejos molestos en la pantalla del ordenador. ?La artificial debe ser de calidad y ofrecer un buen balance de flujo directo/indirecto que sea capaz de reproducir fielmente el color y evitar deslumbramientos?, indica el presidente de Steelcase. En Cetelem, la sala donde se reúne el comité de dirección, que también sirve de ?showroom? para presentar productos, está completamente domotizada. ?En función de lo que se vaya a hacer usamos una luz u otra?, dice Gonzalo de la Rosa, director de Recursos Humanos de Cetelem. Todos ellos son aspectos que deben tenerse en cuenta. Porque, además de todo lo reseñado, hay otro dato de vital importancia: el espacio de trabajo es el segundo coste más alto para el 95% de las empresas, solo por detrás de las nóminas.

Una persona consume hasta un 20% de su energía para concentrarse en un ambiente ruidoso. ?Un espacio ideal sería aquel que ofrece la posibilidad de aislarse, tanto a nivel acústico como visual, y en el que la confidencialidad, inteligibilidad y ruido ambiente (35 a 45 decibelios) estén equilibrados en función de las actividades y necesidades de cada usuario?, apunta Alejandro Pociña. Respecto a la temperatura, si una persona está a gusto en una sala, no le presta la más mínima atención. Todo lo contrario sucede si está demasiado alta o baja. ?La temperatura de confort es de 20 a 22 grados en invierno, y de 22 a 25 en verano?, añade Pociña. Y respecto a los colores, en ocasiones se pone el diseño por delante de la utilidad. ?No deben condicionar el bienestar o el estado de ánimo de las personas?, indica Alberto Blanco, director de Grupo Actual. Unos pueden incitar al estrés o desmotivar al empleado, mientras que otros son capaces de estimular la creatividad y potenciar la concentración. En general, el color ideal para los techos en la oficina es el blanco, mientras que para las paredes se recomienda el pastel claro (azul-gris, rosa pálido, crema…). Y, respecto al mobiliario, son aconsejables los acabados mates frente a los brillantes.