Emprendedores: aquí hay dinero

Si echamos un vistazo a los datos del crédito a actividades productivas que publica el Banco de España (BdE), el resultado no deja lugar a dudas: se presta menos a las empresas. La caída en el año 2012 fue del -6,4%; en 2013, del -6%; y en 2014, del -4,3%. ?Nuestras pymes han tenido que […]

Valentín Bustos 13 de noviembre de 2015

Si echamos un vistazo a los datos del crédito a actividades productivas que publica el Banco de España (BdE), el resultado no deja lugar a dudas: se presta menos a las empresas. La caída en el año 2012 fue del -6,4%; en 2013, del -6%; y en 2014, del -4,3%. ?Nuestras pymes han tenido que buscar diferentes alternativas de inversión puesto que la financiación convencional de los bancos no se ha caracterizado por su especial facilidad?, afirma Álvaro Laorden, director del Área de Finanzas de Ide-Cesem. Un dato: en nuestro país, más del 80% de las pymes depende de la banca para acceder a la financiación. En Estados Unidos, es de solo el 12%. Allí, el 60% corresponde a lo obtenido en los mercados de valores.

Para romper la tendencia, durante los últimos años han ido floreciendo nuevos instrumentos en el mercado de deuda con el fin de aumentar el flujo de dinero hacia empresas con cierto tamaño: emisión de papel comercial o bonos, titulización de préstamos, creación de fondos de inversión especializados en deuda de pymes… sin olvidar el MAB (Mercado Alternativo Bursátil). ?Financian aspectos que la banca no puede, o no quiere financiar, pero en realidad se trata de una financiación complementaria porque las empresas tienen distintas necesidades, distintos ángulos y, por lo tanto, distintos instrumentos a los que acudir?, señala Federico Silva, director de renta fija de Beka Finance. Se trata de alternativas más flexibles y, en determinados casos, más baratas que los préstamos bancarios y que ayudarán a este tipo de empresas a financiar nuevos gastos o refinanciar su deuda existente. ?Unos productos que financian masas de balance, otros circulante, y otros crecimiento?, apunta Vicente Rodríguez, director de Asesoramiento Corporativo y Soluciones de Beka Finance.

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En octubre de 2013 se creó el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF). ?Los requisitos de acceso son más flexibles que los existentes en los mercados oficiales regulados y permiten una mayor agilidad en la tramitación de las emisiones?, indica Victoria Torre, responsable de Desarrollo de Contenidos, Productos y Servicios de Self Bank. Además de ser los trámites más sencillos, el coste es menor. La financiación vía bono, pagarés u obligaciones, por su parte, sirve para financiar crecimiento, ya sea orgánico, o por adquisiciones. ?Se caracteriza por permitir diversificar las fuentes, la base inversora y, por supuesto, libera líneas bancarias. Tiene una distribución atomizada y un mercado secundario donde el activo se intermedia?, manifiesta Federico Silva. La liquidez es un punto a considerar y posee unas cláusulas algo menos restrictivas que las habituales en el mundo bancario.

¿Cuáles son los problemas? Tiene más riesgo de ejecución debido a la citada falta de liquidez lo que se traduce es desconfianza por parte del inversor ante el riesgo de impago. Asimismo hay que considerar el coste total para la empresa del instrumento desintermediado que suele ser alto y los costes fijos de emisión no se pueden asumir por emisiones de importes de menos de cinco millones de euros.

Otra herramienta diferente es la denominada titulización de préstamos. La misma permite transformar un conjunto de activos financieros ilíquidos en una serie de instrumentos que se pueden negociar, líquidos y con unos flujos de pago determinados. En este proceso las agencias de calificación juegan un destacado papel. Es necesario que cada tramo del fondo tenga una o más calificaciones de diferentes agencias. También conviene destacar la denominada como financiación distress. ?Es la deuda de fondos especializados en compañías con problemas de apalancamiento que deciden recomprar su deuda a otros acreedores y darles liquidez para relanzar su plan de negocio?, resalta Vicente Rodríguez.

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Por último, se puede citar el Mercado Alternativo Bursátil (MAB), que puede ser interesante para aquellas firmas que, o bien quieren financiarse, o bien buscan unas garantías que les sirvan para obtener un crecimiento sostenido en el tiempo. Porque de los 3,1 millones de pequeñas y medianas empresas que hay en España, sólo 3.800 tienen más de 250 empleados. Si nos centramos en el MAB, de las 28 que había a finales de 2014, únicamente ocho contaban con una plantilla superior a 250 personas. ?Crear un ecosistema favorable a la hora de encontrar financiación en España que ayude a la vez a crecer a las empresas será algo que beneficie a todo el país y que hará que la economía mejore de manera sólida durante los próximos años?, subraya Antonio Romero-Haupold, presidente de la Asociación de Empresas del Mercado Alternativo Bursátil (AEMAB).

?Aunque los mercados de deuda tradicionales sirvan para las empresas de tamaño mediano con perfiles de crédito con mayor riesgo, estas fuentes de financiación siguen siendo un camino difícil de acceder para la mayoría de las pymes a causa de problemas estructurales?, argumenta Jean-Michel Carayon, vicepresidente senior en Finanzas Corporativas de Moodys. De ahí que, cada vez más a menudo, diferentes compañías apuesten por el dinero no bancario (financiación alternativa, direct lending, shadow banking…) para así financiar sus servicios de deuda. ¿Se atreve?